¿El porno es bueno o es malo? (II): Lo que les digo a los jóvenes.

PornEducation para el finde, ¿te atreves? (*)                   #PornEducationParaElFinde

Un nuevo artículo de José Luis García para leer y reflexionar el fin de semana.

También les digo que prefiero hablar de películas sexuales en lugar de pornografía, distinguiendo varios tipos, aunque cuando hablamos de divulgación general, hago una clasificación muy sencilla: Películas Sexuales Eróticas (PSE) y Películas Sexuales Pornoviolentas (PSP).

En mi exposición, trato de enfatizar la idea de que no es igual ver en una pantalla un buen polvo que una sesión de brutalidad sexual extrema (el jamón etiqueta negra con la mortadela a granel que les decía en la primera parte de esta serie). No tienen nada que ver, son dos mundos diferentes, que no se pueden mezclar como hacen incomprensiblemente muchos/as ideólogos/as que están tanto favor o en contra de todo tipo de porno, que repiten mantras, que surgen en los años 70 en EE UU y que son caducos en un mundo que ha cambiado espectacularmente en 50 años. Y las películas sexuales lo han hecho tambien. No solo en sus contenidos sino también en su absoluta accesibilidad y disponibilidad.

Y les hago ver que, ponerlas al mismo nivel, es altamente irresponsable en la medida en que tal actitud viene a decir a los menores que las ven con frecuencia y que se excitan y masturban con ellas –que las consumen y las seguirán consumiendo NOS GUSTE O NO– que da igual una representación cuyo guion es torturar sexualmente a una niña en grupo, como aquella otra que sube una pareja amateur de vídeo aficionados, sin ningún atisbo de violencia.

Ya que las van a consumir, generación tras generación, prefiero que lo hagan con películas sexuales eróticas, de manera racional y controlada. Racional y controlada, sí, porque también pueden generar adicción como tantas otras sustancias y no sustancias.

Si alguien piensa que el porno, en un sistema neoliberal a ultranza a escala planetaria, va a desaparecer en breve, vive en otro mundo… y, si no, que se fije en el tabaco, el alcohol o las drogas y lo que ha ocurrido a lo largo de la historia con las políticas de prohibición. En nuestro tema, es más difícil porque se trata de películas sexuales -como ya he advertido en otros trabajos de modo específico y argumentado- cuyo poder adictivo es mucho mayor que las sustancias citadas y que genera tantos o más beneficios económicos que ellas, según algunos informes.

La abolición/regulación/permisividad de la pornografía es un problema político de una enorme magnitud. Y mientras esa solución política llega, necesariamente coordinada entre los diferentes países que estén decididamente a favor, tenemos que pensar en las consecuencias reales que produce su consumo, atenderlas y prevenirlas como profesionales de la salud.

Y no tengo ningún pudor en decirles a estos chicos y chicas que acuden a mis talleres y a sus padres, madres y docentes lo siguiente:

Ya que vais a ver películas sexuales, os sugiero no ver las de carácter pornoviolento, ni legitimar esa industria, porque os pueden hacer mucho daño a vuestra salud y a vuestras relaciones afectivas y sexuales y, si necesitáis estímulos sexuales audiovisuales, utilizar películas sexuales eróticas sin ningún tipo de violencia y NUNCA con protagonistas menores o entre familiares. Rechazar los títulos o las carátulas de esas representaciones, donde aparezca violencia en cualquiera de sus formas y, si en el transcurso del vídeo aparecen, rechazarlo, no sigáis viéndolos.

Como se podrá comprender, el debate acerca de esta propuesta genera no pocas controversias que no es el momento de plantear aquí. Una de las más comunes, no sin razón, es la dificultad de parar el vídeo y buscar otro una vez excitados/as. Ya hablaremos de ello en otra entrega.

En cualquier caso, considero y les comento, que consumir películas violentas de manera frecuente , en edades tempranas, puede tener efectos muy negativos en la salud sexual, afectiva y relacional de quienes se exponen a esos estímulos sin la capacitación precisa. Como sabes, amable lector/a, a este respecto hemos desarrollado un nuevo concepto denominado generación de #niñosyniñaspornográficos, que desarrollamos ampliamente aquí.

Una experiencia concreta

Hace unos días, impartí un taller con la APYMA del I.E.S Mendillorri, en Navarra, en el que tuvimos un interesante debate acerca de las películas sexuales pornoviolentas y las películas sexuales eróticas, experiencia que describiré en el próximo artículo de #PornEducationParaElFinde.

En estos talleres partimos de esa realidad indiscutible que he comentado líneas atrás: que nuestros menores utilizan, en su mayoría, porno con diferentes dosis de violencia, para aprender sobre sexo, para excitarse y masturbarse.

Si, -como he advertido en otro momento, en esta serie de 6 artículos– hacerlo precozmente, de forma reiterada y sin educación sexual, podría tener diferentes efectos graves para su salud, proponíamos que padres y madres: 1) hablaran de este tema con sus hijos, dentro de un programa más amplio de sexualidad y pornografía, 2) vieran algunas películas comerciales que no incorporen ningún tipo de violencia y que, una vez vistas por parte de ellos, 3) las pudieran sugerir como alternativa y de manera argumentada a sus hijos e hijas.

Aportamos algunos títulos de ellas con diferente intensidad erótica y en las que no hay explícitamente brutalidad sexual. Nos interesaba en particular, facilitar un debate familiar sobre este extremo -en razón de que pensamos que puede ser una buena oportunidad, para hablar por primera vez, de esta cuestión de singular importancia en la educación de sus hijos e hijas– proponiéndole buscaran películas saludables, aportando como ejemplo algunas consideraciones como las que señalaba en este artículo incluso sugeríamos orientaciones concretas.

Una nueva dimensión de la sexualidad

Y llegados a este punto, les propongo a mis alumnos/as una concepción de la sexualidad radicalmente diferente a la que ofrecen las películas sexuales pornoviolentas, concepción de la que doy buena cuenta en mis libros TUS HIJOS VEN PORNO 1 Y 2, dentro de mi propuesta educativa en educación sexual y pornografía.

Por tanto, esta visión sexual que defiendo, presente en todos los seres humanos desde el origen de la especie, referida ahora a las relaciones heterosexuales, hecha para el contacto placentero y el encuentro tierno y gozoso, NO PUEDE, DE NINGUNA MANERA, transformarse en una experiencia dolorosa, desagradable o incluso traumática, particularmente en niñas y mujeres cuando va de la mano con la brutalidad, experiencias que pueden acompañarlas toda su vida. Eso es lo que tenemos que evitar.

Probablemente habrá pocas experiencias tan maravillosas como hacer el amor con alguien que deseas, quieres y que este hermoso sentimiento sea recíproco, en las condiciones que he señalado antes. Si ambos están enamorados, entonces la experiencia es mucho más gratificante y bienhechora. ¿Qué perjuicio puede ocasionarle ver películas, de manera racional y controlada, donde se cultivan y se ensalzan estos valores? Ya lo digo yo, probablemente ninguno, frente a los destrozos emocionales que puede ocasionarles el consumo de películas violentas.

Portada de nuestro libro Sexo, poder, religión y política. Foto: Adamkontor de Pixabay

Porque los jóvenes (y los mayores), han utilizado estímulos sexuales, los utilizan y los utilizaran por los siglos de los siglos. En cada época ha ocurrido algo similar -desde que nuestros antepasados primates bajaron de los árboles- usando aquellos que han sido dominantes en cada momento histórico y los más efectivos para su excitación sexual. Los estímulos han ido modificándose a lo largo de los tiempos, según los avances tecnológicos y conocimientos disponibles, desde los más primarios hasta los que requieren una mayor elaboración cognitiva.

En todas las culturas, desde tiempos inmemoriales, se han utilizado los más variados y diferentes estímulos, representaciones artísticas u objetos sexuales.

 Los cambios han sido impresionantes en una sociedad digital, como la que toca vivir ahora, que promueve y mantiene los de mayor poder excitatorio, es decir los de carácter audiovisual, para la gran mayoría de la población. Son los más fáciles y los más efectivos: van directamente a nuestro cerebro más primario, como viene ocurriendo desde el origen de la especie.

Hay que aceptar y reconocer inevitablemente que, el deseo sexual requiere de estímulo sexuales, máxime en determinadas etapas evolutivas, y los que incorporan imágenes y audio, suelen ser los más utilizados por su elevada capacidad evocadora y excitatoria. Se trataría entonces de seleccionar que tipo de estímulos utilizamos. Esa es, desde una perspectiva de la salud sexual, la cuestión pragmática que hay que considerar en serio. En nuestros anhelos ideológicos, podemos considerar pedir la luna pero, si somos realistas, deberíamos tener los pies en el suelo al abordar las necesidades, intereses y comportamientos de nuestros menores en este ámbito.

No tengo dudas de que la sexualidad que muestran las películas pornoviolentas, referido a las de carácter heterosexual como ya se ha dicho, se reduce a pura fisiología coital, una gimnasia sexual cuasi imposible, basándose en buena parte en el sometimiento de la mujer a los deseos del hombre a través de prácticas con diferentes dosis de violencia.

En este regalo  que ofrezco a mis seguidores de las RRSS, explico con detalle el modelo de hombre, de mujer y de relaciones sexuales que imponen las películas sexuales, digo imponen porque en una situación de excitación, los seres humanos son más vulnerables y receptivos a esas imágenes, más aún si son menores y carecen de una adecuada educación sexual profesional.

A pesar de ellos seguimos oyendo argumentos de todo tipo, opuestos radicalmente a lo que estoy diciendo, porque la poderosa industria del porno promueve “investigaciones y voceros” que muestran las “bondades de sus productos” la ausencia de efectos negativos o que no tiene relación alguna con la violencia sexual.

Todas las industrias de las adicciones lo cantan por doquier. No he oído a ningún lobby del alcohol o cártel de la droga decir que lo que venden es un producto altamente tóxico para la salud. Incluso supimos que uno de los psicólogos más prestigiosos a nivel mundial, H. Eysenck, fue sobornado por las tabacaleras para que en sus investigaciones evidenciara los escasos efectos que tiene el tabaco. Los que viven de ese negocio, al igual que otros tóxicos, van a intentar transmitir su “versión” interesada de este fenómeno.

Siete realidades

Para que me entendáis mejor, comparto con los chavales y chavalas, voy a destacar , entre otras, siete realidades que nos van a permitir comprender mejor el fenómeno del éxito y del poder adictivo del porno así como ciertos efectos de su consumo abusivo.

1. Internet nos ha cambiado la vida, el tiempo libre, las relaciones y, entre otras muchas cosas, ha puesto el porno en nuestra mano, con el smartphone, gratis, a cualquier hora del día o de la noche. Internet, sus aplicaciones , webs y plataformas tienen la finalidad de que estemos el mayor tiempo conectados, es decir, quieren que seamos adictos. Esta cuestión también ha sido abordada aquí.

2. En una sociedad digital y de preponderancia de la imagen, estas tienen un poder de persuasión indudable.

Usemos el sentido común con un sencillo ejemplo: Si un anuncio de 20″ en TV, que cuesta un dineral, influye en las actitudes y conductas de los espectadores, ¿Cómo no va a influir ver cientos, incluso miles de horas de porno violento, excitado, masturbándose, con placer sexual intenso, con un cerebro en desarrollo?

3. Hay centenares de investigaciones sobre los efectos de la exposición a la pornografía. Y les pongo un ejemplo de una página web, de las muchas que hay, que contienen numerosas investigaciones, por si quieren saber más.

En particular sobre la agresión sexual, cito uno de los más conocidos y que los ideólogos pro-porno obvian. Se trata de un metaanálisis del consumo de pornografía y actos reales de agresión sexual en estudios de población general, realizado en 2015, donde se señala un análisis de 22 estudios de 7 países diferentes. El consumo de pornografía se asoció con la agresión sexual en los Estados Unidos e internacionalmente, entre hombres y mujeres, y en estudios transversales y longitudinales.

Las asociaciones fueron más fuertes para la agresión sexual verbal que para la física, aunque ambas fueron significativas. El patrón general de resultados sugirió que el contenido violento puede ser un factor exacerbante. Sabemos que la mayoría de los depredadores sexuales y asesinos con violencia sexual eran adictos a la pornografía.

No hay ninguna duda respecto del poder adictivo de la pornografía y sus efectos en el cerebro. En mi libro TUS HIJOS VEN PORNO 1, dedico un capítulo de más de 100 páginas a hablar de todo ello.

4. Podríamos citar múltiples aportaciones científicas de la Psicología y la Neurociencia sobre el aprendizaje por imitación, el efecto adictivo de las pantallas y del consumo de pornografía, las neuronas espejo o los superestímulos sexuales.

Aprendemos, entre otros mecanismos y procesos, por la imitación que hacemos de los modelos de conducta que observamos a nuestro alrededor, sobre todo de aquellos que consideramos significativos. Por ejemplo, de nuestros padres y madres.

Los modelos de comportamiento que nos proponen las pantallas, por ejemplo, los influencers o las plataformas como Instagram o TikTok tienen un poderoso efecto en determinados colectivos de menores, reconocido incusive por los propietarios de estas plataformas como es el caso de Facebook propietaria de IG.

5. ¿Y a qué aspectos atiende con mayor interés nuestro cerebro, en particular en aquellos sujetos que están en proceso de desarrollo? Le subyugan mucho más, aquellas imágenes o vivencias que son atractivas, novedosas, estimulantes, emocionantes y que tienen que ver con la supervivencia de la especie. Pleno de las principales características que comporta el sexo.

Dos cuestiones más: la neuroplasticidad del cerebro sugiere que cuanto más practica nuestro cerebro algo, más influencia tiene. Sabemos que algunos chicos ven miles de horas porno, y también que el placer sexual es el refuerzo natural más importante. Lo que ve, le excita y le da placer, características que le confiere un valor muy especial, avalado por un chute de dopamina como en ninguna otra vivencia.

6. Los datos e informaciones provenientes de la casuística clínica, sobre todo de la Psicología y de la Psiquiatría, respecto de los efectos de su consumo en la salud, especialmente la adicción y sus correlatos neurológicos y comportamentales. Me atrevo a pronosticar que, las adicciones a no sustancias serán, con toda probabilidad, un problema de salud mental muy significativo en los próximos años.

7. Citamos finalmente, la sociedad hipersexual en la que vivimos que configura un contexto en donde se favorece la sexualización de las mujeres, de las niñas (en menor medida los niños y los hombres) y de la violencia sexual, que aparece en fenómenos como el sexting, el acoso sexual, la prostitución… entorno donde fenómenos como el negocio de los juguetes o de los fármacos sexuales, es preciso citarlos. En próximos artículos hablaremos del negocio de la pornografía y de las actividades económicas que giran en torno a ella.

Conclusión.

Hay demasiados intereses económicos, ideológicos, religiosos y políticos que impiden ver la realidad y que a mí me resulta pertinente: La mayoría de nuestros menores se educa con contenidos sexuales pornoviolentos y esto, aunque es gratis, no es de balde, puede tener consecuencias para su futuro.

La otra pata de la ecuación es la educación sexual, de la que hemos hablado en otros muchos artículos en este blog: NO es exagerado afirmar que las consecuencias serán más graves si no hay una capacitación específica que les pueda, no solo ofrecer otra mirada y entender el sentido y significado de lo que ve, sino decidir qué tipo de recursos utiliza para estimularse.

Es indiscutible, y a la vez incomprensible, la ausencia de una adecuada #educaciónsexualprofesional, en España, que algunos/as confunden con la información biológica que recibieron en secundaria. Eso se llama información fisiológica y no se puede comparar con una intervención sistemática e integral. Con frecuencia oímos en diferentes ámbitos políticos y sociales opiniones sobre la educación sexual, con extraordinaria ligereza, cuando no manifestarse en contra de esta actividad pedagógica con argumentos peregrinos, como los que utiliza la ultraderecha y la derecha en este país.

 Este es el verdadero problema que, en mi opinión, está favoreciendo una generación de #niñosyniñaspornograficos cuyo futuro sexual y afectivo, es muy probable que esté vinculado al dolor y al sufrimiento. Para ellos/as y para sus familias.

(*) PornEducation para el finde, ¿te atreves?, es una nueva propuesta, una más, a modo de campaña de sensibilización, que quiere ofrecer contenidos formativos por medio de artículos de divulgación, sobre sexualidad, educación sexual y pornografía, que se publicaran en este blog cada viernes, para leerlos y comentarlos el fin de semana con tranquilidad, con el hashtag:   #PornEducationParaElFinde