Pedófilos en las redes sociales.

En 1987 escribía un artículo, en mi sección de sexualidad del periódico Navarra Hoy, titulado “La princesita de los rizos de oro”, que luego obtuvo el Premio Nacional de Prensa del IMSERSO del Ministerio de Asuntos Sociales, que trataba de plantear el problema de los abusos sexuales -término que a mí me gusta cambiar por el de violaciones- a menores y su relación con la prostitución.

El tiempo ha pasado y este drama de graves consecuencias emocionales no solo perdura, sino que ha aumentado exponencialmente. Los escasos datos de investigaciones a menudo titánicas, revelan la magnitud del problema.

Recientemente una comisión de estudio sobre los abusos sexuales a menores por parte de religiosos en Francia, reveló que al menos 330.000 niños fueron sometidos a esa traumática experiencia, en los últimos 70 años, por parte de 3000 curas.

Y se trata de una sola investigación de la propia Iglesia, en un país concreto, en un momento histórico determinado. Cualquier experto sabe que esa es sola la punta de un iceberg.

Pues bien, aunque los años pasan y los tiempos cambian, el problema no sólo sigue, sino que ha aumentado sin control, ya que Internet ha venido a facilitar y multiplicar esas agresiones. Las redes sociales se han convertido en otro escenario más donde se fomenta esta lacra. Los controles policiales no son suficientes. La impunidad con la que parecen desenvolverse estos individuos les da alas para continuar sus fechorías. Además, las leyes suelen ser laxas y las penas light con lo que es raro que pisen la cárcel.

Volvemos, por tanto, a escribir sobre este hecho diciéndole a padres, madres y docentes que las redes sociales y las plataformas en donde los menores tienen sus cuentas, independientemente de la edad mínima de acceso, están llenas de pedófilos y pederastas que actúan, prácticamente, con total libertad, porque es muy difícil pillarlos y hay muchos países en los que no existen leyes específicas.

Este tema nos ha preocupado desde hace muchos años y hemos dedicado artículos y libros a ofrecer contenidos educativos a las familias y profesionales, de cara a su prevención.

En el año 2000 publicábamos un libro sobre la sexualidad en las personas con discapacidad, dedicando un amplio capítulo a los abusos sexuales. Más recientemente hemos dedicado tres artículos de divulgación, dos vinculados a las agresiones sexuales y otro hablando del secreto como instrumento de chantaje y manipulación, que te invito a leer. Así mismo hemos publicado numerosos posts en las RR SS.

En los últimos años hemos desarrollado un ambicioso programa de prevención de los efectos del consumo de porno violento, denominado TUS HIJOS VEN PORNO, en el que exponemos los diferentes riesgos sexuales y reproductivos de Internet y de las RR SS para los/as menores.

El afán por adquirir notoriedad, a través de los seguidores y los likes -es decir formas modernas y exitosas de buscar afecto y reconocimiento virtuales- es el gran aliado de los pederastas de cualquier parte del mundo que pululan por las diferentes redes sociales, destacando Instagram y Tiktok.

Niños y niñas, que no saben de esos mecanismos psicológicos, que sin darse cuenta utilizan y sobre los que las familias deben advertirles, animándolos a buscar otras maneras de sentirse importantes, que no sean las de mostrar algunas partes sexualizadas de su cuerpo.

Progenitores y enseñantes, tienen que saber que estos individuos están presentes, y muy activos por cierto, allí donde recalan los niños y niñas. Desde los vídeo juegos hasta las plataformas supuestamente infantiles.  Y tiran las redes para pescar infantes incautos. Comienzan a tejer su tela de araña: Primero, se hacen pasar por niños/as, de buen rollo, guais, con su mismo lenguaje y gustos…con el objetivo de ganarse su confianza.

Conseguirla supone pasar a la segunda etapa. La tercera incluye petición e intercambio desigual de fotos (porque las suyas suelen tener truco: son de otros/as), siendo este uno de los momentos más importante en este proceso torticero y repugnante, porque las imágenes son el material para el chantaje posterior. A menudo, cuarta parte, se establece una especie de pacto secreto: no se lo digas a nadie.

Quinto: las demandas e intercambios suben de tono ya que son materiales íntimos que, a su vez, son la base para pedir más fotos cada cual más explícitas, bajo amenazas de divulgarlos en los círculos de amigos/as, familias… Ceder a este chantaje supone, sexta y usualmente última etapa, citarse con los ellos/as y abusar (violar)sexualmente.

Incluso algunos depredadores no tienen límite y pueden ir a más: grabar sus relaciones/agresiones sexuales con fines pornográficos o utilizarlos en la prostitución, cuando no vender toda esa información al mejor postor para que extorsionen.

Habla con tus hijos, nietos y sobrinos acerca de estos riesgos. Con tranquilidad y cercanía. Con afecto. Que no estén en redes cuando no tienen la edad exigida para estar. Si están, acompáñalos. Capacítales para que puedan discriminar esas primeras demandas de los depredadores y que corten cuanto antes cualquier propuesta de envío de imágenes o citas inapropiadas. Que te lo comuniquen, o denuncien, a la menor sospecha. Porque a los niños y a las niñas no se les toca. Díselo hasta que les quede bien claro.

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