OnlyFans (I): nuevas formas de pornografía y prostitución en el S. XXI

Mis últimos libros publicados sobre pornografía y educación sexual, escritos para ayudar a familias y profesionales, en la compleja tarea de afrontar los retos que tienen nuestros menores y jóvenes, en una sociedad digital convertida en referente y modelo educativo de su vida sexual y afectiva. Son, así mismo, recursos de formación para quienes quieran tener una idea actualizada y rigurosa, sobre el fenómeno de la pornografía. Si quieres saber más visita el apartado libros en mi web.



“Estoy muy feliz, tengo muchos seguidores en Instagram y cada foto mía cosecha miles de likes y corazoncitos rojos. Todos me dicen que tengo un cuerpo muy bonito y que aparento más edad. Me quieren. Hay quienes me mandan fotopollas y me piden nudes. Ya me han ofrecido ser influencer y vender cosméticos y moda. Incluso me han hablado de  OnlyFans y que puedo ganar muchísimo dinero”. N., 16 años

Con este artículo inicio una serie de ellos que pretende analizar uno de los fenómenos más apasionantes de los últimos tiempos: El crecimiento exponencial de plataformas de autoexplotación sexual de chicas jóvenes como OnlyFans en todo el mundo. Aunque el fenómeno de la prostitución ya ha sido analizado varias veces en este blog, como aquí y aquí, me parece pertinente centrarme en este hecho que me impresiona de igual manera que me genera preocupación.

He leído algunos informes sobre el crecimiento de OnlyFans y otras plataformas de Webcam. Asusta pensar lo que se viene encima.

El último episodio: La presión por ser viral, y ganar más dinero por ello, es una constante en las chicas de Onlyfans. Hay mucha competencia y esto es solo el principio porque el número de creadoras aumentará exponencialmente. Es lo que le pasa a Bonnie Blue que acaba de subastar el nombre de su bebé. El ganador ha sido una casa de apuestas on line, -encima una casa de apuestas que provoca desastres familiares por las adicciones al juego- que pagará 1,2 millones de libras. ¿ Qué será lo siguiente? ¿Saber quién es el padre o si fue concebido en el famoso bukake?

Internet está cambiando casi todo. Ofrece soluciones a problemas “de toda la vida” y aparentemente, como es el caso  de las RRSS o procura satisfacción a algunas necesidades básicas como señalaré mas adelante. Más en concreto, algunas RRSS como Tiktok o Instagram, EN LAS QUE NO DEBERÍA ESTAR NINGÚN MENOR, imponen como valor la exhibición de formas corporales determinadas, pero también muestra y provoca de manera perversa, las emociones humanas aunque, tal propósito, tampoco es novedoso: algunos programas de TV persiguen con ahínco romper emocionalmente a sus entrevistados/as.

Desde muy pronto -incluso desde bebés con fotos que suben sus papás y mamás- niñas más que niños, aprenden que mostrando intimidad reciben “me gustas” y seguidores. En una sociedad esencialmente mercantilista, rentabilizar esa exhibición forma parte de la “normalidad”. De Instagram a otras plataformas de prostitución, solo hay un paso, una línea muy delgada. Es el caso de Onlyfans que, mostrando un poco más de intimidad, ganas mucho dinero siendo una chica libre y empoderada, les dicen a los cuatro vientos, cual cantos de sirena, a chavalitas incautas. Es muy fácil entrar. Otra cosa es salir.

OnlyFans está transformando muchas cosas. Sin olvidar el modelo socioeconómico que promueve y favorece estas formas de prostitución y pornografía, o de que esta industria está sustentada en millones de usuarios que pagan por ese tipo de actividad. Sin embargo, también hay que hablar de las decisiones que toman millones de chicas, que tienen sus necesidades básicas resueltas, con la mente frita por el tiempo que pasan en Redes Sociales, sin espíritu crítico alguno, abducidas por los abundantes ingresos económicos que supone vender material íntimo, como inicio, a cualquier suscriptor del mundo que pague por ello y hacerse millonaria. Una decisión libre, porque nadie le obliga, de una joven que no necesita dinero para sobrevivir, sino para comprarse el último modelo de Iphone, ropa de marca, comprarse un deportivo o irse de vacaciones a Dubai…es decir, lo que hacen otras chicas que llevan algún tiempo en esa plataforma… o al menos eso dicen. Luego resulta que no es para tanto.

Academias de influencers

Por cierto, en un estudio de la Universidad CEU San Pablo del año 2021, se subrayaba que el 44 % de niños y niñas quieren ser influencers. Sabemos que solo lo conseguirán unos pocos, muy pocos, que vivirán de ello, y el resto trabajaran a destajo, gratis, sin alcanzar su sueño, para beneficio de Google, YouTube y otras tantas tecnológicas que engrosan sus ingresos manipulando a una legión de jóvenes que curran noche y día para ellas. Hay academias digitales para ser una “creadora de contenidos para adultos” exitosa. Sorprende sobremanera cuantas hay en Instagram, por ejemplo.

Es cuando menos espectacular el marketing que la industria de OnlyFans, (y plataformas similares) incluidas sus “creadoras de contenidos”, realiza en todas las RRSS, en particular Instagram y TikTok. Un sinnúmero de perfiles venden a los cuatro vientos, con todo tipo de recursos persuasivos que, “hacerse un Only”, es lo más fácil y lo más rentable del mundo. Con el fin de persuadirlas, les dicen que “Puedes ponerte una máscara”, “Vender tus vídeos solo en países extranjeros, no en el tuyo para que nadie te descubra”,” Ganarás mucho dinero solo mostrando tus pies” o ” Tienes que ser tú misma y encontrar tu nicho de negocio y hacerte rica”… argumentos que ofrecen las agencias digitales (proxenetas de antaño) para captar chicas en Instagram y hacerse una cuenta en OnlyFans.  Milongas exitosas para animar a entrar en las nuevas formas de prostitución: cerca de 5 millones de chicas tienen su “página azul” y 380 millones de hombres que pagan por verlas. La explotación sexual normalizada que debe abordarse como problema de salud en las familias y en los centros educativos.

En Latinoamérica este fenómeno está alcanzando cotas preocupantes, especialmente en Colombia. Se estima que solo en la ciudad de Cali habría 1200 agencias que promueven plataformas como OnlyFans o webcam.

La ONG Human Rights Watch investigó durante 18 meses en Bogotá, Cali, Medellín y Palmira, entrevistando a 55 modelos y analizando las prácticas de las plataformas. Lo especialmente relevante es que documenta cómo se captan las mujeres. Encontraron entrevistas de trabajo, publicidad y procesos de contratación en los que no siempre se explicaban adecuadamente las condiciones económicas y laborales. También documentaron situaciones en las que las modelos eran presionadas o coaccionadas para realizar actos sexuales que no habían consentido. Human Rights Watch

Hay además un capítulo específicamente sobre “Abusos durante el reclutamiento” y otro sobre explotación sexual. Un aspecto particularmente preocupante es el de las “cuentas recicladas”: HRW documentó testimonios según los cuales algunos estudios conservaban las cuentas de las modelos que se marchaban y posteriormente podían asignarlas a otras personas. Las investigadoras señalan que esto puede utilizarse para eludir controles de edad y facilitar la explotación de menores.

La promoción de algunas de estas cuentas de OnlyFans o similares, las hace la protagonista, a veces con algún familiar suyo que también sale en la grabación, o las múltiples agencias digitales que le facilitan las diversas tareas de gestión, que se ocupan de todo: desde informarte de lo que hay que hacer, hasta dedicarse intensamente a promocionar a la interesada con un cuantioso porcentaje. Es más le dicen que no hace falta que ella esté presente, que son ellos, a menudo hombres que conocen el percal, los que interactúan con los clientes o que contestan cuidadosamente a sus mensajes, porque hay que mimar a la gallina de los huevos de oro. La chica solo tiene que desnudarse delante de la cámara.

En otra investigación de Reuters (“Enslaved on OnlyFans”) en 2024 se investigaron casos en los que mujeres fueron presuntamente obligadas por parejas, influencers u otras personas a producir y vender contenido sexual en OnlyFans. La investigación se basa, entre otras cosas, en testimonios de víctimas, policía y fiscales. Es importante porque demuestra que el modelo de negocio de OnlyFans también puede ser utilizado por personas que ejercen control o coerción sobre las creadoras, aunque eso sea completamente diferente de una mujer adulta que voluntariamente decide producir contenido.

Con todo, dado el éxito de esta nueva forma de explotación sexual, hay millones de chicas que, con el fin de ganar dinero, tienen que sortear la dura competencia y someterse a las más sórdidas historias para ser virales. Desde ser penetrada en todas sus oquedades corporales por más de 100 tíos en fila, pene en ristre, que hizo Lily Phillips, hasta los más de 1000 que dicen hizo Bonnie Blue y que, en el colmo de la viralización, sacó a su bebé recién nacido en un vídeo pornográfico, según este artículo.

Probablemente muchas no saben dónde se meten, desconozcan las implicaciones que conlleva o cuáles serán las consecuencias de esta decisión, de la cual podrían arrepentirse en el futuro.

Conozco algún caso de chicas que se han salido de OF, pero que esa experiencia les perseguirá de por vida. Su material sexual está a disposición de cualquiera, en cualquier parte del planeta, en diferentes plataformas de Internet. Toda su existencia y la de su familia también. Es probable que puedan ser objeto de chantaje por los depredadores sexuales y las malas personas que abundan por doquier.

También les ocurre a las actrices porno y a las prostitutas, con el estigma y la reprobación social de por vida: se lo merecen por putas. La sociedad es implacable con estos asuntos sexuales. No perdona.

¿Cómo se gestiona esa situación? Debe ser sumamente difícil. Basta ponerse en su lugar por un momento. Además no olvidemos que están sujetas a una “presión constante por crear contenido” y rentabilizar económicamente la decisión, lo que les lleva a someterse a retos virales, como el que he citado y otros que veremos, luego de competir a ver quien tiene el récord de tener relaciones sexuales con el mayor número de hombres posibles. Un ejemplo claro de la dificultad de ponerse límites, que se añade al estigma social que les acompañará siempre y la revictimización de por vida por las imágenes vendidas.

Los millones de hombres que pagan generosamente las visualizaciones pornográficas, o la cosificación de una mujer prostituida, también tienen su responsabilidad no solo en reforzar y alimentar un sistema de explotación sexual, injusto porque es desigual, sino porque su rol de varón parece reducirse a un homínido ansioso de masturbarse con imágenes que reducen el sexo a un mero acto fisiológico, sin empatía ni afecto. Estoy seguro que nunca se lo dirá a su pareja, madre o hijas, porque no querría, de ninguna de las maneras, que ellas se dedicaran a ese menester.

En consecuencia, te sugiero que hables con tus hijas e hijos y fomentes su autoestima y asertividad para que no caigan en la trampa de exhibirse corporal y emocionalmente, con la finalidad de sentirse queridos/as y valiosos/as de manera virtual, circunstancia que les puede abocar a la frustración y la desesperanza. Hablales de estas nuevas formas de explotación sexual que captarán a millones de ellas e hipotecarán su vida y su salud.

Como decía en otro artículo sobre OnlyFans “el daño que está haciendo este tipo de plataformas a los avances en los derechos sexuales de hombres y mujeres, así como la igualdad, es extraordinario, ya que está normalizando la explotación sexual pura y dura, dulcificándola, vendiendo una libertad y empoderamiento femenino envenenada y que  ya afecta a millones de chicas en todo el mundo”. Este vídeo es uno de los ilimitados ejemplos de lo que se puede ver en RRSS.

Si te interesa profundizar en la vinculación entre la pornografía y la prostitución , te invito a leer mis dos artículos que han tenido una excelente acogida. En este mismo blog el fenómeno de la prostitución lo he abordado en varias ocasiones.

Hace unos meses, la cadena de TV LA SEXTA, me invitó a una mesa redonda (en el programa _Xplica/ de los sábados noche) sobre la pornografía, la prostitución y OnlyFans. Si tienes interés en conocer mi participación en la misma, clica aquí. Tuve oportunidad de conocer a una protagonista de esta plataforma, plataforma que, sistemáticamente, está promocionándose de un manera obscena, por ejemplo en Instagram y en TikTok

Observo un gran énfasis en este “trabajo” femenino en el mundo del porno, no solo en webs específicas sino también en todas las RRSS, donde se promocionan y publicitando sin pudor, además de las propias plataformas como Onlyfans, Escort, Sugar Daddy y otras relacionadas con las webcams, haciendo hincapié en el modelo de negocio, de lo fácil que es y del mucho dinero que se puede ganar, revestido de libertad y empoderamiento de la mujer. Algunas RRSS e influencers, contribuyen decisivamente a ello, incluso medallistas en los JJOO de París alardeaban de ello en los medios de comunicación, para gozo y regocijo de los propietarios y usuarios de esas plataformas. No me extrañaría que muchas chicas jóvenes en todo el mundo se apunten a esa “nueva fórmula” (más bien antigua) de ganar dinero fácil, sin mesurar el precio que pagarán.

Y los mecanismos para publicitar estas nuevas formas de explotación sexual no paran. Baste un ejemplo:

¿Os acordáis de Bonnie Blue, la modelo de OnlyFans que dijo haber batido el récord mundial de tener sexo con 1053 hombres en 24 horas? ¿Y de Annie Knight, que acabó hospitalizada tras tener sexo con 583 hombres en un solo día?  ¿O Lily Philips con 100 ? Todas ellas provocaron noticias tan impactantes que fueron virales en todo el mundo. Y la plataforma frotándose las manos.

No parece haber límite: Bonnie,  en un viaje a Cancún se propuso “desvirgar” a los jóvenes de allí. Al parecer varios menores de edad se colaron en la fila para tener sexo con ella, lo que provocó algunas denuncias de pederastia y material pornográfico.

Esta chica, recientemente anunció que haría una nueva performance denominada “petting zoom” (para la que se inscribieron 10 mil hombres mayores enseguida) en la que ella “desnuda, amarrada e indefensa durante 24 horas, estaría dentro de una caja de cristal mientras que 2 mil hombres podrían entrar y hacer con ella lo que quisieran sin ninguna consecuencia. Todo esto a la vista de las personas”.

La pregunta es: ¿Qué lleva a una mujer joven a someterse a esas prácticas denigrantes y peligrosas? Pero también: ¿Por qué hay muchos hombres, de cualquier edad, que deciden participar en esas prácticas?

Como dice a los cuatro vientos una creadora de contenido, una de tantas que dan el salto a la fama arropadas por los medios de comunicación, en una entrevista en EL MUNDO, “es más fácil dedicarse a OnlyFans que trabajar ocho horas diarias”, argumento repetido en diferentes entornos y que, en mi opinión, está calando cada vez más en la sociedad.

Rocío Pena, que así se llama esta chica, forma parte de esa famosa plataforma que cuenta ya con más de cuatro millones de «creadoras de contenido», ya que el 97% son mujeres que ganan dinero mostrando su cuerpo.

Ella ya advierte de un riesgo importante: «Es una exposición de por vida que se deja en la red», Todo permanece y puede ser difundido. Por eso considera que «es importante concienciar y tener cabeza de que, quien lo haga, va a mostrar su intimidad». Justifica su trabajo porque «siempre ha identificado esta actividad como un trabajo de actriz», nada que ver con la prostitución, dice, ya que  su perfil de OnlyFans es «como un trabajo más, como una empresa que hay que gestionar» y sobre la que ella misma decide.

El modelo de prostitución tradicional que otrora se desarrollaba en lugares cutres de carretera, ahora se vende con glamour y las prostitutas con sus proxenetas se han apropiado del entorno virtual.

No parece ser muy difícil pescar nuevas chicas en plataformas como Instagram, ya que se han especializado a visibilizarse de manera sexualizada y exponerse durante largo tiempo a cambio de likes y seguidores. Haciendo lo mismo y enseñando un poco más, te forras. Las RRSS son el caladero de carne fresca para la prostitución.

La industria tiene diferentes modalidades de “enganche”, porque necesita “cane fresca” que es la que más se cotiza. Desde luego, only fans es una de las maneras más eficientes.  Al principio puede ser un apuesto chico que te gusta, que te trata muy bien y que continuamente te está diciendo lo guapa que eres y el cuerpo tan bonito que tienes. A lo mejor algún día te propone bailar delante de desconocidos que pagan generosamente. Solo bailar.  Mas tarde, hacer un poco strip tease. Solo eso. Luego aderezado de alguna copa o raya de cocaína de alta calidad.

Y siempre la cantinela de que “tu cuerpo es tuyo, eres dueña de tu cuerpo, aprovecha esta oportunidad que eres joven y que tienes ese maravilloso cuerpo, puedes volver cuando tu decidas”.

A partir de aquí las propuestas pueden ser variopintas y aparentemente controladas. “Solo exhibirme y ganar dinero. Cuando quiera lo dejaré”.  Pero las ofertas de dinero, regalos de cosas caras, hoteles y algún viaje exótico, acaban dinamitando cualquier control que se ponga. Ya estás dentro… pero “solo un poco, hasta tener lo suficiente para pagar la universidad”. NO, ya estás en la rueda. Incluso alguna amenaza o chantaje, acaban con cualquier anhelo de vuelta atrás, el regreso a la normalidad.

Convendría que estos modos y maneras de acceder al mundo de la prostitución se conocieran y debatieran en casa, escuela e institutos, para que chicas y chicos lo conocieran en detalle. No creo que sea buena idea crecer con la idea de que exhibir y vender el cuerpo es más importante que la capacidad, la creatividad o el talento personal. Legitimar que el cuerpo puede venderse, que tiene un precio, acaba siendo una mala idea de la que pueden arrepentirse toda la vida. No todo vale y está bien ponerse límites para salvaguardar la salud emocional.

Lo que está claro es que la poderosa e imparable industria de la pornografía no deja de crecer, subiéndose al carro de las novedades tecnológicas y, desde hace varias décadas, yendo muy por delante de la sociedad en este terreno. A años luz. La IA supondrá  una auténtica revolución en la pornografía. Leí, por ejemplo que, en los avances que supusieron los pagos de acceso a las webs a través de las tarjetas de crédito, esta corporación empresarial, tuvo una gran relevancia.

La industria del porno y de la prostitución se actualizan y diversifican sus inversiones publicitarias.  Como el tabaco, las apuestas y el alcohol están mucho más controladas, aprovechan el vacío legal para colonizar no pocos espacios sociales y captar nuevas creadoras de contenido y nuevos clientes suscriptores que pagan mensualmente la cuota exigida.

Para tener éxito en la publicidad hay recursos bien conocidos. Los deportistas son una apuesta segura: son admirados, jóvenes y tienen éxito social, factores con el que no pocos chavales se identifican y les siguen enfervorizados. Si uno de estos famosos se hace un corte de pelo en la coronilla, seguro que una legión de menores y jóvenes hacen lo propio. Como los millones de camisetas que anuncian. Y les contratan para llevar su marca en cualquier sitio, incluso algunos en forma de un tatuaje en la piel.

Entiendo que hace falta una regulación estricta de estos nuevos negocios.

El sexo, el poder y el dinero siempre han ido de la mano, como señalo en mi libro “Sexo, poder, religión y política“. Hay muchas formas de negocio que tienen que ver con la utilización sexual de las mujeres y que podrían considerarse diferentes maneras de prostitución. Algunas discotecas, de “las chicas gratis” han pasado a “te pago 80€” por ser un señuelo para que vengan los chicos, consuman alcohol y ganemos mucho dinero. El mismo perro con distinto collar. En otros artículos he hablado de la prostitución de manera más específica.

Claro,  el pago a través de la tarjeta de crédito es el núcleo de la actividad, de tal manera que una denuncia, en 2020, a la web Pornhub, motivó a las compañías VISA y MasterCard a “presionarla” al objeto de que hiciera una “limpia a fondo” de los vídeos alojados en ese sitio. El resultado, insólito: Más del 60% fueron suprimidos. Cuando se toca el bolsillo, parece que se recobra la lucidez, aunque en realidad el impacto es momentáneo y puramente testimonial. Todo sigue igual o lo que es lo mismo, creciendo.

Pues bien, este espectacular negocio sigue incrementando el número de webs y plataformas, incorpora cualquier tecnología novedosa y amplía su oferta de productos y contenidos, hasta los más sofisticados e inimaginables. Cualquier practica sexual, por rara o patológica que pueda ser, muy probablemente esté grabada a disposición de cualquiera. Gratis. La decisión de hacerlo gratis fue, sin duda, una medida empresarial histórica que les ha funcionado de maravilla. Algo similar a cómo funciona “la primera copa gratis” de las discotecas o de los puticlubs. Saben de sobra que luego vendrán más…cobradas a doblón y, sobre todo, crear la necesidad. Como es sabido, en el caso que nos ocupa, de lo que se trata es de navegar el mayor tiempo posible por las web y recibir a cambio publicidad, que es el alma de todo este entramado industrial.

Los especialistas en adicciones saben que una característica habitual de la persona dependiente, es que va a necesitar contenidos cada vez más fuertes, no importa que sean ilegales o de brutalidad extrema. La Psicología ha investigado este fenómeno y lo ha denominado tolerancia. Y la industria tiene que atender todas las necesidades de sus clientes, sean cuales sean, para fidelizarlos de por vida. He conocido algún caso de varones con un problema de consumo compulsivo que visionan vídeos con varias pantallas abiertas simultáneamente. ¡Qué estrés!…probablemente incompatible con un placer saludable.

Y está dinámica seguirá creciendo porque no hay ningún control, en este modelo socioeconómico neoliberal dominante en el que todo vale con tal de que dé jugosos beneficios. Y el sexo, cuyo rasgo diferencial es que interesa a todo el mundo por el placer que comporta, es el motor de todo este mercadeo. En otro artículo he hablado de las características de este negocio. Onlyfans es un ejemplo paradigmático de estos nuevas y rentables actividades empresariales.

Además hay un ilimitado terreno abonado en la medida en que Internet está transformando muchas cosas. Ofrece soluciones a problemas “de toda la vida”. Por ejemplo, las RRSS satisfacen virtualmente las necesidades de sentirse reconocido y querido o la de tener amigos/as. Más en concreto algunas como Instagram, en la que no debería estar ningún menor, imponen como valor la exhibición corporal y emocional.

Desde muy pronto, incluso desde bebés, niñas más que niños, aprenden que mostrando intimidad reciben “me gustas” y seguidores. En una sociedad esencialmente mercantilista, rentabilizar esa exhibición forma parte de la “normalidad”, como escalones a subir. Es el caso de Onlyfns que, mostrando un poco más de intimidad, ganas mucho dinero considerándolo, además, como una decisión personal, la de una chica libre y empoderada. Pero, en estos asuntos del dinero fácil, es sabido que es muy fácil entrar. Otra cosa es salir.

Y es verdad que el entorno económico, la precariedad laboral, el paro, los sueldos miserables… pueden ser elementos que coadyuven a dar el salto al tomar conciencia de que, en esta sociedad, su cuerpo tiene tirón y que puede ponerle un precio.

Pero hago notar que este tipo de nuevas modalidades de pornografía, como es el caso de Onlyfans, o las llamadas webs cam implica una legión de jovencitas ( también de adultas, claro) ansiosas de ganar dinero a espuertas, trabajadoras autónomas, sin estar en nómina, sin impuestos, sin apenas inversión…que se convierten en una fuente de ingresos extraordinaria para la empresa y, a la vez, un impulso espectacular del crecimiento del fenómeno de la pornografía a nivel planetario. Imparable. Todo suma. Vendrán muchas más Onlyfans de la mano de la IA o cualesquier otro descubrimiento tecnológico. Estoy seguro que la IA constituirá un antes y un después en el mundo del porno.

Nuevas formas de negocio

En cualquier caso, la creación de contenidos, en su inmensa mayoría gratuitos, beneficia a las plataformas y a sus cuantiosos negocios publicitarios. Y a otros “actores” que al albur del negocio, obtienen dividendos de varias cifras. Algunos, según este artículo y el programa de la Sexta Equipo de investigación , como “el rey de Onlyfans”, afincado en Andorra, que es el representante de mujeres en Onlyfans, “a las que asesora, y a las que cobra entre el 30% y el 50% de lo que ganan”. 

El negocio es espectacular, la plataforma OnlyFans, al parecer, cobra un 20% a las creadores de contenidos, mientras que las “agencias” que gestionan la imagen y la actividad de las chicas, pueden llevarse entre un 40% y un 80% de sus ingresos. Un espectáculo degradante, en la que más pierde, la que mayores costes psicológicos tiene, es la protagonista porque ella es la que se expone y se hace visible. En EEUU se habla de las Bop House . Es una mansión donde viven juntas varias creadoras de contenido, principalmente de OnlyFans, según este artículo, este, este y este .

El término “BOP” viene de “Baddie On Point”, una forma de reivindicar el uso de la imagen corporal como fuente de ingresos. Las fundadoras más conocidas son Sophie Rain y Aishah Sofey, quienes iniciaron el proyecto en diciembre de 2024. Según diferentes fuentes, algunas creadoras de contenidos, como Sophie Rain, han reportado ingresos anuales superiores a los 43 millones de dólares. Estas chicas se asocian y colaboran entre sí para aumentar su visibilidad y seguidores. Según ese artículo en diciembre de 2024, generaron más de 10 millones de dólares en ingresos.

Impresionante. ¿Cómo gestionar todo eso? Jovencitas ganando millones de dólares. Como en otras actividades, donde se mezcla la juventud, el éxito económico y la creencia de que son invulnerables y que lo controlan todo. Por ejemplo, pensar el esfuerzo mental que tiene que tener un chaval de 18 años que ha triunfado en el futbol y gana cientos de millones y tiene a su alcance lo que quiera.

Trastornos de la conducta sexual

Pues bien, esta carrera sin freno por nuevos productos con el fin de atender cualquier demanda, que sean rentables, ha hecho que la pornografía haya elevado al nivel de normalidad numerosos trastornos de la conducta sexual. Por ejemplo, el voyeur, el clásico mirón de toda la vida, escondido en el parque, observando como una pareja estaba enfrascada en su intimidad y con la “desazón”, el “come come” de poder ser descubierto, de si “me verán o no”, que es lo que en realidad le ponía a cien.

Los consumidores de porno son auténticos “mirones de libro”. Únicamente han perdido la tensión sexual superexcitante del “se darán cuenta o no, que estoy mirándoles”, con la ventaja de no tener que soportar el frio o el calor estacional del entorno, desde donde otea la intimidad foránea, a cambio de visionar cualquier práctica sexual, ilimitada en su oferta, con miles de millones de estímulos diversos y variopintos, en modo barra libre, cómodamente en el sofá de su casa, sin ningún riesgo de ser sorprendido, excepto que sea un menor que, debido a la intensidad de su concentración, se ha olvidado de la dimensión espacio/tiempo porque sus padres ya han vuelto a casa antes de lo previsto.

Las plataformas como Onlyfans o similares, son una nueva modalidad de pornografía/prostitución aunque aquí hay que pagar, por la suscripción previa y, aparte, por fotos, vídeos u otras demandas a la carta, a gusto del consumidor que es el que paga.

Búsqueda de estímulos sexuales

Desde tiempos inmemoriales el ser humano, especialmente los hombres, han buscado cualquier tipo de recursos en forma de representaciones “artísticas o no”. Desde  esculturas, dibujos, fotos o films, hasta pócimas, brebajes o fármacos, que pudieran avivar su deseo sexual que, como se sabe, es una de las motivaciones más poderosas del comportamiento de nuestra especie, ya que está directamente relacionado con su supervivencia. Y lo seguirá haciendo hasta que el meteorito nos extinga. Más aún cuando la esperanza de vida en los países desarrollados permite vivir más tiempo y con mejores niveles de salud integral, incluyendo los asuntos eróticos, como señalo en otra entrega.

Porque ¿Qué es lo que mueve el mundo?: el poder (económico, religioso), el dinero…y el sexo, son, entre otros, los principales motores motivacionales de la conducta. Curiosamente los tres suelen ir de la mano, como he señalado en mi libro Sexo poder, religión y política. Los poderosos son los suelen tener más dinero y suelen, también, follar más.

Hay quienes desprecian o minusvaloran esa búsqueda universal, esa especie de ansia, ignorantes de la trascendencia y significado del deseo sexual en la especie humana. También aquellos/as que meten en el mismo saco, la diversidad del fenómeno pornográfico, descalificando a quienes proponen otros enfoques novedosos, cómo por ejemplo, cambiar el término pornografía por el de Películas Sexuales, estableciendo diferencias entre cada modalidad y poner un poco de luz en este guirigay que solo beneficia a la industria. Pero no hay manera: Toda la pornografía es igual, afirman rotundamente desde sus pulpitos, agitando el índice de su mano de modo inquisitorial, aquella donde se tortura a una menor o la que sube una parejita amateur como diversión, son lo mismo, dicen con agresividad.

Pero, en realidad, ello no es más que un ejercicio supino de irresponsabilidad, porque blanquea la violencia sexual extrema, poniéndola al mismo nivel que el erotismo, necesario e imprescindible en el sexo. Y no hay manera de que lo entiendan…a no ser que les interese está confusión, que también. A río revuelto, ya se sabe.

Mientras, las webs porno frotándose las manos, por la cantidad de aliados que tienen.

Lo cierto es que la naturaleza nos quiere adictos al sexo. Permanentemente motivados para practicarlo por razones supervivenciales, con un cerebro cuya particularidad es la de tener estructuras que son especialmente receptivas a cualquier elemento erótico que ponga en marcha el mecanismo del deseo sexual, genéticamente programado, desde hace millones de años. Repito: desde hace millones de años. Por lo menos 6 según algunos especialistas cuando nos separamos evolutivamente de los chimpancés, que también tenían deseo sexual.

Entonces ¿Cómo no va a triunfar la pornografía? Lo tiene “chupao”. Porque cuando hay una demanda generalizada, transversal, planetaria y una oferta gratuita sin límites, no puede fallar nada. Es muy fácil satisfacer esa demanda y, por esa razón, la pornografía se consume ya que excita y da placer. Y solo desaparecerá cuando deje de consumirse. Empeño imposible. Las numerosas industrias que viven de las conductas adictivas, son sabedoras de las vulnerabilidades humanas y “entran a saco” para captar jóvenes adictos y fidelizarlos de por vida. Miren si no la fortaleza que tienen las empresas, y sus lobbies, vinculadas al alcohol, el tabaco, las drogas, el juego de azar o el azúcar. Conocí a un sujeto que compraba palés de bebidas de cola.

Contratan a los psicólogos y neurocientíficos más sobresalientes para asesorarles en los diferentes procesos y mecanismos de aprendizaje a saber: condicionamiento clásico, operante, aprendizaje por modelado, intermitente, significativo y emocional. Y tienen en cuenta las investigaciones sobre la neuroplasticidad, las neuronas espejo, el efecto coodlige o los superestímulos sexuales. Mecanismos de los que doy cuenta en los cursos y talleres que imparto.

Como he advertido en repetidas ocasiones, lo que realmente debería preocuparnos es que, una buena parte de estos contenidos porno, están preñados de violencia sexual y, nuestros menores consumidores, los consideran su manual de instrucciones 3.0 de las primeras relaciones sexuales y tratan de emularlo a la menor oportunidad. He hablado de esto en otros muchos artículos. Este es el verdadero riesgo, cuyas consecuencias adversas son de sobra conocidas. Estamos haciendo una generación de #niñosyniñaspornograficos, como he escrito aquí.

Por ello, se entenderá fácilmente el éxito de las nuevas formas de negocio, al parecer muy exitosas, como OnlyFans, una plataforma inglesa representante genuina de lo que podríamos denominar la Nueva Pornografía Del Siglo XXI y que, según parece, explotó en la pandemia para seguir creciendo exponencialmente. La agencia Bloomberg ha señalado que, durante la pandemia, esta plataforma ganó 500.000 usuarios cada día y facturó 2.000 millones en todo el año 2020.

Con todo, el negocio de las webcam, también parece ir en progresión ascendente, ya que hay muchas mujeres “emprendedoras autónomas” que lo pueden hacer desde su habitación. Solo se precisa un smartphone para enseñar sexo, para solaz y disfrute de los suscriptores siempre que, previamente, hayan pasado por caja.

La propia empresa ha señalado que tiene más de un millón y medios de creadores de contenidos y 150 millones de usuarios en todo el mundo. Su crecimiento, según sus propios datos y por tanto de interpretación cuidadosa, es a razón de 200.000 usuarios diarios y de 7 a 8 mil creadores nuevos por día.

Otras fuentes han señalado, al parecer, problemas legales con los impuestos o falta de control con menores tanto en crear contenidos como en consumirlos, a pesar de que la edad de que los 18 años sean el límite de acceso. Pero de esto se habla menos. Un informe del Consejo Audiovisual de la Junta de Andalucía revela numerosos vídeos para sortear esas limitaciones, al alcance de cualquiera, porque pueden verse en RRSS como YouTube, Facebook, Twitter, Telegram o Reddit.  

Este documento señala que es “posible y fácil” encontrar estos contenidos, “por muy protegido que esté en la red social de origen”. Más en concreto existen diferentes vídeos que “ofrecen información sobre los modos y las aplicaciones a través de los que acceder libremente, sin controles ni filtros, a contenidos para adultos y de carácter marcadamente sexual, que alberga la red social Onlyfans”.

Libertad y empoderamiento femenino

Según parece hay absoluta libertad en la creación de contenidos, fundamentalmente de carácter sexual, en forma de fotos, vídeos o imágenes en directo. Se supone que posteriormente, en determinadas circunstancias, podría ampliarse a “lo que se tercie”. En cualquier caso, es razonable pensar que las demandas de los usuarios cada vez irán a más y que se podrían negociar esos límites, entre la oferta y la demanda, según los precios del mercado o los que establezca la protagonista, de ahí que muchos consideran este tipo de plataformas una modalidad de prostitución. Las jóvenes van a tener más demanda y las habituales van a tener que ofrecer novedades y satisfacer las demandas cada vez más sofisticadas de los usuarios, para seguir manteniendo el nivel de ingresos. Es de suponer que la competencia será feroz. Pero, es el mercado, amigo. Hay diferentes tipos de suscripciones, diversos productos porno para vender, mensajes de pago o propinas, cantidades de las que la plataforma se lleva un 20%.

Nacho Vidal, el actor porno español más carismático, señalaba en uno de los últimos programas de la temporada 2023, en este caso monográfico sobre su vida y milagros (Lo de Évole en LA SEXTA) alardeaba de que, en su cuenta de OnlyFans, vendía “cuadros pintados con su polla” mientras dormía, porque la máquina registradora de las ventas seguía funcionando.

El marketing que hace la empresa y sus “socios/as creativos/as”, no puede ser más impactante: superan el centenar de los creadores que dicen haber ganado más de un millón de dólares. Incluso algunas mujeres han conseguido esa cantidad solo en 6 horas y otras que afirman ganar 20 millones mensuales. ¿Cómo? enseñando cuerpo y sexo a hombres, de cualquier parte del planeta, suscritos a la(s) página(s) elegida (s).

Además, lo “venden” como una forma de libertad sexual y empoderamiento femenino, asegurando que el negocio va como una moto.

Internet está transformando nuestra vida y la sociedad en la que vivimos. Eso afecta directamente a fenómenos como la pornografía y la prostitución que en nada se parecen a lo que ocurría hace dos o tres décadas.

Tomemos el caso de OnlyFans, una exitosa y nueva manera de ofrecer sexo digital sin contacto. Hace unos cuantos años recuerdo que existía el sexo telefónico o el cibersexo pero nada que ver con el impacto y generalización de este ecosistema digital de “creación de contenido adulto”, término que edulcora la prostitución de toda la vida,  en el que se monetiza la exhibición sexual de cuerpos jóvenes de chicas a hombres que previamente se han suscrito abonando módicas cantidades mensuales.

Aquí hay una plataforma que se hace de oro, como intermediaria entre la chica que se exhibe y el chico que compra el sexo digital, a cambio de un suculento porcentaje del 20%, que incluye la propiedad de todas las imágenes de por vida. Parece que no hay proxenetas que controlan, ni entornos cutres de polígonos o clubs de carretera oscuros, sino que es la propia habitación de la protagonista con su móvil de acceso a Internet.

Luego, claro, en no pocos casos hay una cierta estructura empresarial que controla todo el proceso y que en ocasiones la protagoniza la propia familia.

Se vende como libertad, empoderamiento femenino y la idea de que la chica es autónoma y que supuestamente controla el grado de “profundidad” de las imágenes. El marketing y la publicidad de esta nueva modalidad es agobiante, enfatizando los millones de euros que ganan las mujeres más activas.

Según The Guardian, el aumento del negocio es constante, con un aumento del 13% en el número total de cuentas de creadores hasta alcanzar los 4,6 millones. El número total de cuentas de fans creció un 24%, hasta los 377,5 millones.

En total, OnlyFans recaudó 7.200 millones de dólares de sus suscriptores en 2024, frente a los 6.600 millones de dólares del año anterior.

Como hay millones  de chicas, la competencia es feroz, razón por la que no ha de extrañar los retos virales en el que se involucran algunas de estas mujeres, como ser penetrada por 1054 hombres en un día, récord que al parecer ostenta Bonnie Blue, clica aquí, que grabó la experiencia y ahora podrá verse en webs porno, con suculentos dividendos económicos, ejemplo claro de “no dar puntada sin hilo”..

Es de suponer que la edad también es un factor determinante para decidirse a llevar a cabo ese tipo de “experiencias”, para aprovechar el tirón del poder de la carnaza joven.

El tipo de contenido, cada vez más especial incluso extremo, también es otro elemento a considera en este entorno que presiona para rentabilizar al máximo la actividad.

Pero poco se habla de los que consumen ese contenido, una pata de la mesa que sostiene el negocio.  Millones de hombres que se estimulan sexualmente con ese tipo de contenidos, normalizando un modelo de sexualidad que perpetua la desigualdad entre hombres y mujeres. Es probable que ese modelo se replique en las relaciones reales. De hecho, los medios de comunicación informan de diferentes grupos de hombres en todo el mundo, algunos con 70.000 usuarios que comparten (animando a hacerlo y llevarlo a la práctica) imágenes intimas de sus parejas sin que ellas lo sepan.

Algunas creadoras conocidas han decidido solicitar “borrar su pasado en OnlyFans y con ello las imágenes comprometedoras”, anhelo imposible de conseguir, pero que sirve para seguir publicitándose gratuitamente en los medios. Esas imágenes estarán SIEMPRE en Internet, grabado y redistribuido sin límite con ayuda de los algoritmos.

El uso que pueda hacerse de esas imágenes será el que algunas “mentes calenturientas” quieran darle: deepfake, pornovenganza, acoso sexual a la protagonista y a su familia…

El estigma posterior y el arrepentimiento son otros dos elementos que convendría considerar, máxime cuando la decisión ha sido “voluntaria”, advirtiendo de ellos a los chicos y chicas antes de que se aventuren a iniciar esa tarea porque lo consideran una salida profesional.

Only Fans es solo un engranaje más de la industria del porno que seguirá adaptándose a los cambios y fagocitará la tecnología digital para utilizarlas en su negocio

Por tanto la pornografía del futuro será espectacular y terrible. Una muestra de mi pronostico: Imagínate una persona que te gusta. De cualquier edad y condición. Puede ser tu vecino/a o tu compañera/o de trabajo. O un familiar. Coge su foto, vete a cualquier web específica y a través de IA dile lo que quieres hacer con ella/él. Incluso con su voz puedes pedir que te diga lo que tú quieras oír. Sin límite. Para verla tú solo/a, en tu ordenador o en tu TV de 8K UHD. Todos tus deseos serán posibles. Con ella o con más personas. En cualquier entorno que se te ocurra. Cualquier práctica sexual que le pidas será posible. Ahora imagínate esa tecnología a disposición de cualquier niño/a de 8, 10 o 12 años. Serán vídeos porno a la carta donde tienes a tu disposición todas las posibilidades inimaginables, incluyendo las más sórdidas y brutales. La potente industria pornográfica seguirá su crecimiento exponencial, sin límites, ganando dinero a espuertas, a costa en buena parte de la salud sexual y afectiva de nuestros menores, porque carecen de una educación sexual que les capacite para afrontar este desafío.

El sexo le interesa todo el mundo y las industrias sin escrúpulos lo instrumentalizaran para sacer el máximo rendimiento. En consecuencia aparecerán nuevas modalidades de la mano de los avances tecnológico, que han sido recogidas en algunos artículos como este o este, en los que se habla de:

•Pornografía de redes neuronales generadas por IA.

•Implantes de tecnología humana que envían placer directamente a tu cerebro.

•Deseo sexual modificado genéticamente.

• Alteración genética de los órganos sexuales permite modificar el ADN con precisión, podría usarse para alterar características, por ejemplo del pene, para mejorar la experiencia sexual.

Haptic devices (puedes crear una experiencia táctil aplicando fuerzas, vibraciones o movimientos al usuario) que permiten tocar, sentir y manipular los objetos del mundo virtual.

• Los juguetes sexuales biónicos.

•El sexo espacial.

•El sexo autónomo

•El “orgasmatrón “.

• El intercambio de cuerpos en realidad virtual,

•El milagro neurocognitivo conocido por algunos como “banco de azotes”, Alterar  los recuerdos sexuales almacenados en el cerebro,

•El hipnotismo erótico.

Es cierto que, si bien puede considerarse una forma moderna de (auto) explotación sexual que las mujeres deciden llevar a cabo, dista mucho de las motivaciones/presiones de una buena parte del mundo prostitucional y de la trata y se acerca más a el fenómeno de las Sugar Daddy o de las Sugar Mommy con aplicaciones específicas para facilitar el negocio como Seeking.

Sobre la nueva pornogra-IA , y la implicaciones que parece tener, he escrito un artículo reciente. También he escrito otro artículo sobre las conexiones entre redes sociales como Instagram o TikTok y las nuevas formas de explotación sexual, donde defiendo que son un “caladero” de carne fresca para la prostitución.

Se necesitan medias políticas para regular o prohibir este tipo de plataformas. De momento en Europa, solo Suecia aprobó una ley el 20 de mayo de 2025, que limita de forma severa el uso de OnlyFans, extensible a otras plataformas en línea similares que, ilegaliza la compra on line de estos actos sexuales, en los que no hay un contacto físico. También otros países como Arabia Saudita o Turquía la plataforma la habían prohibido, como indica este artículo

Mientras eso llega, si llega, no queda otra que la prevención y la educación. Quienes me seguís, sabéis que, como profesional de la salud sexual, considero la sexualidad como una dimensión positiva de nuestra vida que tiene que ver con sentimientos y emociones bienhechoras y, por tanto, fuera del mercadeo sexual. Ya sé que es un anhelo imposible, pero así lo pienso. En los primeros libros de educación sexual para niños/as que escribí en los años 80, señalaba ilusamente que “ojalá nadie tenga que vender su cuerpo y su sexualidad”. Que las personas nunca sean objetos sexuales y que sean instrumentalizados para el placer físico de otros, bien sea en la pornografía o en la prostitución.

El sexo saludable compartido solo tiene sentido, considerando al menos, el mutuo acuerdo, corresponsabilidad en el placer de la otra persona, que me concierne y con la que hay un mínimo de empatía, así como una cierta seguridad emocional en la relación.

Soy consciente de que este afán es una pura ilusión y que cada persona adulta es libre de tomar las decisiones que considere más adecuadas, a pesar de que la pobreza, la precariedad laboral o las desadaptaciones familiares, también la codicia o la ignorancia, pueden ser en muchos casos determinantes a la hora de meterse en esa actividad profesional, máxime cuando te han contado una visión sesgada de la misma, cuando no pocas milongas directamente. Porque es muy fácil entrar, pero es mucho más difícil salir de ese mundo y, cuando sales, el estigma te perseguirá toda la vida. Todo lo que subes a la red, perdurará para siempre y por siempre en Internet. Tus nietos lo verán.

Po esa razón y con la finalidad de protección a nuestros menores, me permito sugerir desde la educación y la prevención que, como padres y madres, es necesario informar a los hijos/as de estas realidades, de sus trampas y engaños. A las chicas, sugiero plantearles que se abstengan de meterse en esos sórdidos negocios que pueden arruinar su vida, como hablo aquí. A ellos, que tampoco los legitimen, cuando consumen dichos productos. Porque es, ante todo, una cuestión de dignidad, de ética y de derechos humanos, ya que en mi modesta opinión, el deseo sexual ni se compra ni se vende, como he señalado en este artículo. La sexualidad es una dimensión positiva de la vida, saludable, hecha para el encuentro gozoso, tierno, apasionado y placentero, razón suficiente como para que no haya ninguna necesidad de mercadear con ella ni tampoco introducir cualquier forma de violencia sexual porque no hay ninguna necesidad para disfrutar del sexo.

Habla con tus hijos/as, nietos/as y sobrinos/as de todos estos riesgos. Te lo agradecerán en el futuro.

En otros dos artículos sigo analizando este fenómeno: en una entrevista en la cadena de TV LA SEXTA, y en un artículo que ha tenido una excelente acogida, donde planteo que redes sociales como Instagram o TikTok son el caladero de carne fresca para las nuevas formas de prostitución.

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