El cariño verdadero, ni se compra ni se vende.

PornEducation para el finde, ¿te atreves? (*)                     

     #PornEducationParaElFinde Un nuevo artículo de José Luis García para leer y reflexionar el fin de semana.

No hay en el mundo dinero para comprar los quereres, que el cariño verdadero, ni se compra ni se vende. Este era el estribillo de la exitosa canción de Manolo Escobar, que triunfó en España en la segunda mitad de los años 60 y que recuerdo haber escuchado cuando era un chaval en la radio de mi abuelo Martín, convirtiéndose más tarde en un clásico del hit parade nacional, tarareándose por doquier.

Ya sé que decir esto es sinónimo de boomer carrozón, y aunque no sea un cantante que me guste, me permito usar ese estribillo para cantar a los cuatro vientos que, el deseo sexual y la sexualidad, ni se compran ni se venden. Tampoco se imponen por la fuerza. El deseo sexual es una poderosa motivación de la conducta de los seres humanos, desde hace miles de millones de años. Y lo seguirá siendo porque la supervivencia de la especie así lo requiere y ello no tiene relación alguna con la violencia.  Ni tampoco ninguna justificación, ni científica, ni ética.

Por tal razón me gustaría precisar que, en su esencia, sólo tiene sentido cuando se comparte libremente, cuando se entrega a otra persona porque su dueño/a soberano así lo quiere. Sus efectos bienhechores aumentan cuando se abandona en los brazos del amante tierno y solícito que hace lo propio. Cierto es que tal decisión lo aleja de su presión biológica y reproductiva y le confiere un carácter humano y evolucionado, que igualmente le pertenece, en un marco de vinculación afectiva. Se comparte no solo la pasión y el placer, sino también el encuentro tierno, bondadoso y la cercanía íntima, como en ninguna otra relación humana, de manera que el vínculo sexual, en ese entorno, es único.

Nace de dentro y es muy difícil, obligarlo a que surja. Se puede, claro, presionar  de múltiples maneras para que aparezca. Pero eso es otra cosa. Tal vez teatro. O fingir como si fuera verdad. O seguir el cuento. Pero de esas quimeras no estamos hablando ¿verdad?

Por tanto, EL DESEO SEXUAL, NI SE COMPRA NI SE VENDE. Solo se regala, compartiéndolo generosamente, con quien tú quieres. A quien tú deseas. De mutuo acuerdo. Con empatía.  Con entrega. Un trueque de caricias, juegos, placer y pasión, sin dinero de por medio.

Presionar, imponer, forzar, obligar… con dinero o con “otras artes nada éticas“, a este impulso natural, saludable y positivo originariamente, provoca dolor y sufrimiento en quien sufre esa experiencia que, de ese modo, se torna inaceptable. Dicen que los médicos/as ginecólogos/as que atienden a prostitutas que trabajan en burdeles informan de su precario estado de salud. Su salud mental, más descuidada, probablemente habría que encuadrarla en lo que se denomina Síndrome de Estrés Postraumático. Terrible esa vida a la que le acompañará un estigma hasta su final.

Si quieres saber más sobre la prostitución, hemos escrito otros artículos en este blog.

Parece que el Gobierno está elaborando una ley contra la trata y la prostitución. Como profesional de la salud sexual, les deseo éxito en esta iniciativa y les felicito por tratar de buscar soluciones a esta explotación de mujeres, niños y niñas inaceptables en el S XXI. Será un proceso extraordinariamente difícil y duradero, pero hay que hacerlo. El deseo sexual, ni se compra ni se vende.

Sorprende la postura de ciertos sectores de izquierda que están a favor de la prostitución, cuando estamos hablando  no solo el ejemplo más claro de la desigualdad entre hombres y mujeres, sino también de un atentado la libertad, porque son los que tienen poder los que imponen su deseo -no la mujer pobre y obligada a venderse para satisfacer el capricho de quien se cree con derecho follar su cuerpo, sin ninguna empatía,  e ignorar su libertad de decidir de la que la mayoría carecen- sobre otro ser más vulnerable que no les desea y así mismo porque es una cuestión de los más elementales derechos humanos. 

No nos engañemos, la prostitución es un privilegio atávico de los hombres, el bombón preferido de la pastelería de su cortijo, y una forma clarividente de la desigualdad entre hombres y mujeres, que algunos de ellos llevan a cabo como un modo de ejercer su poder, bajo argumentos absurdos como que tienen más deseo o necesidad, pero que nunca confesaran a su mujer/novia/hija/hermana o madre.

Ni más deseo, ni tampoco evitación de violaciones como indica el cartel siguiente (“Respetad a nuestra trabajadora sexual. Gracias a ellas, vuestras mujeres están seguras y vuestros hombres felices”) argumentos que han sido esgrimidos por los defensores de la prostitución. Es una cuestión sobre todo de desigualdad y poder. Quienes defienden la prostitución, es porque están dentro del negocio: proxenetas, puteros y mujeres europeas privilegiadas. Defenderla en aras de la libertad y del empoderamiento femenino cuando es un asunto de derechos humanos, de desigualdad y de explotación, no cuela.

Según algunos medios la prostitución no ha desaparecido durante el aislamiento social del la covid-19, potenciándose formulas como Onlyfans. Una vez desaparecido el confinamiento, la publicidad se ha hecho notar en determinados barrios de las grandes ciudades, en los parabrisas de los coches o carteles en las paredes, al alcance de cualquiera:

Violencia y dinero

En 2019, se creó un interesante debate a propósito del “trueque de favores” sexuales: Una mujer solicitó una ayuda económica a su excuñado y, a cambio, este le pidió sexo oral para saldar la deuda. La mujer denunció a su excuñado y la Audiencia Provincial de Palma concluyó que “no hubo un delito de coacciones” porque fue “una relación pactada libremente” entre ellos, lo que llevó a que algunos medios publicaran que el Tribunal Constitucional considerara legal saldar una deuda con sexo oral. Sin embargo eso no es cierto porque “Inadmitir a trámite un recurso de amparo no significa avalar la sentencia recurrida”.

La noticia puedes leerla aquí

Este tipo de noticias son muy frecuentes: Sexo por alquiler de piso, por clases de autoescuela o por cualquier otra actividad, en las que la peor parte se la lleva siempre la mujer, hechos inaceptables desde cualquier punto de vista.

En las guerras, la crueldad no tiene límites y también afecta a las mujeres y niñas de los vencidos. En algunas de ellas son violadas sistemáticamente, como un ejemplo más del uso inaceptable del poder.

Por tanto, ni la violencia ni el dinero son propietarios del deseo. Ni sus intermediarios siquiera. Sólo la libertad de hacerlo, de entregarlo, de compartirlo de manera generosa, a quien la persona quiere. Únicamente a quien desea.  Alguien especial y excepcional con quien disfrutar mutuamente. Y eso es hermoso, saludable y benéfico. Y de ello se privan quienes lo imponen, violentando la voluntad de la otra persona, su único dueño, ora con brutalidad ora con unos cuantos euros de por medio. Conversa con tus hijos, sobrinos o nietos sobre este particular, largo y tendido. Sin prisas.

Y esto hay que decírselo, a los que lo hacen y a los que puedan hacerlo en el futuro. Chicos en su inmensa mayoría. Señalárselo hasta quedarse roncos. Este es el único camino que tenemos para disminuir significativamente las agresiones sexuales a mujeres y menores, de las que nos informan a diario los medios de comunicación. La condena legal y la exigua rehabilitación no son en modo alguno suficientes.

Porque cuando ese hecho, inaceptable desde cualquier punto de vista, tiene lugar, más que deseo, el protagonista es otro: es la violencia y el poder de ejercerla, ya que de eso se trata realmente, de una relación de poder:  Yo te lo impongo, bien con fuerza o bien con milongas. Incluso te lo compro porque puedo hacerlo. La prostitución es el vivo ejemplo de esto que quiero decir.

Ambos saben que están actuando y que los gemidos son una vana ilusión. Pero, tal vez, el placer está en otro lugar, en esa sensación de dominio, más allá de la descarga eyaculatoria, porque a la que se compra su cuerpo seguramente no le gusta lo más mínimo. ¿A quién le gusta ser obligado a llevar a cabo prácticas sexuales que no desea? Ya te lo digo yo: a nadie que tenga capacidad de elegir en su sano juicio. O a quien esté necesitada y no le quede más remedio. O a quien quiera aprovecharse y ganar dinero. Poco más.

“Hoy, en el polígono, me he comido media docena de pollas hediondas por 20 € cada una, porque es la única manera que tengo de pagar las deudas a mi chulo. Así todos los días, haga frío o calor”. Gladys, 22 años.

No hay duda de que esta mujer tiene que estar muy desesperada, como para realizar a diario esta “actividad”, porque ¿Quién es capaz de soportarla? ¿Quién desea hacer eso? Nadie lo haría libremente, sin presión alguna. ¿Por qué? Muy sencillo: las relaciones sexuales son realmente maravillosas cuando se hacen con alguien que tú quieres, deseas y de mutuo acuerdo. Y una transacción comercial, asimétrica e injusta -y en este caso concreto además repugnante- como la que se produce en la prostitución, está en las antípodas de eso.

Por tanto, ese tipo de “tareas” las harán, seguro que obligadas, chicas jóvenes, pobres y extranjeras que han venido engañadas a nuestro país y que están hasta las cejas de deudas. Según algunas fuentes, España es uno de los primeros países del mundo en consumo e infraestructuras de prostitución. Pues bien, en mi afán de ofrecer contenidos formativos a quien pueda interesarle, me sirvo de esta realidad, oculta en nuestras alcantarillas, de la que muy pocos quieren hablar, para reflexionar sobre la vinculación entre el consumo de pornografía violenta y el consumo de prostitución, asociación de la que hablo en varios artículos y, ampliamente, en nuestros libros TUS HIJOS VEN PORNO, sugiriendo, como criterio educativo y ético para nuestros menores el siguiente: NUNCA consumir ni legitimar esta explotación sexual. Te propongo que se lo digas a tus hijos, nietos y sobrinos.

La sexualidad y la violencia son incompatibles. Y la prostitución y la pornografía agresiva la fomentan hasta límites inaceptables para cualquier ser humano con un mínimo de sensibilidad y empatía.

Sin duda alguna, esa relación de poder -además del egoísmo en estado puro y de la incapacidad de ponerse en el lugar de la otra persona, un rasgo típico de los psicópatas- se expresa con nitidez en todas las violaciones. Las que se realizan a menores igualmente y, si cabe, más deleznables.

Esta impactante foto es de Sandra Hoyn, (https://www.sandrahoyn.de/) y forma parte de un extenso artículo con fotografías muy significativas de las realidad de los burdeles de Bangladesh

Es imposible que el deseo emerja en una práctica sexual desagradable, impuesta, obligada. Eso es otra cosa, que nada tiene que ver con la dimensión humana emocionante a la que me estoy refiriendo, esencialmente empática y cercana a la compasión, que nos gratifica de una manera singular y que saca lo mejor de nosotros, porque se comparte altruistamente.

Viene esto a cuento de una noticia reciente  (clica aquí si quieres leerla) que informaba de un estudio que, entre otras conclusiones señalaba: “Una de cada cinco jóvenes declara haberse sentido forzada a tener sexo no deseado”.

Esta es una realidad que no podemos tolerar porque el coste emocional, afectivo y sexual para esas chicas que se ven forzadas a tener sexo sin desearlo es demasiado elevado. Inadmisible. No hay derecho a que se priven de vivir y sentir las provechosas emociones, sentimientos y sensaciones que procura una experiencia de igual a igual. Y que le quede un amargor de boca de modo permanente. Seguramente también tristeza y frustración en su recuerdo.

Redes sociales y autoestima

“Mira: me gusta estar siempre a la última, tener el móvil de moda o la marca guay de zapatillas, leggins chulos, ajustados. Hay webs donde consigues dinero para comprar lo que te apetezca enseñando las tetas. Una vez practiqué sexo a cambio de un móvil. No me parece mal”. M.17 años 

En mi opinión, las RRSS están ejerciendo una poderosa influencia en la autoestima de nuestras chicas, más que chicos. Instagram enseña a nuestras niñas que mostrando escote y culo consiguen likes y seguidores, es decir reconocimiento personal o dicho de otra manera, sentirse queridas. Ese podría ser el inicio de una carrera desenfrenada.

La propia red social reconoció, a través de su matriz Facebook, el daño que ocasionaba en la autoestima de las niñas, pero ahí siguen ganando dinero sin ningún control a ese respecto.

El siguiente paso puede ser Only Fans, que es una web porno que paga dinero por enseñar el cuerpo entero e interactuar con cualquier hombre del mundo, incluyendo citas. También hay plataformas webcam girls qué ofrecen lo mismo desde su casa, con su movil y que se anuncian en las redes sociales como TikTok o Twitter, como trabajos empoderantes, tal y como señalábamos en este artículo y que no son más que formas de prostitución y explotación sexual de las chicas. Se puede pensar que se puede hacer solo alguna vez, que es una cuestión de entrar y salir rápidamente, para tener un dinero fácil , para comprarse unos caprichos. Sin embargo, la realidad muestra que, la tela de araña de la prostitución, puede acabar atrapándote.

Foto: Marcela Oliveira de Pexels

Habla con tus hijas y dile: 1. Que se quiera a sí misma porque es una persona valiosa. 2.Que no se compare con los demás. 3 Que valore lo que tiene y disfrute con ello. 4. Que sea ella misma. 5. Que su cuerpo es muy bonito, debe cuidarlo y no dejar que cualquiera lo toque a cambio de dinero. 6. Que su deseo sexual, ni se compra, ni se vende. 7. Que cuide sus relaciones interpersonales.

Es mi opinión esto es inaceptable en una sociedad civilizada que, lamentablemente, ha decidido que la sexualidad, una dimensión esencialmente positiva, saludable, hecha para el contacto placentero y el encuentro tierno, gozoso y bienhechor -que tiene realmente sentido en el mutuo acuerdo y la empatía– esté asociada, sin embargo, a la violencia o el dinero que están en las antípodas de aquella y que pueda transformarse en una experiencia dolorosa, desagradable o incluso traumática, que acompañará a muchas niñas toda su vida. Sí, es una verdadera pena.

Probablemente habrá pocas experiencias humanas tan maravillosas y gratificantes, como unas relaciones sexuales deseadas y de mutuo acuerdo. Un encuentro gozoso y bienhechor que se caracteriza por la entrega, el respeto y la empatía, con ternura y pasión a partes iguales. Díselo a tu hijo, nieto o sobrino

Portada de nuestro libro “Sexo, poder, religión y política”. Foto Adamkontor de Pixabay

¿Para cuándo vamos a tomarnos en serio la educacion sexual y afectiva de nuestros niños y niñas?

(*) PornEducation para el finde, ¿te atreves?, es una nueva propuesta, una más, a modo de campaña de sensibilización, que quiere ofrecer contenidos formativos por medio de artículos de divulgación, que se publicaran en este blog cada viernes, para leerlos y comentarlos el fin de semana con tranquilidad, con el hashtag: #PornEducationParaElFinde

NOTA FINAL.

Desde mi compromiso formativo y de prevención, en nuestro libro TUS HIJOS VEN PORNO 2, analizamos el papel de las películas sexuales porno violentas en las agresiones y abusos sexuales, proponiendo un modelo de intervención educativa para desarrollar en casa y en los centros de enseñanza, que prevenga esas lacras en nuestra sociedad. Un manual de trabajo de casi 500 páginas por el equivalente a lo que cuesta un café. ¿Me invitas a un café, por los buenos momentos pasados?

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