Violaciones sexuales a menores

“Desde los 6 años fui abusada sexualmente por una persona cercana a mi familia. Fui violada hasta los 11 años. Mis padres trabajaban mucho. Siempre se las apañaba para venir a casa cuando estaba sola. Me ponía películas porno y me enseñaba lo que tenía que hacer. No sé por qué, pero me ponía mi peluche preferido al lado de la cara. Me decía que me quería y me daba regalos. Como era amigo de mi padre yo pensaba que estaba bien. Siempre me decía que era nuestro secreto. 25 años después, todavía me sigue atormentando”. X. 31 años.

Las violaciones sexuales a menores, denominación, a mi parecer, más real que la políticamente correcta de abusos sexuales a menores, son un fenómeno complejo, difícil de abordar y de prevenir.

En este blog nos hemos referido a este problema en 8 entregas (clica aquí si quieres leer estos artículos) y seguiremos haciéndolo por cuanto este hecho, tan real como doloroso, tiene unas implicaciones relevantes y sigue sin resolverse.

La pertinencia de volver a hablar son dos noticias inquietantes.

La primera es esta:

El rotativo señala que “65 niños han sido durante estos tres años identificados y liberados de las situaciones de abuso sistemático al que eran sometidos por una red de pedófilos cuyo objetivo era el lucro. Los niños tienen entre 1 y 17 años. La víctima más joven tenía apenas tres meses cuando fue violada ante las cámaras para vender el vídeo a través de internet”.

“La Policía ha identificado 439 sospechosos, pero llevará años completar las investigaciones. Todavía hay 30.000 rastros de sospechosos, escenas del crimen y víctimas que no han podido ser identificadas”.

“Los implicados son gente que se ganaba bien la vida y personas muy instruidas, así como gente humilde. En la mayoría de los casos, los sospechosos actuaban en el entorno familiar más próximo. Entre ellos figuran varias mujeres “

“Durante la investigación, 3 no pudieron más y abandonaron, por la dureza de las imágenes. Todos los policías han recibido apoyo psicológico”

“Un caso es recordado con especial dolor el caso de una niña, víctima de graves abusos sexuales por su tío, que mientras hablaba con los policías sostenía un juguete de peluche que había recibido de ese mismo tío”.

La segunda noticia es esta:


La noticia informa de que “El ‘Proyecto Kentler’ en Berlín Occidental colocó rutinariamente a niños sin hogar con hombres pedófilos, asumiendo que serían los padres adoptivos ideales.  Un estudio ha encontrado que la práctica se prolongó durante décadas.

A partir de la década de 1970, el profesor de psicología Helmut Kentler realizó su “experimento”.  Los niños sin hogar en Berlín Occidental fueron colocados intencionalmente con hombres pedófilos. Estos hombres serían padres adoptivos especialmente amorosos, argumentó Kentler. Un estudio realizado por la Universidad de Hildesheim descubrió que las autoridades de Berlín aprobaron esta práctica durante casi 30 años. 

Los padres adoptivos pedófilos incluso recibieron un subsidio de cuidado regular. Helmut Kentler (1928-2008) ocupaba una posición de liderazgo en el centro de investigación educativa de Berlín. Estaba convencido de que el contacto sexual entre adultos y niños era inofensivo.

Las oficinas de bienestar infantil de Berlín y el Senado gobernante hicieron la vista gorda o incluso aprobaron las ubicaciones”.

¿Qué hacer?

Pues bien, la dureza de los relatos, creo que es suficiente para no hacer muchos comentarios. No obstante, estamos tan acostumbrados a estas noticias que ya no parecen tener impacto, más allá de la rabia momentánea que sentimos al leerlas.

La rabia debe transformarse en exigencia de leyes más duras y programas educativos de prevención. Si no, de poco sirve. En mi caso, informo, publico artículos que pretenden sensibilizar sobre este problema y propongo una intervención educativa concreta y especifica en la familia en nuestro programa TUS HIJOS VEN PORNO.

Lo que es evidente que, además de leyes contundentes (que no tenemos, porque una buena parte de los detenidos salen a la calle y no entran en la cárcel) la educación sexual profesional, sistemática y valiente es la ÚNICA forma de prevenir esta lacra repugnante. Y tampoco la tenemos.

Si quieres saber más sobre este grave problema de salud, puedes consultar los ocho artículos que, sobre esta cuestión he escrito, para que tengas un mayor conocimiento y a los que he hecho referencia al comienzo, como un regalo por tu interés por mi trabajo.

Como colofón, hace unos días me enviaron el siguiente post en RRSS que pone en evidencia, en mi opinión, que el problema es cada vez más general, más precoz y transversal. El texto es de por si significativo y sobran los comentarios.

Queda mucho por hacer.

Muchos padres y madres no son conscientes de la necesidad de hablar con sus hijos e hijas de todas estas cuestiones que tienen que ver con la sexualidad y la pornografía cuantos antes, agobiados por preguntas de este tipo: ¿Qué decirles? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué hablarles? ¿Cuántas veces? ¿Y si no preguntan?  etc. lo que conlleva a abandonar el diálogo. En mi programa TUS HIJOS VEN PORNO, explico todo ello con amplitud y subrayo las consecuencias de repetir el bucle del silencio de generación tras generación, así como la necesidad de formarse y actualizar sus conocimientos.

Foto portada: Pixabay

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