MIS NIÑOS (Y NIÑAS) PORNOGRÁFICOS (III): Cómo (re)conocerlos.

Un artículo de José Luis García

En anteriores artículos (clica si quieres leer el primero y el segundo) hemos hablado del poder del deseo y del poder de internet para entender, de una parte, la normalización del consumo de películas sexuales pornoviolentas y, de otra, el éxito del negocio de la industria del porno, sin parangón alguno, pero también porque no tienen limitación, ni control de ninguna naturaleza. Es el mercado, amigo, gritan los defensores a ultranza de este modelo de desarrollo socioeconómico neoliberal. Pues bien, hoy hablaremos de una de las consecuencias de esta situación: mi propuesta de generación de #niñosyniñaspornograficos, toda vez que proponemos la necesidad de una educación sexual científica y profesional, como única alternativa a esta realidad.

Una nueva propuesta

En los últimos años he venido sugiriendo en algunos artículos, libros, blogs y en RRSS, algunos conceptos tales como películas sexuales eróticas y películas sexuales pornoviolentas, en contraposición al término pornografía, o niños pornográficos… Hoy hablaremos de este nuevo término que he denominado “niños (y niñas) pornográficos” incorporando cuatro hashtags (#niñospornograficos #niñosyniñaspornograficos, #tushijosvenporno y #educacionsexualprofesional) como alternativa a su prevención, que han tenido una buena acogida.

Merece la pena, por tanto, una breve explicación acerca de lo que yo entiendo por generación de niños pornográficos y que lo planteo a modo de hipótesis, para su futuro y en un futuro no muy lejano, si no estamos ya inmersos en él. Mi punto de partida es que:

Un niño pornográfico será un adulto con importantes destrozos emocionales, afectivos y sexuales.

 Este planteamiento se hace en base a los conocimientos disponibles hasta el momento, nuestra experiencia profesional, los numerosos testimonios recibidos de personas en las RRSS, de especialistas que trabajan en esta área y una cierta reflexión sobre la realidad actual.

Hay investigaciones muy serias y documentadas acerca de los graves efectos en la salud del consumo abusivo de porno desde corta edad. En nuestro libro TUS HIJOS VEN PORNO 1, hacemos un detallado informe sobre este extremo, revisando abundante documentación científica. Por otra parte, los datos oficiales de la fiscalía sobre el aumento de delitos sexuales, la implicación de menores en los mismos, las agresiones sexuales, los consumos de alcohol y sustancias, entre otros muchos aspectos, confieren a esta hipótesis un cierto fundamento empírico.

Se trata, pues, de un problema de salud y me gustaría circunscribirlo a ese ámbito, ya que es esa área en la que vengo desarrollando toda mi vida profesional.

Pues bien, en mi opinión, ese concepto haría referencia a una generación que se compone de menores y jóvenes, que serán adultos:

1. Que han aprendido sexo a través de películas sexuales fundamentalmente, dedicando mucho tiempo a ese menester, sin educación sexual adecuada que pudiera hacer de contrapeso a esos aprendizajes, otorgando credibilidad a lo que ven y considerándolo dentro de la normalidad.

2. Es muy probable que estos menores tengan relaciones sexuales precoces, que sean muy activos sexualmente, independientemente de la orientación sexual y que traten de imponer a una chica lo que han visto en las películas de pornografía violenta.

La exposición abusiva al porno violento parece estar cambiando la mentalidad de muchos chicos y chicas, en la medida en que les ofrece informaciones sin base científica, generando actitudes sexuales sexistas y agresivas y promoviendo nuevas conductas sexuales. Entre otras citamos la penetración anal, la eyaculación en boca, cara… el coito alternativo en las tres mucosas femeninas sin higiene, -con lo que incrementa la probabilidad de riesgos de salud reproductiva por conductas sexuales irresponsables al no usar preservativo- o las conductas con diferentes dosis de violencia asociadas a la excitación sexual. Así mismo convendría considerar una nueva estética corporal (depilaciones genitales, piercings en pezones y genitales, tatuajes…). En mi libro Mamá ¡estoy embarazada!, abordamos ampliamente los riesgos de salud reproductiva y su prevención en la familia y en la escuela

3. Quizá sean agresivos en sus primeras prácticas sexuales. Es posible que frecuenten la prostitución, más temprano que tarde, apoyados en la pandilla, porque es allí donde pueden hacer lo que han visto en los vídeos que le han excitado tanto.

4. Tienen una elevada probabilidad de ser adictos al porno, incluso padecer determinadas alteraciones cerebrales y, en esas circunstancias, quizás sufrirán algún tipo de disfunción sexual. En el caso de que tengan pareja, lo más probable es que surjan conflictos con ella y, podría ser, que acabarán separándose.

5. Con toda probabilidad de seguir consumiendo estos contenidos, el varón va a necesitar más tiempo viendo porno para excitarse y/o más películas, cada vez más especiales, novedosas, duras o violentas, para conseguir el nivel de excitación sexual que requiere imperiosamente para tener una erección. Tal circunstancia es posible que favorezca una crisis en la relación de pareja y un acicate para consumir prostitución.

6. Es de esperar que sus actitudes sexuales sean misóginas y permisivas hacia la agresión sexual sobre las mujeres. Incluso comprenderán y tolerarán esas agresiones en otros hombres y, se ha comprobado, va a favorecer el hecho de no intervenir en el supuesto de que observe una agresión en su entorno. No es descartable que traten de llevar a cabo prácticas sexuales con ciertas dosis de agresividad.

7. Es más probable que consuma alcohol y sustancias estimulantes.

8. Por todo ello, estos chicos, con toda probabilidad, van a sufrir enormemente en su vida, así como las parejas con las que establezcan relaciones. Y, de paso, toda su familia. Seguramente afectará mucho más a los estratos socioeconómicos más vulnerables. Vimos en el anterior artículo que los servicios de Salud Mental, casi siempre colapsados por la carencia de recursos técnicos y humanos, podrían tener dificultades para asumir esta demanda asociada a las adicciones en Internet y que presumiblemente será importante.

Pues bien, esta es una propuesta que nos parece de interés de cara a trabajar educativamente en la formación de familias y profesionales. En este momento, a nuestro entender, la formación de estas dos agencias educativas es una prioridad. Mi experiencia en este sentido, revela esta necesidad y la satisfacción y tranquilidad que obtienen al saber afrontar este hecho, ofreciendo respuestas concretas a las demandas de sus hijos/as.

Poner el foco en los chicos no es baladí, porque ellos son los responsables en su inmensa mayoría de las agresiones sexuales a las mujeres y consumen más porno. Los datos disponibles indican que las chicas ven menos vídeos pornográficos y dedican menos tiempo a ello.

No obstante, la proporción se va igualando a medida que sube la edad y, cuando hay una relación de pareja, con frecuencia el visionado lo hacen ambos conjuntamente, a modo de tutorial. Es inaceptable que, en la gran mayoría de las películas porno que ven nuestros menores y jóvenes, se erotice la agresión sexual de un hombre hacia una mujer y que la excitación y placer que esa visión conlleva, por la masturbación asociada, refuerce ese aprendizaje.

Pero lo que no hay que perder de vista, es que una parte importante de chicas de esta generación, tratan de parecerse a los chicos en estas y otras manifestaciones afectivas y sexuales y, aunque sean menos consumidoras asiduas, sufren las consecuencias de que aquellos lo hagan casi a diario. Es decir, en tono desenfadado, son las paganas de que ellos lo hagan o más popularmente, se “comen el marrón”: lesiones anales, sometimiento, dependencia afectiva, presiones diversas, imposición de conductas que no desean, insatisfacción sexual, agresiones…etc.

Ciertos estudios y diferentes testimonios parecen indicar que a ellas no les gustan muchas cosas de las que ven, pero lo hacen porque él quiere, por no perderlo o para evitar que se enfade. Igual ocurre cuando hay que poner en práctica lo que han visto en los films. Lo hacen por él. Por cierto, este hecho también ocurre en determinadas parejas adultas y en chicos que acuden a la prostitución como alternativa.

Desde mi experiencia profesional, orientada en buena parte a la ayuda y la formación de padres, madres, docentes y profesionales de la salud, sugiero la necesidad de que estas agencias educativas contemplen muy seriamente esta hipótesis y, en consecuencias, amplíen sus conocimientos en este ámbito, con la finalidad última de capacitar a sus hijos e hijas, de manera que puedan afrontar con éxito los riesgos sexuales que conlleva internet, de los que el consumo porno es uno de los más destacados. A sus hijos tambien les va a pasar tarde o temprano. Les guste o no. Quieran o no reconocerlo. Sean de derechas o de izquierdas. El porno, y el porno violento ha venido para quedarse y expandirse sin control. No veo otra alternativa que no sea una adecuada educación profesional y científica para prevenir sus graves consecuencias. No la hay.