¿QUÉ TENEMOS QUE SABER SOBRE LOS ABUSOS SEXUALES (VIOLACIONES) A MENORES? 20 CLAVES.

He hablado en numerosas ocasiones sobre los abusos sexuales a menores -que yo prefiero denominar a violaciones a menores por cuanto sus efectos a corto, medio y largo plazo pueden ser muy graves- tanto en artículos como en entrevistas. Una de las entrevistas en las que más a gusto me encontré, fue la realizada por Fernando Rodríguez para el diario CATALUNYA PLURAL, de la que extraigo algunas ideas relevantes. Si quieres leer la entrevista completa, clica aquí.

  1. No sabemos con exactitud la prevalencia de estas agresiones sexuales infantiles. Algunos estudios hechos sobre adultos informan de experiencias biográficas previas, oscilan entre un 25%-30% para mujeres y un 15%-20% para hombres que afirman haber sido víctima de algún tipo de abuso sexual. La mayoría son niñas y prácticamente la totalidad de los agresores son varones.
  2. Se estima que esto ocurre a escala planetaria, aunque hay países en los que sus características culturales y religiosas los favorecen,como el matrimonio infantil o la vulnerabilidad económica, que se sabe está relacionado con la trata de menores para prostitución, pornografía o directamente abusos sexuales.
  3. Un estudio de la Comisión Europea señalaba un aumento impresionante de informes sobre abuso sexual infantil online en los países de la UE. De 23.000 informes en 2010 se ha pasado a más de 725.000 en 2019, con casi tres millones de imágenes y vídeos. Internet ha incrementado la posibilidad de abusos sexuales, vinculados al acoso. Ha habido casos extraordinariamente execrables, que se han realizado con chicos/as con discapacidad.
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Tenemos que saber además:

  1. Es un problema muy complejo cuya etiología es también compleja. Hay factores como la creencia de que niños y niñas no son sujetos de derechos, o que son particularmente dependientes de los adultos, los estereotipos de género, las desigualdades sociales y las existentes entre hombres y mujeres, la tolerancia social contra la violencia… son solo algunos elementos de un contexto que pueden favorecer las agresiones sexuales.
  2. En mi opinión, el consumo frecuente de pornografía violenta debe ser considerado como un factor en las agresiones sexuales a menores, particularmente en lo que concierne a su prevención. Sobre las agresiones sexuales y los abusos sexuales a menores hemos hablado en otro artículo que puedes leer aquí.
  3. En nuestra cultura, lamentablemente, la sexualidad y la violencia han estado asociadas y casi normalizadas. Sin embargo, afirmamos que esta hermosa parcela de la vida, que tiene que ver con el placer, el bienestar, la salud y las emociones humanas positivas, es incompatible con la agresión, que nunca está justificada en las relaciones amorosas. Cuando esa violencia sexual se ejerce con menores es inaceptable, deleznable y delictiva.
  4. Suele aceptarse que tan solo el 10% de los que ocurren en la realidad, se denuncian. Un informe de Naciones Unidas indicaba que, por cada agresión sexual denunciada, habría entre 10 y 20 que se quedan sin reportar.
  5. En general se han sugerido diferentes rasgos como baja autoestima, escaso control familiar, abuso sexual previo, familias desestructuradas, precocidad, discapacidad, ausencia de vínculos de apego y un largo listado de factores, en los agresores sexuales.
  6. En mi opinión, la falta de una adecuada educación sexual es un factor a considerar tanto como factor de riesgo como en la prevención. En mi programa educativo “TUS HIJOS VEN PORNO”, propongo una serie de contenidos y ejercicios para desarrollar en casa de cara a la prevención de esta lacra.
  7. Considero que todos los niños y niñas sepan cuanto antes qué son los abusos sexuales, qué tipo de personas los cometen, qué circunstancias suelen rodear estas experiencias, los tipos de secretos y qué pautas de conducta hay que seguir posteriores al abuso sexual, entre otras cuestiones que abordamos con cuentos, libros documentales… A este programa lo he denominado “NO: ¡No quiero que me toques!”.
  8. Los menores deben aprender a discriminar el trato cercano y amoroso de quienes les quieren y respetan y las diversas caricias y juegos sexuales, así como las diferentes “intenciones “a partir de libros, juegos, ejercicios y modelos audiovisuales. Estos aprendizajes deben incluir estrategias de conducta en las distintas interacciones, criterios de distinción entre el lenguaje verbal y el no verbal, distinción de los secretos, expresiones adecuadas, etc.
  9. Las consecuencias de los abusos sexuales pueden afectar a todas las áreas de la personalidad, de la conducta y de las relaciones, particularmente la dimensión sexual y afectiva. No es infrecuente que se contemple el suicidio, autolesiones, baja autoestima, culpabilidad lacerante y constante y puedan iniciar una escalada de conductas desadaptadas.
  10. Con la ayuda profesional adecuada y un entorno de afecto, apoyo y comprensión familiar se pueden superar. Cada agencia tiene su papel en este proceso y si hay coordinación, mucho mejor. No hay que culpabilizar, intimidar, presionar… Al contrario, quererlo, creerlo y apoyarlo.
  11.  De cara a su detección, se consideran indicadores específicos (físicos, exploración médica, revelación de los hechos en sí, comportamientos, actitudes y conductas sexualizadas, conocimientos sexuales inapropiados…) e inespecíficos asociados a experiencias traumáticas sexuales o de otra índole.

Las reacciones pueden ser muy variadas: síntomas psicosomáticos, aislamiento, miedos, trastorno del sueño, alimentación, pérdida de control de esfínteres, trastornos emocionales varios, bajo rendimiento escolar… Todos ellos deberán ser convenientemente evaluados por profesionales cualificados.

Finalmente cabe considerar que:

  1. El abusador, casi siempre hombre es, usualmente, una persona cercana al menor. Ya no se acepta aquello del “hombre del saco”, un desconocido que agrede. Me parece interesante destacar que el abuso sexual suele desarrollarse en secreto. Sobre el secreto hemos hablado en otro artículo. Clica aquí, si quieres leerlo. Los violadores confían en que los y las menores estarán dispuestas a mantener un secreto y ese es un aspecto muy significativo para entender este inaceptable hecho y también una de las claves para prevenirlo. Los verdugos empiezan implicando a sus víctimas con secretos más o menos inocentes para continuar luego con secretos más relevantes.
  2. En cualquier lugar que haya niños y niñas puede haber riesgo de abuso. Los pederastas van a estar cerca de ellos y de ellas. Son conocidos, por ejemplo, varios casos de cuidadores que han sido descubiertos.  Dentro de la Iglesia, ha habido muchos curas implicados, y sus superiores sabedores de lo ocurrido, no lo han denunciado. En Francia recientemente una comisión dentro de la Iglesia, reveló 300000 casos de niños/as abusados sexualmente por parte de al menos 3000 curas.
  3. Es preciso señalar que es fácil engañar a un niño/a, que cree todo tipo de cuentos como que los Reyes Magos o el Ratoncito Pérez existen, en particular si el agresor tiene un vínculo de afecto con él.  Desde la clínica nos hemos encontrado algunos casos que lo reflejan: “Si me hace esto, no debe ser malo porque me quiere”. Por ello hay que hablar desde muy pronto con los hijos/as, nietos o sobrinos.
  4. En la disminución y prevención de estas agresiones sexuales, además de las leyes contundentes, cosa que no existe ahora, se necesitan muchos recursos técnicos y humanos de prevención. De todos modos, sabemos que la ley, por sí sola, es insuficiente. Y aunque repugne también hay que pensar en la rehabilitación de los agresores.
  5. En la familia, todos los niños y niñas deben saber cuánto antes que su cuerpo es hermoso, que es suyo y que nadie debe tocarlo sin su consentimiento. Este conocimiento se debe transmitir desde muy pequeños, cuando les bañas, por ejemplo, nombrando las diferentes partes de su cuerpo, enseñándoles su propiedad sobre ellas y cuáles no pueden permitir que nadie toque. Habla con tus hijos, nietos y sobrinos. Cuanto antes lo hagas, mejor.

Esta educación debe hacerse también en las escuelas y centros de enseñanza con carácter obligatorio.

6. En mi opinión la sociedad en su inmensa mayoría todavía no reconoce este grave problema, está a otra cosa y esto no es una prioridad. Ha decidido dejar la educación sexual y afectiva de sus menores en brazos del porno violento. Este hecho puede tener consecuencias importantes en la próxima generación de adultos circunstancias que he analizado, razón por la que hablo de “generación de niños y niñas pornográficos”.

NOTA FINAL.

Desde mi compromiso formativo y de prevención, en nuestro libro TUS HIJOS VEN PORNO 2analizamos el papel de las películas sexuales porno violentas en las agresiones y abusos sexuales, proponiendo un modelo de intervención educativa para desarrollar en casa y en los centros de enseñanza, que prevenga esas lacras en nuestra sociedad. Un manual de trabajo de casi 500 páginas por el equivalente a lo que cuesta un café: 3,24€. Ya no puedes decir que la formación es cara.

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