LA EXPLOTACIÓN SEXUAL DE LAS NIÑAS (I): Las agresiones sexuales.

Tengo el gusto de informarte de mi nuevo libro, (¿Hablamos de porno?) publicado por Plataforma Editorial, en el que resumo mis 46 años de experiencia educativa con familias y profesionales, orientado a ayudarles en esta difícil y compleja tarea de la educación sexual y afectiva de sus hijos/as. Si quieres más información, clica aquí.

Amable lector/a: como bien sabes, si sigues este blog, algunos de mis artículos son aproximaciones a películas comerciales que me parecen significativas por su utilidad en la educación sexual y afectiva, razón por la cual las recomiendo como un recurso pedagógico para trabajar en la familia y en los centros educativos.

A modo de ejemplo, en esta entrega, (clica si tienes interés) analizo tres cintas muy destacadas.

En estos dos artículos hablaré del film LAS CHICAS DE LA ESTACIÓN que también recomiendo.  

No tengo ningún interés económico en este empeño y tan solo me mueve la pretensión de servir de ayuda a papás y mamás en su tarea educativa.

Las agresiones sexuales a menores son un problema universal en donde parece claro que existen conexiones mafiosas. Recordar, como botón de muestra, el caso de Jeffrey Edward Epstein…¡Qué valor tendría el libro de contactos y citas en el que, al parecer había anotado minuciosamente sus andanzas y la de sus contactos de alto nivel, antes de “suicidarse”. Incalculable, sin duda. Un individuo que “quería rostros nuevos y jóvenes cada día para su satisfacción sexual, preferiblemente menores” y que una vez degustados, se los “pasaba” a sus amigotes.

Es sabido que los casos conocidos en los medios son solo la punta del iceberg de lo que ocurre en la realidad. El drama es que la inmensa mayoría de las víctimas, no los denunciaran ni tampoco lo comunicaran a sus seres queridos, regurgitando esa vivencia en su mente, cada noche, a lo largo de toda su vida, recuerdos en los que predominarán el sentimiento de culpa y vergüenza por lo que vivieron, dramáticos episodios que, a veces, son repetidos lo que agrava aún más sus consecuencias.

La prostitución a menores no es más que el último peldaño de la escalera de las agresiones sexuales, un eslabón de la cadena dentro del proceso que incluye la planificación y organización de la explotación sexual en nuestra sociedad. La prostitución se nutre, parcialmente, de menores con diversas carencias y problemáticas. La trata, que es la gasolina de la prostitución y de la pornografía en menor medida, se hace con mayores, pero así mismo con menores extremadamente vulnerables, porque cuanto más precaria sea su vida, mejor. Las guerras y la pobreza son una fuente inagotable de carne fresca para dinamizar el negocio. Para que sea sostenible.

Deshumanizar a las niñas y niños, traumatizarlos cuando son abusados sexualmente, es la antesala de instrumentalizarles de por vida, como objetos, como cosas. Otrora fueron las llamadas “madres solteras, en no pocos casos también violadas y estigmatizadas de por vida. Conozco algunos casos terribles que entregaron su bebé en casas cuna después de amamantarles unos días, y de establecer un vínculo de apego, como castigo por sus “malos actos” y luego echadas a la calle como apestadas. En cualquier caso, quienes se benefician y promueven este propósito inmoral, son la pornografía violenta (que denomino películas sexuales pornoviolentas PSP), la prostitución y la trata, en un entramado en el que las tres se retroalimentan.

Como bien sabes, he abordado este tema en varias ocasiones en este blog y en decenas de post en RRSS y redes profesionales, porque considero que las agresiones sexuales a menores son un drama lacerante en nuestro país. Un problema de salud de gran envergadura por las implicaciones de toda índole que tienen. Sin embargo, a pesar de su prevalencia y los efectos que tiene en la vida de las víctimas, no se hace gran cosa por prevenirlas y atenderlas adecuadamente. Eso es un indicador de que el problema seguirá su escalada incontrolable. Si no se frena, se está contribuyendo a su crecimiento exponencial. Los milagros no existen.

Con demasiada frecuencia los medios nos informan de sucesos cuyo horror se supera cada día. Esa misma semana de la presentación oficial de la película, leíamos que un grupo de empresarios de Murcia se libraron de un juicio en los que se les acusaba de prostitución de menores, 200 pederastas fueron investigados en Canarias por una red mafiosa de prostitución infantil. El caso de Dominique Pélicot elevó el listón de la brutalidad, en un ejemplo de bukake pornográfico, contra su esposa drogada e inconsciente, gestionado por él, o que el dueño de los almacenes Harrods de Londres, al parecer, estuvo implicado en un amplio número de agresiones a sus empleadas.

Las noticias sobre estos sucesos dramáticos son casi diarias destacando, muy a menudo, aquellas que informan de nimias condenas o de cómo se libran de ir a la cárcel los que consiguen ir a juicio.

Está muy extendida la idea de que violar a un menor sale casi gratis en nuestro país. La “generosidad” de la ley del “Solo sí es sí” para con los agresores sexuales, provocó destrozos emocionales inimaginables en las jovencitas víctimas y en sus familiares. Vete tú, luego, a explicarles ese perdón que concedieron a los verdugos, quienes legislaron y aplicaron y aplican las leyes.

Porque no hay que olvidar que una violación sexual es un estrago en la vida emocional de una persona, un terremoto afectivo que no parece importar a la mayoría social, que está anestesiada ante este sufrimiento inaceptable, porque tiene otras prioridades. Por tanto, seguirán en aumento. Cualquier niño o niña puede estar en riesgo, porque donde hay niños/as, cerca están los puteros, pederastas y pedófilos.

Defiendo que la capacitación y educación específica de todos los niños y niñas, es una prioridad absoluta en este momento, que debe hacerse cuanto antes en el seno familiar y, luego, en los centros educativos trabajando diferentes habilidades y valores. Es decir, que tanto los progenitores como el profesorado, o los profesionales de la salud que les atienden, tienen una cuota de responsabilidad en esto. Si quieres saber más sobre las agresiones sexuales a menores, te regalo 10 artículos, que puedes leer aquí.

A la menor oportunidad, como bien sabes, reitero un hecho claro que me parece relevante: mi quehacer profesional está encaminado no solo a prevenir riesgos de salud sexual (aborto, ITS, disfunciones sexuales, agresiones y acoso…) sino, sobre todo, a promover una mejor salud sexual entre quienes así lo quieren, sin ningún tipo de presión, libremente, y su encuentro gozoso y bienhechor está caracterizado por el mutuo acuerdo. La sexualidad es una dimensión positiva en el devenir de todas las personas, una fuente de bienestar y alegría que. Además, la salud sexual es importante dentro de la salud integral a lo largo de toda la vida.

Estamos hablando de BUEN TRATO entre quienes lo han decidido libremente, que genera placer y satisfacción y donde, de una u otra manera, los protagonistas son la ternura, el cuidado, el mimo, el respeto y el mutuo acuerdo. También la pasión y el deseo. Son vivencias que dejan “un buen sabor” y quieres repetir.

Desde esta perspectiva, la sexualidad es una clara evidencia de que la vida merece la pena ser vivida y da sentido a nuestra existencia. Nos hace sentir bien y nos conecta con aspectos esenciales del ser humano, como el amor, el altruismo, la ternura, la empatía y la compasión.  De esta apasionante tema hablaré en las IIª Jornadas de Violencia sexual y pornografía que celebraremos el día 8 de noviembre en la URJC en Madrid.

Por este motivo, con la misma energía, defiendo que la violencia es incompatible con la sexualidad. No es necesaria, en modo alguno, para gozar y disfrutar, porque el potencial positivo del sexo es más que suficiente para ese disfrute. Ofrecer a nuestros menores un modelo en el que se pueda Incorporar la violencia, supone traspasar una línea roja, adentrándose en un terreno pantanoso, lleno de riesgos, incluso para la propia civilización, en razón de que el destrozo de la capacidad humana de altruismo, empatía y compasión tiene demasiados costes sociales y de salud, ya que es la argamasa de la cohesión social y la solidaridad.

En este contexto, que unas niñas descubran su sexualidad a través de las agresiones sexuales o a través de la prostitución es, sin dudarlo, un fracaso de la sociedad. Sin paliativos. Unas niñas que, a su edad, deberían estar enamoradas, con el corazón acelerado, con la piel de gallina al rozar la mano de su enamorado, mirándose a los ojos durante un tiempo imposible de soportar para el resto de la gente, escuchando la misma canción o tan solo con soñar dar un paseo abrazado a él, por la orilla del rio, tal vez dibujando un corazón en la corteza de un árbol, para luego ir en romería anual a verlo.

Esas maravillosas emociones, saludables, necesarias y bienhechoras para cualquier persona, se truncan y probablemente se pierdan definitivamente para estas niñas y niños.

Y esto es lo realmente lamentable, porque sostengo que es donde deberíamos poner el foco.

Vamos a hacer un descanso debido a la “carga emocional” del tema. Tómate un café para retomarlo después, aunque si quieres seguir leyendo el siguiente artículo, clica aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio