EL CASO ERREJÓN.

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Foto portada: El Periódico

Vamos al lío

“Fue como una película burda de porno heteronormativo“.

En uno de tantos medios de comunicación que sigue “el filón mediático” de este caso, que superará con creces al de Rubiales, y que marcarán un antes y un después en el fenómeno de la violencia sexual, se lee que “Una mujer, bajo el pseudónimo de Violeta, relata cómo Errejón se habría “empeñado” en hacerla creer que ambos tenían “una historia de BDSM”, prácticas sexuales que incluyen la dominación, la sumisión y el masoquismo”.

No hay duda de que el “affaire Errejon” ha convulsionado la sociedad española debido, entre otras muchas variables, a sus implicaciones sexuales y políticas. ¿Qué cosa puede dar más morbo que un/a político/a sea pillado in fraganti en asuntos sexuales, sean de faldas o de pantalones?  Ni es la primera ni será la última, porque gran parte de la sociedad no parece  tolerar la incongruencia entre lo que se dice y lo que se hace. Si es una personalidad pública, no suele perdonarlo.

?Os acordáis de Clinton?

Se han dicho muchas cosas y se seguirán diciendo durante tiempo.  Los análisis desde variopintos puntos de vista se suceden. Se solicitan opiniones periciales acerca de estos comportamientos y se aventuran las hipótesis más rocambolescas. No pocos/as se decantan y toman partido por el agresor o por la víctima. Muchas personas y grupos barren para casa y sacan tajada de lo ocurrido. Ya se sabe, del árbol caído…

Pues bien, ahora SOLO quiero detenerme en una de ellas: la frase expresada, al parecer, por una víctima y que titula este post. Viene a decir que el comportamiento sexual que tenía el Sr. Errejón, era un ejemplo de una película porno burda, de carácter heteronormativo aunque, en rigor, lo mismo podría decirse de otros géneros pornográficos relativos a la orientación sexual.

Llevo muchos años advirtiendo del impacto que tiene el consumo precoz y abusivo de pornografía violenta, con muy diferentes dosis de agresividad, ya que es el manual de instrucciones de menores y adultos, cuya exposición reiterada aumenta la probabilidad de replicar esas conductas en sus relaciones sexuales, además de su enorme poder adictivo.

Los trastornos de la conducta sexual son presentados como normalidad, incluyendo el sadismo, masoquismo, incesto, la pederastia o diferentes  formas  de brutalidad.

Hay suficiente documentación científica que nos permite comprender la importancia del deseo sexual, su poder de enganche y, en consecuencia, explicar la atracción por las imágenes de contenido sexual, la dependencia que crean y los efectos de una exposición precoz y abusiva, particularmente en ausencia de una educación sexual que permitiera comprender y tener otra mirada del porno antes de visualizarlo, momento que cada vez es más prematuro en chicos y en chicas. Hay quienes lo ven por primera vez a los 5 o 6 años.

El estímulo sexual pornográfico por sus características especiales, incluyendo la novedad, es uno de los que mayor fuerza tienen a la hora de provocar la respuesta sexual humana, y la excitación sexual inmediata, mecanismo genéticamente programado desde el origen de la especie.

Dado que la gran mayoría del porno existente, tiene contenido violento contra las mujeres y menores, no ha de extrañar que, luego, esas prácticas puedan  trasladarse a las relaciones sexuales. Hay chavales que pueden ver, antes de los 20 años, hasta 5000 horas de este contenido agresivo, excitados y masturbándose, circunstancia que refuerza las sensaciones y las imágenes asociadas como ninguna otra argamasa.

También señalar que las personas adictas al porno, muy a menudo, consumen diferentes sustancias para mantener el nivel de estimulación sexual que necesitan, un dintel superior, una escalada más alta, toda vez que esas sustancias también generan adicción.

Si añadimos el ya de por sí poder de dependencia de las pantallas, ya que están diseñadas para ello, el cóctel resultante no puede ser más explosivo.

Además, si tenemos en cuenta que el 95% de los jóvenes españoles consumen este tipo de representaciones sexuales, cabe esperar muchos más casos similares, sean o no políticos en nuestro país. Alguna vez he dicho que no tenemos psicólogos suficientes para atender lo que se nos viene encima.

Llevo más de cuatro décadas advirtiendo de estos riesgos y clamando contra la ausencia de una #educaciósexualprofesional y científica, obligatoria, no ideológica ni religiosa, desde primaria a la universidad y adaptada a cada nivel educativo, impartida por docentes cualificados.

Durante siglos, el machismo ha promovido un modelo de mujer, de hombre y de relaciones sexuales que ha aplicado a rajatabla. Un elemento destacado de este modelo es el de la doble moral, es decir el diferente tratamiento que se ofrece a las conductas sexuales de los varones y de las mujeres, decantándose la vara de medir hacia los privilegios masculinos.

Este modelo, todavía vigente, y tomado como bandera en determinados grupos  juveniles, defiende que el hombre tiene muchas ganas sexuales, que debe tomar la iniciativa a la hora de satisfacer sus deseos, que la estrategia puede pasar por forzar a la mujer un poco, o mucho si fuera preciso, y que ella se deja hacer, porque le gusta someterse y en el fondo lo está deseando. Su placer importa poco, lo relevante es el deseo, las necesidades y el placer del varón. Sostiene que, en estos y otros asuntos, la mujer es incapaz de decidir por sí misma.

Este modelo se ha “enriquecido”, crecido y difundido por todo el mundo (donde quiera que haya un smartphone allí estará el porno) de manera exponencial debido fundamentalmente al consumo precoz y abusivo de películas sexuales pornoviolentas (P.S.P.)que, las más de ellas, promueven este guion de ejercer la violencia sexual en el varón y el sometimiento de la mujer.

Gran parte de este porno, viene a proponer a los consumidores que el hombre siempre acaba metiéndola por las oquedades femeninas, que nunca desiste de ese objetivo porque siempre lo consigue, que el coito es lo más importante, que a la mujer le gusta cualquier cosa que le haga. Cualquiera, porque él es el protagonista ya que ella está para darle placer.

Hace falta una educación sexual y afectiva que focalice el valor del respeto y de la responsabilidad, de la empatía y de la compasión, en la que los hombres no violen. Mientras esto ocurre, que tardará generaciones, también hay que dotar de habilidades específicas y de asertividad a las mujeres para que se cuiden y no se arriesguen innecesariamente, conociendo las estrategias de acercamiento sexual de muchos hombres, rechazando radicalmente cualquier práctica que no desean. En ambos, trabajar en profundidad el mutuo acuerdo.

Y, antes de cualquier actividad erotica, hablar de los deseos y de los límites de cada cual. Es fundamental comunicarse previamente, ya que se evitarían  no pocos sufrimientos.

La pornografía erotiza la violencia. No nos engañemos: esa es, en buena parte, la educación sexual de nuestros chicos y chicas.

¿De qué nos quejamos entonces?

 Si quieres saber más puedes leer este artículo u otros muchos de este blog donde profundizamos en estos temas.

2 comentarios en “EL CASO ERREJÓN.”

  1. Buenos días, José Luis:
    Soy Ana Navarro y me pongo en contacto contigo para agradecer tu gran aportación en toda tu trayectoria con respecto a la sexualidad en general, y la educación sexual en particular.
    Como ya sabes cuando hablábamos de educación sexual y programas de educación emocional, en mi caso siempre defendí q la educación sexual va mucho más allá de la biología y el hecho amoroso reproductivo o no. En mi opinión cualquier propòsito educativo tiene una transversal inedudible q es el feminismo y derechos de la humanidad, sin entender esto como algo aislado.
    Desde que se nace se va educando en el seno familiar, escolar, grupo de iguales, a veces de forma sutil y otras de manera grotesca proyectando lo aprendido. La educación no puede ser neutral xq es algo innato en las personas. Si se tuviese como eje los derechos humanos. Y la equidad de género, tal vez las cosas nos irían de otra manera.
    Pero además, ocurre q a pesar de todo, afortunadamente cada persona es singular y es ella la q tiene q elaborarse su propio proceso de posicionamiento ante lo q ocurre a su alrededor y en el mundo. Si ese proceso solamente se hace de cara a la galería y además desde el poder se nos da pautas de lo q es políticamente correcto , pero no se incluyen en lo q predican, pues entonces, nos invade y envuelve una gran melancolía. La ejemplaridad es fundamental en todos los ámbitos de la vida y si además estás en política, la ejemplaridad se te debe presuponer y exigir y no silenciar.
    Un saludo
    Ana

    1. Jose Luis García

      Hola Ana, me ha parecido muy interesante tu comentario. Comparto lo que planteas de la educación sexual, si bien la propuesta de la transversalidad creo que es muy difícil de conseguir. Estamos lejos de ese anhelo.
      Efectivamente a los políticos/as a los que les pagamos un sueldo generoso deben ser un modelo ejemplar.
      Gracias por compartir.

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