Hace un par de días me topé en Facebook con una emocionante reseña de mi libro ¿Hablamos de porno?, realizada por Agustín Zaragoza, uno de los profesionales más activos en nuestro país en el campo de las nuevas masculinidades, la educación sexual y el consumo de pornografía, entre otros temas que aborda magistralmente. Trabajador incansable con adolescentes, con una experiencia admirable, motivado como pocos por promover cambios sociales en la justicia, la igualdad y los derechos humanos, por destacar los empeños más relevantes.
Admiro a las personas apasionadas, honestas y “de pico y pala”, razón por la que Agustín está en ese grupo selecto, porque no se prodigan. Conozco a pocos profesionales, tan comprometidos como él, en la consecución de unas relaciones igualitarias, en particular en el ámbito de las relaciones afectivas y sexuales.
Como se podrá comprender, leer su valoración de mi libro, ha sido emocionante.
Transcribo literalmente su texto:
He leído el libro de José Luis García Fernández (www.joseluisgarcia.net) desde la admiración y el respeto hacia su trayectoria. Cursé su Postgrado de Experto/a en Prevención de los Efectos de la Pornografía en la Salud Afectivo-sexual y sigo su ruta intelectual desde hace tiempo como especialista en la educación afectivo-sexual y su incansable lucha contra el consumo de pornografía.
Tenía especial interés en este libro (ha publicado 16, si no recuerdo mal) porque, como suele ocurrir, ésta era una obra de síntesis, de recopilar todo su sabiduría y estructurar décadas de investigación en algo más de 400 páginas. ¡Atención! Anticipo que se lee muy ágil porque José Luis García, como buen conferenciante y experto en talleres, tiene la capacidad de transmitir conocimiento desde la pedagogía, la claridad y un estilo de escritura directo. De hecho, en su libro ¿Hablamos de porno? habla directamente a padres y madres, de tú a tú. Considero que éste es un trabajo que deberían leer todas las familias con hijos/as menores, o mayores, da igual, porque, a fin de cuentas, se trata de prevenir, actuar y sensibilizar… Si tus hijos ya pasaron la adolescencia, habla con ellos/as. ¡Que no se repita la historia!
Como docente considero que el libro es muy útil, práctico y fácil de llevar al aula. A través de sus páginas encontramos numerosas Sugerencias Educativas tremendamente prácticas, sencillas, realizables, interesantes, a veces divertidas. Me gusta que diga “sugerencias”. En las primeras páginas, su autor nos recuerda que siempre buscamos recetas, pero, como tal, el libro (ningún libro) puede ofrecerlas. Por eso se refiere, supongo, a “sugerencias”. Puedes tomarlas al pie de la letra, adaptarlas o seleccionarlas según tus intereses, tus objetivos, tus curiosidades o tus necesidades. Desde luego, éste es un libro práctico, radicalmente práctico. Reforzado, eso sí, con muchos argumentos, datos, hechos reales, testimonios, anécdotas, vivencias, estadísticas, estudios… Esto le da un valor especial al libro. Nos introducimos en el problema del consumo de pornografía por parte de menores, propone alternativas, sugerencias educativas, estrategias, recursos… De ese modo, el libro consigue un doble objetivo: a) darte como padre, madre o docente una mirada a una realidad que nos cuesta ver y comprender, la de la generación porno violenta; b) darte como padre, madre o docente herramientas para actuar ante esa pornografía que busca a tu hijo o hija.
No podría seleccionar un capítulo en especial. Destaco dos: “Mi propuesta en educación sexual y afectiva” y “Cómo hablar de pornografía a niños y adolescentes”. El motivo de esta elección es porque considero importante, aprendido el daño que produce el porno en la niñez y juventud, buscar alternativas. Y José Luis García las ofrece, me parecen muy pertinentes y necesarias, motivadoras, a veces incomprendidas por un sector del público que sigue obcecado en denunciar la pornografía sin promover una alternativa. El capítulo dedicado a cómo hablarles a los niños y jóvenes me parece altamente nutritivo para esos padres y madres que se ven incapacitados para hablar de pornografía, pues, como bien sabemos, se trata de una inmensa mayoría.
Del libro me gusta incluso la cita que lo abre, de Jorge Riechmann. No la copiaré para dejaros la intriga y el disfrute de una lectura que, ya leído, considero fundamental, imprescindible, para cualquier persona preocupada por el consumo de pornografía en la infancia y juventud. Si eres padre o madre, me atrevería a decir que leer ¿Hablamos de porno? no es optativo, sino vital. Es una caja de herramientas para prevenir, proteger y/o reparar el daño que el porno ha hecho o hará a tus hijos. Muchas personas buscan manuales de autoayuda, un género siempre en boga. Esto NO es un manual de autoayuda… ¡Pero, ay, puede salvar vidas!
No tengo otro interés en escribir esta reflexión que el de compartir mi lectura. No hay fines comerciales ni personales. Ante todo, quiero difundir esta obra porque es la herramienta que necesitábamos, ese libro que nos permite comprender y actuar. ¡Ya está aquí! ¡Y vamos a celebrarlo!
Puedes leer el original de la reseña aquí.





