LA EXPLOTACIÓN SEXUAL DE LAS NIÑAS (II) . Las chicas de la estación, una película a recomendar.

En el anterior artículo (clica aquí) me he aproximado a las agresiones sexuales a niñas y niños y el impacto en su futuro que pueden tener estas experiencias, a una edad en la que deberían estar locamente enamoradas, disfrutando de esa maravillosa etapa adolescente, en lugar de ser un objeto, una cosa para dar placer a hombres adultos egoístas, sin ética y sin ninguna empatía ni tampoco el más mínimo atisbo de compasión. Egolatría en estado puro y desprecio absoluto por la vida de una niña/o.

El día 23 de septiembre, se presentaba en Donosti, en el marco del prestigioso Festival de Cine de esta bella ciudad a orillas del cantábrico, la película LAS CHICAS DE LA ESTACIÓN, dirigida por Juana Macias, que aborda, creo yo, con realismo, las agresiones sexuales a niñas que están en Centros de Menores. En concreto el guion toma como referencia lo ocurrido en uno de ellos, en este caso de Mallorca, pero podría haber sido cualquiera.  Recientemente el de Ateca en Aragón, estuvo en el candelero por malos tratos de diverso tipo.

Pues bien, por este motivo, tuve el honor de ser invitado a participar en una mesa redonda previa a la proyección del film, en la que hablé de las agresiones sexuales y de la EXPLOTACIÓN SEXUAL en menores, dentro del programa del Certamen Internacional. Ese evento tuvo lugar a las 18:30 en el Salón de Actos del Museo San Telmo de San Sebastián, con una excelente acogida ya que se  completó prácticamente el aforo.

Estar en Donostia, en el marco de su insigne festival, con personas y profesionales talentosos, hablando de lo que me interesa, es un verdadero placer.

Me atrevo a decir que esta película remueve y conmueve a cualquier persona con una mínima sensibilidad y empatía. Creo que la directora (con el conjunto de personas y técnicos que han participado) recoge, magistralmente, una parte de la realidad de los abusos y agresiones de las que son víctimas las niñas y niños más vulnerables de nuestra sociedad, especialmente las que viven en centros de menores. Unos lugares que deberían proteger a quienes la sociedad margina y maltrata, se convierten, en no pocos casos, en lugares de dolor y sufrimiento afectivo y emocional.

Entiendo que, en la cinta, se describe muy bien el entorno: el centro de menores, las familias de las chicas, los profesionales del centro… y toda la cohorte de personajes que rodean las vidas y sueños de las protagonistas adolescentes. También del reguetón, el alcohol y las drogas…compañeros de viaje de esta juventud pendiente de sus pantallas y abducidas por sus RRSS, buscando cualesquiera modos y maneras de sentirse queridas y reconocidas, jugando a ser mayores, haciendo lo que hacen las mayores exitosas y populares: mostrar tetas y culo.

Aparecen, aunque no de manera muy explícita, algunas de las características de esta etapa evolutiva que nos permiten comprender el comportamiento de estas chicas, en particular determinados factores psicológicos de los/as adolescente: atracción por el riesgo, inmediatez en sus anhelos, sentimiento de invulnerabilidad, pensar que lo saben todo…con un cerebro que tardará todavía varios años en madurar en su totalidad, en razón de que está actualizándose permanentemente.

Así mismo, la directora pone el foco en el contexto familiar desestructurado, que es muy importante en estos casos, particularmente en el hombre violento, pareja de la madre. Es verdad que pueden darse en entornos económicos no tan precarios, pero en cualquier caso hay que destacarlo: las niñas echan de menos y añoran un entorno más amable y saludable, en la medida en que esa carencia de amor y afecto es el motor de su conducta. Ese malestar emocional dinamiza buena parte de lo que viven y anhelan.

A mi juicio, esta es una de las claves: Un contexto que provoca muchas carencias afectivas y emocionales, circunstancia que marcará su devenir a corto, medio y largo plazo.  Necesitan afecto, sentirse queridas e importantes…y dan lo que sea, incluso su cuerpo, por un abrazo de reconocimiento que mitigue esa dolorosa soledad que le carcome por dentro. Este es el quid, para entender su comportamiento en parte por una autoestima destrozada. Están enrabietas, enfadadas, con el mundo porque las ha abandonado, maltratado.

Se sienten muy solas y desprotegidas, sin saber muy bien por qué. Pero sí son conscientes de que ellas son responsables de eso. Se sienten así porque las personas que están a su alrededor, se lo hacen ver, demasiado a menudo, afectando a su autoestima de una manera contundente. En su interior sienten un profundo dolor mezclado con grandes dosis de culpa y vergüenza, que se pegan a sus neuronas y a su piel de por vida.

Conocí un caso en el que la chica justificaba las agresiones de las que era objeto “porque se lo merecía”, “total para lo que valgo”. “¡Qué más da!”.  Una protagonista de la peli dice, “Ya que lo haces al menos monetízalo”. Es el lema de las redes de OnlyFans que los adultos interesados, echan en el caladero de Instagram constantemente, para pillar a jovencitas incautas, con artimañas absolutamente escandalosas. Sobre OnlyFans he escrito este artículo.

Todas las protagonistas son impresionantes, un éxito de la directora de casting, pero quizá destaco el personaje de Ale acusada de “eres tú la que lo jodes todo”, por parte de la pareja de su madre, un sujeto violento y maltratador, que podría justificar en sí mismo su rabia y malestar: O sea, encima de sola y despreciada, le cargan el muerto, responsabilizándole de males de otros, que no son de su incumbencia.

 Impacta el hecho de que esta chica es consciente de todo. Es lista, pero al final va a ser la que más sufre, porque su herida es mayor y su vulnerabilidad también. La violación múltiple de la que es objeto Ale es desoladora, conmovedora, aunque se atisba un poco de luz en la medida en que ofrece la alternativa de denunciar a pesar de todos los obstáculos. Es una valiente superviviente.

El personaje de la China es también potente, porque estuvo en el centro y ahora explota y maltrata cual vulgar proxeneta a sus “amigas” a las que extorsiona y a las que “manda” a sicarios para que le den una brutal paliza que les haga “entrar en razones” y continuar la explotación sexual. No te puedes fiar de nadie y menos de la China le dicen… aunque no tienen muchas alternativas.

El educador, magistral, entre la espada y la pared. Cercano emocionalmente a las chicas, pero también parte de una institución que carece de los recursos adecuados para ofrecer una atención integral a quienes han sido marginadas y rechazadas por la sociedad. Lo que ocurre en estos centros de menores son una bofetada a la sociedad, un fracaso de este modelo social y económico en el que surgen.

Son detritus, como tantos otros, que la sociedad genera y que esconde en sus alcantarillas: aborto, infecciones sexuales, Sida, agresiones sexuales, acosos sexuales…Cuanto menos se remueva mejor, porque el olor fétido es insoportable.

Curiosa paradoja en un tema como es el sexo, que le interesa a todo el mundo y, si hay posibilidades, se practica a la menor oportunidad.

En consecuencia, en este contexto hipersexual (videojuegos violentos, RRSS, publicidad, canciones con violencia sexual…)e hipócrita, no ha de extrañar que ellas también se aprovechen de la situación y utilicen a los amigos y conocidos para sacarles dinero. Es lo habitual en su entorno, todo el mundo utiliza a todo el mundo. Es lo habitual también fuera de su entorno.

Pero si brutal son los personajes que encarnan al proxenetismo y sus aledaños, más aún lo son los hombres de la “fiesta” que pone de manifiesto la realidad de la prostitución pura y dura con menores. Sujetos egoístas que les importa una mierda la vida de una niña o un niño, da igual ahora, por satisfacer exclusivamente su deseo sexual y correrse durante 10 segundos. Son sujetos psicópatas, narcisistas, con una vida completamente normal, seguramente casados y de misa dominical, sin el más mínimo atisbo de compasión y empatía, que anteponen sus deseos al futuro de sus víctimas, porque en realidad les joden su futuro. Hay que decirlo bien claro: truncan una vida.  

Sujetos “normales” con un trastorno de la conducta sexual que deberían “habérselo mirado” con profesionales especializados, antes de dar el paso de llevar a la práctica sus repugnantes apetencias sexuales con niños y niñas.

Esas experiencias de prostitución y abuso a estas edades son muy difíciles, casi imposible de gestionar mínimamente. Con 13 o 14 años con la capacidad de empatía y asertividad destrozada ¿qué se puede esperar?, con palizas, extorsiones, drogas y alcohol… para destruirlas y luego instrumentalizarlas como si fueran animales, deshumanizándolas. Porque ese es y no otro el objetivo de esta industria.

Una puta jovencita es como un coche nuevo que puede hacer miles de kilómetros sin repostar, una máquina de hacer dinero… así es considerado por este negocio. Si se rompe su capacidad de conciencia y de libertad, si se disocia su personalidad, está a merced de quien lo consiga. Es su dueño, aunque haya que echar mano del alcohol o las drogas para sobrevivir en ese ambiente y si no colabora, paliza.  Es verdad que al poco tiempo pierde valor y hay que cambiarlo por otro modelo. Por eso se invierte mucho en RRSS para captar a niñas jovencitas.

Es el inicio de una rueda de la que pocas salen. La paliza del Jonatan es terrible, pero forma parte de la estrategia de los proxenetas. Luego la disociación de su personalidad, consumo de alcohol y drogas, para poder soportar violaciones continuas, a diario, con sujetos que se creen con el derecho de hacer lo que quieran por 20 o 30 euros. Individuos que nunca se plantearán si eso podría ocurrirle a su madre, hermana, pareja o hija.

Recientemente se detuvo, por casualidad, a un pederasta que llevaba a dos niños en su coche, a los que había engañado a través de Internet, que en su maletero tenía un arsenal de drogas y fármacos, incluyendo el potente y peligroso fentanilo. Si ya sin barbitúricos un menor está a merced de su verdugo, drogado no va a poner ningún límite a lo que su captor quiera, será un peluche. Una cosa. Un agujero.

No es de extrañar que estas personas presenten un síndrome de estrés postraumático, similar a quienes han sufrido experiencias terribles como una guerra. Sobre la prostitución he escrito varios artículos como por ejemplo estos dos.

Estas niñas, son niñas, pero no tontas. Se dan cuenta de la sociedad hipersexualizada en la que viven, que su vida cambia “cuando le salieron las tetas”… que “los tíos cuando se acercan es que quieren sexo”, que ellas no valen gran cosa, porque no se quieren así mismas “me han hecho cosa peores sin pagar”. Total qué más da… y se dejan llevar por presiones y engañiflas a veces maquiavélicas y perfectamente planificadas. La estrategia de captación de menores para la prostitución, carne fresca para renovar el plantel, para fidelizar a los clientes es impresionante, utilizando sistemáticamente, hasta aburrir, las RRSS y YouTube.

Nótese que hay una línea muy débil entre Instagram (por enseñar cuerpo, excepto pezón en su totalidad, reciben likes y seguidores que te adulan, para que les enseñes más) y Onlyfans (por enseñar algo más, ganas muchísima pasta) o las plataformas de Sugar Dady, en la que monetizas esa exhibición, que luego inevitablemente irá a más, hasta satisfacer los deseos de lo que pagan, que son los que mandan. Una trampa en la que caen no pocas niñas incautas. Lo fácil es entrar, otra cosa bien distinta es salir.

No me detengo en el vergonzante desconocimiento que tienen estas criaturas de las Infecciones de Transmisión Sexual y de los anticonceptivos… como no podía ser de otra manera. En España, algunas infecciones sexuales han aumentado un 266%, según datos del Ministerio de Sanidad. ¿Qué esperábamos?

Claro que en los vídeos porno que visionan a diario, no aparecen los preservativos, ergo el mensaje que envían cada vez que los visionan es: “follar a pelo es lo mejor”. Y lo llevan a la práctica máxime si su pareja enamorada se lo pide.

En la película también hay momentos tiernos, como la pareja bailando mientras hacen pastas, la aspiración de “abrir un chiringuito en Formentera” o el baile frente al concierto que están viendo sin pagar. Se puede disfrutar “sin comerle la polla a un viejo”, dicen.

En fin, una película, ya digo, para recomendar y excelente excusa para hablar con los hijos y las hijas, advirtiéndoles de las trampas en las que pueden caer en sus pantallas, engaños por doquier. Pero también decirles, cuantas veces sea necesario, que nunca contribuyan a legitimar esa explotación sexual infame de niñas y niños, que deberían estar disfrutando de su infancia y adolescencia, en lugar de ser trozos de carne para el disfrute momentáneo hombres sin ningún atisbo de compasión.

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