Adicción al porno: dos testimonios reales

¿Sabías que una universidad pública, como la Rey Juan Carlos de Madrid, ofrece en primicia mundial un curso de formación con título propio: “Experto/a en Prevención de los Efectos de la Pornografía en la Salud Afectivo-Sexual”, para postgraduados, con una duración de 60 horas lectivas y con un plantel de profesorado de primer nivel?

Ya hemos comenzado la segunda convocatoria y haremos más, dada la excelente acogida. Si quieres saber más, clica aquí.

Hay una cierta controversia sobre la categoría clínica referida al diagnóstico de la adicción a la pornografía. Existen diferentes términos, como por ejemplo: Adicción, Trastorno Sexual Compulsivo, Hipersexualidad o consumo excesivo Otros se refieren a comportamiento compulsivo, conducta adictiva, uso abusivo… ( Pistre, N. et al., 2023) Hay quienes hablan de trastorno clínicamente significativo. (Antons, S. et al., 2019). En cualquier caso, estoy seguro de que la adicción a la pornografía será una categoría diagnóstica muy pronto.

Por tanto, a pesar de que existe un cierto debate en ámbitos profesionales acerca de la categoría clasificatoria “adicción a la pornografía”, creo que es una cuestión de tiempo, como ha ocurrido con otras tantas conductas adictivas.

Hace unas décadas se daba a los niños/as quina Santa Catalina (una bebida alcohólica para quienes no les suene) porque se creía que daba energía y ayudaba a su desarrollo. Hoy sabemos los adversos efectos del consumo de alcohol. Ya hay una categoría diagnóstica de adicción a los vídeos juegos o a Internet. Con las películas sexuales ocurrirá lo mismo, aunque la falta de información, intereses corporativos y ciertas creencias sociales obstaculicen esa medida.

Tengo claro el poder adictivo de la pornografía y, de eso saben, los psicólogos/as que tienen en su consultas pacientes aquejados de esa enfermedad, sus familias y, sobre todo, el propio afectado/a.

A menudo, recibo testimonios de muchas personas, de diferentes edades y condiciones, que me cuentan sus problemas con el consumo de pornografía o me solicitan todo tipo de informaciones y demandas variopintas. Es impresionante la necesidad que tienen de comunicar sus preocupaciones y sufrimientos con alguien desconocido y me satisface que, con mis escritos, pueda aliviarlos en alguna medida y que mi trabajo pueda ayudarles a tomar la decisión de superar esa dependencia.

He dicho repetidas veces que el poder adictivo del porno está fuera de toda duda y que es superior a otras drogas. Estos testimonios no hacen sino reforzar esa creencia. El sexo puede enganchar y hay suficientes argumentos. incluyendo los biológicos, de simple supervivencia de la especie, que lo avalan.

Hoy presento dos de ellos, porque me parecen muy significativos de todo lo que he venido hablando en este blog, en las RRSS, en mis cursos, talleres y conferencias y en los libros que he publicado, en particular la serie TUS HIJOS VEN PORNO 1 y 2 y el último que se publicará en mayo titulado ¿Hablamos de porno?

Más en concreto en esta serie de artículos, hablo de la adicción, desde una perspectiva de divulgación.

Las dos personas me han autorizado a hacerlo de manera anónima. No he corregido absolutamente nada de su testimonio. Tal cual me lo han enviado lo publico, consciente de que, tal vez, algunas personas puedan sentirse reconfortadas al leerlos y, quizá, se planteen consultar con un profesional. Si este es tu caso, te ruego solicites información al Colegio de Psicólogos de tu ciudad, para conocer los servicios de atención profesional con mayor experiencia.

Estimado Jose Luis, me llamo ….  tengo 40 años, casado con hijos y vivo en ….. Te escribo para agradecer todo tu trabajo sobre la pornografía, agradecer tu preocupación y todo el esfuerzo que haces  para que se hable y salga a la luz este tema que cuesta tanto hablar y da tanta verguenza, especialmente con los hijos.

Te cuento que a los 8 años fue mi primer encuentro con el porno, un porno durísimo y violento que no sabía que existía hasta ese momento, sin entender la mayoría de las cosas que estaba viendo, pero con una sensación de excitación y de placer adictiva, quería y necesitaba sentir esa exploción nuevamente. Como mencionas en tu libro, el porno me encontró y me atrapó. Crecí con el silencio de los adultos respecto a este tema, mis padres, el adulto que me vendía las revistas porno, en el colegio no se hablaba del tema y las múltiples penitencias dadas por los sacerdotes. Finalmente me aburrí de confesarme ya que mi arrepentimiento cada vez fue menor, asumí que me gustaba y que no había forma de que parará. Deje de ver el porno como algo malo, fue mi vía de escape cuando estaba aburrido, estresado, enojado etc…, con la tecnología y el internet en los teléfonos se convirtió en mi mejor amigo, a toda hora y en cualquier lugar.

Siempre pensé que tenía un lado perverso, un lado muy oscuro y me asustaba poder llegar a despertar ese lado mío dado la necesidad de ver cada vez imágenes más fuertes e impactantes para llegar a la excitación. Pensé que al casarme esto disminuiría.. lo que no pasó, después llegaron mis hijos y la adicción por el porno seguía. Fui a múltiples terapias con psicólogos y neurólogos por temas de ansiedad, de control de impulso y aunque se mencionaba el porno nunca se profundizó el tema.

Con mi señora fuimos a terapia de pareja ya que la vida nos estaba aplastando, nos desconectamos, nos dejamos de mirar y de hablar. La terapeuta que nos tomó me entrevistó personalmente y toque el tema del porno como siempre lo había hecho, pero ella si se interesó por este tema, me empezó a hacer preguntas que me daba vergüenza responder…. hablar de porno con una mujer, de masturbación, de cuando partió, de donde miraba porno ETC…. me empezó a acorralar y fue la primera persona que me dijo que era adicto a la pornografía, me molesté muchísimo que me tratara con ese término, yo no soy adicto. Pero al revisar mi historia, mis comportamientos automáticos, la cantidad de acciones que realizaba como verdaderos rituales para ver pornografía, para borra todo tipo de rastro, me di cuenta de cuanta energía y tiempo gastaba en todo esto  y acepté mi condición de adicto.

Lo más duro fue que mi terapeuta me recomendó que le contara a mi señora de esta adicción para que no existieran secretos entre nosotros.  Me daba vergüenza y mucho miedo el tener que contarle un secreto tan grande ya que sabia que se sentiría traicionada y humillada.

En una sesión con la terapeuta presente le conté a mi señora y fue como tirar una bomba atómica, fue terrible mirarla a la cara y escuchar que no sabía con quien se había casado, me hablaba con asco y asustada por ella y por mis hijos. Fueron unos meses durísimos, los más triste que he tenido en mi matrimonio, me sentía una basura a los ojos de mi señora y frente a mis hijos. Pero también me active y junto con seguir en la terapia de matrimonio, tomé una psicóloga experta en adicciones con la cual he trabajado estos últimos meses ( toda una experiencia de hablar sin restricciones sobre porno con una mujer)  quien me ha orientado y ayudado de una forma extraordinaria, fue ella quien me motivó a que buscara información sobre la pornografía, que buscara papers científicos, que viera que no estaba solo en todo este tema. Fue así como he podido empoderarme más de este tema, de poder hablarlo sin vergüenza y mi señora ( en una conversación) quien me comentó de tu página ya que te seguía en Instagram.

Al leer tus artículos y al leer tu libro me he sentido profundamente comprendido y acompañado, yo que siente me sentí tan malo, con este lado perverso me di cuenta que fui absorbido sin piedad por una maquinaria que lo único que le interesaba es que fuera cada vez más adicto. Al leer tu libro me dio una profunda pena darme cuenta lo solo que viví todo este proceso y como todas mis figuras de apego o que deberían cuidar de mi simplemente omitieron el tema por vergüenza o por miedo de hablar temas incómodos. Culpo a mis padres en cierta manera su silencio, pero lo más importante es el padre que quiero ser yo para mis hijos, un padre que hable con la verdad sobre todos los temas, sin vergüenza, un padre cariñoso  y abierto a escuchar y responder todas las dudas de mis hijos.

Gracias a tu trabajo siento que he encontrado paz conmigo mismo, he podido entender muchas cosas que siempre quedaron sin respuestas, dejé de sentirme alguien perverso y dejó de darme vergüenza el hablar de la pornografía. Me siento muy empoderado con este tema y con la misión de transmitir tú mensaje  a la mayor cantidad de padres posible.

Nuevamente te agradezco todo tu trabajo y espero poder seguir leyendo tus libros y aprendiendo de este tema.

Un abrazo”

“¡Buenas tardes José Luis:

Te escribo debido a que hallé tu blog.

Hace muchos años, frené mi consumo  de porno en seco, porque me percaté de que cada vez buscaba ver cosas más raras, y luego vi tambien que tenia una tendencia a aumentar sustancialmente la conducta  sexual (nunca sin consenso) en especial en relación con emociones y situaciones estresantes. A mí eso me parecía una addición.

Y si te soy sincero a veces todavía me pasa. Y he luchado contra ello poniendome filtros en el ordenador y otros dispositivos.

Cuando he buscado ayuda (y la he buscado varias veces en psicologos) me han dicho que eso no funcionaba así y que no era una addición. Sin embargo siempre me ha quedado la sensación de que encaja mucho. Si en lugar de conducta sexual dijera que consumo una droga en estos estados, ya me habrian catalogado de adicto, esa es mi opinión.

Creo que hace falta visibilizar el problema más para que se empiece a normalizar que esto es realmente algo con lo que hay que actuar.

A mí, me remueve las entrañas ver cosas como que se haya normalizado la autogynephilia, la gynandromorphophilia o la transexualidad. Las dos primers las experimento, pero no son solo las unicas cosas que experimento de tipo philia (siempre son cosas legales). En mi opinión va ligado a el uso de la pornografia. No lo busco porque cuando busco estas cosas me doy cuenta de que es como que enfermo fisicamente. Curiosamente cuando lo dejo empiezo a sentirme bien otra vez y me siento a gusto con la gente e incluso noto como mi cuerpo reacciona cuando veo mujeres en persona.

Me remueve las entrañas que en lugar de buscar soluciones a estas cosas se ha ido por el sendero de hacer que la gente entre más  en hacerlas. Llevo mucho tiempo de viaje, y le puedo decir que, no habré estudiado la carrera de psicologia, pero lo que he visto yo es la realidad, no lo que hay en los libros o en una publicación cientifica. He visto la cruda realidad. Y no es las luces y arcoiris que pintan los politicos y movimientos activistas.

He visto como hombres que sufren de transexualidad, en general consumian drogas, se pinchaban y consumian todo tipo de sustancias para aguantar el trote de vida que llevan. Hombres y quiero subrallar la palabra hombres porque soy partidario de ser honesto con la realidad material y biologica. Hombres que venian de unas infancias extremadamente traumaticas y de condiciones socioeconomicas complejisimas. En mi opinión su transexualidad no es más que una forma de huir y desconectar de su yo  de su pasado, etc. de auí que tambien consumen drogas.

He visto mujeres 10 o 20 años mayores que yo buscando hombres de mi edad o más jovenes. Mujeres que en general estaban en el paro, que venian de familias desestructuradas, con infancias dificiles e historias de vida duras. Mujeres que buscaban que las maltrataran sexualmente, pedian que les pegaran,quelas humillaran, etc. Como si estuvieran reviviendo su pasado de forma sexual. Esas mismas mujeres eran alcoholicas, y a veces consumian MDMA para ir a fisetas sexuales y ser capaces de aguantar como multiples hombres hacian cola para usarlas por todos sus orificios. Mujeres que estaban en un estado de depresión, bloqueo y ansiedad tal que les bloqueaba de hacer cualquier cosa más que dormir, comer, ir de fiesta y subir contenidos sexuales.

He visto hombres que tras situaciones traumaticas de repente entran en una espiral depresiva y luego dicen que han llegado a la conclusión de que para salir de esta han de afirmarse como mujeres. Una forma de evasión en mi opinión. Y se ve como cada vez buscan más y más que les degraden, que les humillen, que se burlen de su hombria, entre otros que les traten de debiles y de otras varias cosas más.

He visto los locales, ocultos en las ciudades donde la gente se reune para hacer cosas extremas bajo consentimiento mutuo. Y justo coincidir que las personas que más extremo buscaban en peor situación de vida estaban. Era como que intentaban entumecer sus emociones y sentidos, dejar de sentir. Experimentar tal dolor que les sacara del dolor emocional para trasladarlos al presente por el dolor.

Unido a esto hay psicologos haciendo charlas que al final si uno miraen detalle, no son más que otras personas que hacen estas cosas y luego hacen un discurso que las normaliza e incita a que otras personas hagan lo mismo.

En mi opinión es como cuando las tabacaleras hacian que salieran informes a su favor. Estan metidos hasta dentro del sistema y al final es un circulo vicioso retroalimentado. Se crean redes sociales, que al final lo que hacen es despertar el sentimiento de permanencia de las personas. las personas poco a poco se aislan de lo que se conoce como “vainillas”, la gente que tiene sexo “normal”. Con lo que al final, la realidad es que pasan a depender de sus amistades dentro de la red kinky, BDSMera o como quieras llamarlo, gente que al final estan igual. Es decir, al quedarse sin red de apoyo si abandonan la red, pasan a preferir seguir en esta y hacer las actividades que se hacen.

Veo a menudo que la gente consume drogas, elevados niveles de alcohol, que fuman como se diria popularmente como carreteros. Veo gente con transtornos alimentarios, gente con pasados muy traumaticos que no han hecho terapia. Creame, lo de la libertad sexual que se vende como la solución ideal ni de buen trozo lo es.

Al final, pienso que lo suyo son los valores estoicos como la virtud, la moderación, la templanza, el coraje. A menos, las veces, en general la mayor parte del tiempo que ando por eso, me da más paz mental. Tengo la gran suerte de que no cosumo sustancias toxicas, pero pienso que ir a hacer algo relacionado con traumas como EMDR. Porque a pesar de que mi vida esta bien, veo que justamente es esta parte la que me está bloqueando progresar, y que justamente el no actuar en eso es lo que me lleva a la conducta sexual. SIn embargo no se donde ir. No se en que sitios de españa me van a tomar en serio y realmente me van a ayudar a progresar més en lugar de ayudarme a caer. Donde no me van a cobrar montañas de dinero y donde si me van ayudar realmente. he gastado mucho dinero en profesionales de la salud mental que no tenianintención real de ayudar sino de fidelizar un cliente del que obtener unas buenas rentas. En muchas circumtancias he tirado de leer investigación cientifica y apañarmelas con algunas herramientas  que me han dado para otros temas. Sin embargo, ahora mismo veo que este no se donde hallar quien me pueda ayudar a resolverlo.

Si sabes de alguna entidad en ….. que trabaje en estos temas de forma seria, te lo agradeceria.

Muchas gracias.

Cordialmente”.

Confío en que estos testimonios sirvan a otros hombres y mujeres a consultar con profesionales que les puedan ayudar a superar  su adicción.

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