Pedófilos y pederastas ocultos en la sociedad y en las redes sociales.

En una reciente encuestadel Instituto Childlight de la Universidad de Edimburgo, realizada con 4500 hombres, australianos, ingleses y americanos, uno de cada siete (15%) afirmó que consideraría la posibilidad de mantener contactos sexuales con una criatura si tuviera la certeza de que nadie lo fuera a descubrir. Si generalizamos, la proporción “equivale a millones de hombres en los tres países( en los que se realizó)si se aplica a los datos actuales del censo de población”, según la referencia al estudio.

Los datos son preocupantes por cuanto habría un importante número de varones, probablemente pedófilos y potencialmente pederastas. En un próximo artículo hablaré de estos dos trastornos de la conducta sexual.

Con estos datos en la mano, una política responsable de salud pública, se plantearía muy seriamente diseñar políticas de prevención, incluyendo cursos y programas específicos, de la pedofilia y las agresiones sexuales a menores, para este sector de población masculina. Es un porcentaje demasiado elevado, tanto como el riesgo que supone, dejarlo al azar o a la oportunidad.  Porque estamos hablando de la posibilidad de hacer un daño incalculable a muchos niños y niñas.

Aunque, luego, si detienen a los agresores y entran en la cárcel, pueden salir al poco tiempo. Cosas de las nuevas leyes. Parece que la violación a un niño o niña les sale gratis.

Se sabe que uno de cada cuatro menores recibe peticiones sexuales de adultos en Internet. ¿Has hablado con tus hijos/as de este riesgo real?

Comenzamos.

En 1987 escribía un artículo, en mi sección de sexualidad del periódico Navarra Hoy, titulado “La princesita de los rizos de oro”, que luego obtuvo el Premio Nacional de Prensa del IMSERSO del Ministerio de Asuntos Sociales, que trataba de plantear el problema de los abusos sexuales -término que a mí me gusta cambiar por el de violaciones- a menores y su relación con la prostitución.

El tiempo ha pasado y este drama de graves consecuencias emocionales no solo perdura, sino que ha aumentado exponencialmente. Los escasos datos de investigaciones a menudo titánicas, revelan la magnitud del problema.

Una comisión de estudio sobre las agresiones/abusos sexuales a menores por parte de religiosos en Francia, reveló que al menos 330.000 niños fueron sometidos a esa traumática experiencia, en los últimos 70 años, por parte de 3000 curas.

Y se trata de una sola investigación de la propia Iglesia, en un país concreto, en un momento histórico determinado. Cualquier experto sabe que esa es sola la punta de un iceberg.

En España, más de 200.000 menores habrían sufrido violaciones sexuales por parte de religiosos católicos en nuestro país desde 1940, según un primer informe independiente , que rompe el silencio en un país donde las víctimas se vieron confrontadas durante décadas a la opacidad de la Iglesia, parapetada en los anchos muros de su ingente patrimonio.

Otro ejemplo de otras formas de agresiones: en Madrid, se descubrió una trama mafiosa que drogaba, violaba y prostituía a un grupo de niñas utilizadas, además, como animales de carga para transportar droga. Inaceptable y repugnante.

Pues bien, aunque los años pasan y los tiempos cambian, el problema no sólo sigue, sino que ha aumentado sin control, ya que Internet ha venido a facilitar y multiplicar esas agresiones. Las redes sociales se han convertido en otro escenario más donde se fomenta esta lacra. Los controles policiales no son suficientes. La impunidad con la que parecen desenvolverse estos individuos les da alas para continuar sus fechorías. Además, las leyes suelen ser laxas y las penas light con lo que es raro que pisen la cárcel.

Los violadores de menores no paran de crecer, mientras la industria del porno violento no tiene límites porque nadie se los pone. Barra libre. Cada vez la línea roja se desplaza un poco más hacia lo sórdido y lo repugnante. Prácticamente ya no hay línea. Hay que atender la demanda o provocarla, da igual una cosa que la otra, porque lo importante es el negocio, amigo. El caso de la pornografía con chicas aniñadas es descorazonador. Ya los títulos de muchos de esos vídeos son contundentes y diáfanos incorporando términos como violación o agresión con descaro.

No se cortan un pelo con la actriz protagonista: son chicas pequeñas, con cuerpo infantil, poco pecho, tamaño menudo, genitales rasurados, es decir apariencia de niñas y siempre haciéndolo con adultos. El mensaje es inequívoco: se puede violar a una niña y ella acaba aceptando. ¿De qué nos quejamos entonces? Estamos haciendo una generación de #niñosyniñaspornograficos. Hace falta una #educacionsexualprofesional, porque #tushijosvenporno en buena parte con diferentes dosis de violencia.

La relación entre la pornografía incestuosa y la pedofilia/pederastia, ha sido analizada en esta serie de 2 artículos.

¡Cómo será la situación que un grupo de empresarios pornógrafos ha escrito un manifiesto en el que se reconoce que en la pornografía “es obvio que se promueve el sexo con menores y la pedofilia”!

Volvemos, por tanto, a escribir sobre este hecho diciéndole a padres, madres y docentes que las redes sociales y las plataformas en donde los menores tienen sus cuentas, independientemente de la edad mínima de acceso, están llenas de pedófilos y pederastas que actúan, prácticamente, con total libertad, porque es muy difícil pillarlos y hay muchos países en los que no existen leyes específicas.

Siempre están al acecho y a la caza. Aprovechando las oportunidades más impensables, incluso deleznables.

El caso mediático, por su gran repercusión, que se indica más abajo, es el ejemplo característico de la estrategia que suelen seguir: hacerse pasar por una menor y ofrecer regalos, con un éxito extraordinario, ya que “cazó” a cerca de 100 niños y niñas. Un abultado número en el que fue acusado de más de 200 delitos de abuso y corrupción de menores, prostitución, ciberacoso y difusión de pornografía infantil. 

¿Sabes en qué redes sociales están tus hijos/as?  ¿Tienen cuenta oficial y extraoficial? ¿Conocen los riesgos más importantes a los que se enfrentan? Miles de pedófilos y pederastas están al acecho esperándoles. Padres y madres deben formarse en este tema.”

Este tema nos ha preocupado desde hace muchos años y hemos dedicado artículos y libros a ofrecer contenidos educativos a las familias y profesionales, de cara a su prevención.

En el año 2000 publicábamos un libro sobre la sexualidad en las personas con discapacidad, dedicando un amplio capítulo a los abusos sexuales. Más recientemente hemos dedicado varios artículos de divulgación, dos vinculados a las agresiones sexuales y otro hablando del secreto como instrumento de chantaje y manipulación, y otros más que te invito a leer en este mismo blog. Así mismo hemos publicado numerosos posts en las RRSS.

En los últimos años hemos desarrollado un ambicioso programa de prevención de los efectos del consumo de porno violento, denominado TUS HIJOS VEN PORNO, en el que exponemos los diferentes riesgos sexuales y reproductivos de Internet y de las RR SS para los/as menores.

El afán por adquirir notoriedad, a través de los seguidores y los likes -es decir formas modernas y exitosas de buscar afecto y reconocimiento virtuales- es el gran aliado de los pederastas de cualquier parte del mundo que pululan por las diferentes redes sociales, destacando Instagram y Tiktok.

Un estudio realizado con adolescentes británicos, en 2019, sugiere evidencias interesantes sobre la relación entre el uso de pantallas, redes sociales y la depresión. También señala posibles relaciones con el ciberacoso, problemas con el sueño, baja autoestima personal y corporal.

Otra investigación llevada a cabo por la Royal Society of Public Health, con adolescentes ingleses, señala cómo las RRSS influyen en la imagen corporal que tienen de sí mismos. Instagram y Snapchat salen malparados ya que los consideran los más perjudiciales para la salud mental y el bienestar de los jóvenes. Diferentes trabajos insisten en la generalización, más aun en chicas jóvenes, de un creciente malestar e infelicidad con sus cuerpos.

Una permanente comparación de su cuerpo con los demás percibidos como “maravillosos”, que aparecen en Instagram o TikTok, acaba haciendo mella en su autoestima y en la seguridad y confianza en sí mimos/as, particularmente en la etapa adolescente, momento evolutivo en el que el cerebro está aún en proceso de desarrollo.

Niños y niñas, que no saben de esos mecanismos psicológicos, que sin darse cuenta utilizan y sobre los que las familias deben advertirles, animándolos a buscar otras maneras de sentirse importantes, que no sean las de mostrar algunas partes sexualizadas de su cuerpo. Trabajar su autoestima y su asertividad serán buenos escudos de protección para afrontar esos riesgos asociados a las RR SS.

Progenitores y enseñantes, tienen que saber que estos individuos están presentes, y muy activos por cierto, allí donde recalan los niños y niñas. Desde los videojuegos hasta las plataformas supuestamente infantiles.  Y tiran las redes para pescar infantes incautos. Comienzan a tejer su tela de araña con el siguiente patrón:

Primero, se hacen pasar por niños/as, de buen rollo, guais, con su mismo lenguaje y gustos…con el objetivo de ganarse su confianza. Conseguirla supone pasar a la segunda etapa que es fundamental en este proceso.

La tercera incluye petición e intercambio desigual de fotos (porque las suyas suelen tener truco: son de otros/as), siendo este uno de los momentos más importante en este proceso torticero y repugnante, porque las imágenes son el material para el chantaje posterior. A menudo, cuarta parte, se establece una especie de pacto secreto: no se lo digas a nadie. Sobre este secreto hemos escrito otro artículo.

Quinta: las demandas e intercambios suben de tono ya que son materiales íntimos que, a su vez, son la base para pedir más fotos cada cual más explícitas, bajo amenazas de divulgarlos en los círculos de amigos/as, familias… Ceder a este chantaje supone, sexta y usualmente última etapa, citarse con los ellos/as y abusar (violar)sexualmente.

Incluso algunos depredadores no tienen límite y pueden ir a más: grabar sus relaciones/agresiones sexuales con fines pornográficos o utilizarlos en la prostitución, cuando no vender toda esa información al mejor postor para que extorsionen.

Habla con tus hijos, nietos y sobrinos acerca de estos riesgos. Con tranquilidad y cercanía. Con afecto. Que no estén en redes cuando no tienen la edad exigida para estar. Si están, acompáñalos. Capacítales para que puedan discriminar esas primeras demandas de los depredadores y que corten cuanto antes cualquier propuesta de envío de imágenes o citas inapropiadas. Que te lo comuniquen, o denuncien, a la menor sospecha. Porque a los niños y a las niñas no se les toca. Díselo hasta que les quede bien claro.

¿Quieres saber más sobre los abusos/violaciones a menores? Pues te invito a leer los artículos señalados más atrás y que he publicado en este mismo blog.

Si, desde la familia, quieres prevenir estos abusos, conocer qué decir, cuándo y cómo hacerlo, he escrito un manual educativo para ti. Clica si tienes interés.

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