La divulgación de contenidos sexuales sobre pornografía en Redes Sociales y medios de comunicación. Un par de reflexiones.

La revista NUEVA REVOLUCIÓN nos invita a escribir en sus páginas, una vez al mes (30 Días 30 Voces) para hablar sobre pornografía y educación sexual. También la revista Científica NeuroClass hace lo propio y nos solicita un artículo sobre la sexualidad y la afectividad en las personas mayores.

Este hecho nos da pie para aportar un par de reflexiones sobre la divulgación de contenidos sexuales y pornografía en las últimas décadas, tema que mi amiga tuitera Sara Sanz me ha invitado a impartir a modo de conferencia después del verano. Y planteo un debate entre mis seguidores ¿Qué alcance tiene la divulgación sexual científica en una sociedad crecientemente hipersexual? Plantearé una opinion a partir de algunos retazos de mi experiencia.

Pues bien, estas dos revistas, junto a otras como Gaptain, PantallasAmigas, Psiconetwork o el SexoMandamiento, me han brindado la oportunidad de divulgar mis reflexiones y consideraciones sobre la educacion sexual y el consumo de pornografía violenta en menores. Particular interés ha tenido para mi la revista Internacional de Psicología Psiconetwork que, desde el comienzo, su director Eduardo Valdivia, no ha hecho sino favorecer mi colaboración y animarme sobre todo cuando los vientos no eran favorables.

Por tanto, es un verdadero placer y una gran satisfacción que diferentes revistas (de divulgación, científicas, digitales, debate…) inviten a escribir/conversar sobre temas que muy pocas abordan como la pornografía, la prostitución, los abusos sexuales a menores o las agresiones sexuales a mujeres, y que abran sus páginas ofreciéndo la posibilidad de escribir sobre esas y otras heterogéneas cuestiones que tienen que ver con la sexualidad.

Opino que hacen falta más divulgadores de estas temáticas y que lo hagan desde una óptica más científica que ideológica.

En mi caso, lo hago gustosamente porque me encanta la divulgación en temas de mi especialidad, consciente de que pueden generar interés en los respectivos (y dispares) lectores/as de cada una de las revistas mencionadas.  He de reconocer que me lo paso bien haciéndolo, con la gratificación añadida de recibir comentarios positivos acerca de su utilidad personal y/o profesional, por parte de quienes me siguen.

Algunos de los que nos dedicamos a juntar letras no podemos estar más satisfechos cuando nos leen personas de diferentes grupos, y que en un necesario feedback te señalan que, en general, les parece interesante el contenido de lo que escribes. Confieso que al ser el sexo un tema de interés generalizado, tengo parte del camino andado.

A pesar de esa diversidad en los medios, que seguramente refleja diversidad también en los/as lectores/as, tal vez la gran mayoría de los que lo hacen tengan un elemento común: ganas de formarse y conocer más y mejor en un asunto vital para nuestra vida: la sexualidad y la afectividad, que tradicionalmente se ha escamoteado por los poderes establecidos y que ahora paradójicamente está por doquier, sin control, en nuestra sociedad hipersexual, como analizamos en el volumen I de nuestro trabajo TUS HIJOS VEN PORNO.

Es cierto que me gusta hacerlo y disfruto escribiendo. Desde 1980 he tenido la oportunidad de disponer de diferentes y variados espacios en los medios de comunicación, desde otras tantas posiciones ideológicas y políticas, que me han brindado esa oportunidad. A estas alturas de las películas ya nadie se cree lo de la “neutralidad de los medios”.

Estos temas han sido abordados con mayor frecuencia por medios progresistas. Aun así, hemos hecho programas en TVE en los años 90, pioneros a nivel del Estado, en numerosas emisoras de radio, en variopintos periódicos, revistas…Nunca me he negado a escribir un artículo/ colaboración cuando me ha sido solicitado. 

Tampoco cuando me han invitado a hablar en los ámbitos más insospechados (desde el ejército a colegios religiosos) y cuyas anécdotas darían para varios artículos. Es verdad que en algunos de esos medios periodísticos me han «sugerido» modificar algunos términos o reescribir ciertos párrafos. No me ha importado, si con ello llegaba a un sector de población que tal vez podría interesarle el fondo de la cuestión

Sí he rechazado, en cambio, algunas entrevistas en entornos donde los principios de la organización o entidad promotora, no me parecían éticos, como por ejemplo grupos que defienden la prostitución o la pornografía, porque no me parece bien que mi presencia, de alas, refuerce esos valores y principios con los que no estoy de acuerdo. Pero han sido excepcionales.

Ha habido de todo, claro, polémicas y controversias por iniciativas educativas, detalladas en mi libro Sexo, poder, religión y política, porque hablar de sexo en la transición y años posteriores, era un asunto temerario. Por fortuna aquello ya es historia.

En los últimos meses la demanda de colaboraciones ha sido frenética, incluyendo canales de YouTube, RR SS, webs, revistas digitales…. He tratado de dar respuesta a todas y cada una de las solicitudes.

Demandas de estudiantes buscando información o entrevistandome para sus trabajos de fin de grado, tesis o similares. Lamentablemente he tenido que decir que no a algunos porque ha sido excesivo. No me da la vida para tanto.

Decenas de solicitudes de conferencias, talleres, cursos… han sido notables, destacando el innovador seminario sobre los efectos de la pornografía en menores, impartido a alumnos/as de postgrado de la Universidad Nacional Autónoma de México que tuvo la amabilidad de invitarme en un hito novedoso y pionero en el mundo universitario.

?Es un momento dorado o se pasará cual árbol de hoja caduca?

En cualquier caso, a pesar de las dificultades de sensibilizar acerca de los riesgos del consumo de porno violento en menores y la educación sexual, principal objetivo de mi trabajo de divulgación, observo un ligero avance en esta área, difícil como pocas, cuando hablo con los/as participantes a esas actividades de formación realizadas. Los comentarios en redes sociales, en general, así mismo van en esa dirección.

Sin embargo, la prohibición de mi libro Niños (y niñas) pornográficos, por parte de Amazon después de haberlo publicado y vendido, supuso un “palo personal y económico” que obligó a replantearme mi proyecto y las tareas de divulgación.

Ese hecho es significativo de la realidad actual y de los tentáculos del poder.

Pese a ello, seguiremos hasta que el cuerpo aguante, porque este tema, en particular el de la pornografía, requiere además de energía, una cierta dosis de compromiso y activismo, necesario para sacar adelante algunas propuestas educativas, en un entorno hostil por parte de quienes defienden a ultranza cualquier tipo de pornografía y quienes están en contra absolutamente de ella, guerra que ya hemos abordado en otro artículo.

El estar enmedio supone recibir unas cuantas collejas desde ambas orillas.

Si comparamos el poder de la industria del porno con el posible impacto de la divulgación científica y profesional, el resultado es claramente insuficiente y hasta desolador.

Es indudable que hacen falta medidas políticas valientes y decididas, tanto legales como sanitarias y educativas. Mientras esto no se produzca poco se avanzará.

Se requieren así mismo muchos/as profesionales cualificados y comprometidos en esta temática, en el área de la docencia, investigación y asistencia clínica, porque ahora escasean.

Y evidentemente una sociedad que reconozca, reivindique y empuje las iniciativas encaminadas a su mejora. Este punto tiene enormes debilidades, porque la mayoría parece estar a otra cosa.

En consecuencia, a mi entender, la divulgación de contenidos sexuales, desde una perspectiva científica y profesional, sigue siendo una necesidad clara en nuestra sociedad hipersexual, pero absolutamente insuficiente, ya que la pornográfica violenta es un referente de primer orden en la educación sexual de nuestros menores y jóvenes. Un minúsculo David contra un batallón de Goliat.

Queda mucho por hacer hasta conseguir que la educación sexual científica y profesional sea una realidad en las familias y en todas las escuelas y centros de enseñanza públicos y concertados del Estado y se pueda hacer frente de manera eficiente a la omnipresencia de la pornografía violenta en Internet, que sigue su camino, crecida y sin cortapisas de ninguna índole. Ahora gana por goleada. Ese es mi propósito divulgativo al que te invito encarecidamente a impulsar.