VIOLENCIA SEXUAL EN LAS RELACIONES JUVENILES

“Mi novio es muy bruto cuando tenemos relaciones sexuales. Por más que le digo que vaya despacio, incluso que pare, no me hace caso. Quiere hacerlo como en las películas que vemos. Metérmela por todos los lados y aprovechar cuando está dura para que no se le baje”. R. 17 años

“Sólo el amor es más fuerte que el odio. Sólo el amor resiste a la muerte”. 

Luis García Montero

Las actitudes y conductas sexuales violentas en jóvenes han sido objeto de nuestro interés desde hace varios años, incardinadas en la idea que, a modo de mantra, reiteramos a la menor oportunidad: la violencia y la sexualidad son incompatibles, razón por la que su maridaje no tiene ninguna justificación ni tampoco sentido alguno, que no sea la pasta y la manifestación de quien tiene el poder, en este modelo neoliberal de desarrollo socioeconómico, cada vez más vigoroso.

Sobre este particular y sus vínculos con el consumo de películas sexuales pornoviolentas, hemos escrito diferentes artículos en este mismo blog, por ejemplo, este, este o este.

Pues bien, meses atrás he tenido la oportunidad de hacer algunos talleres de educación sexual y consumo de porno, con jóvenes y, al igual que en años pasados, tengo la convicción de que la violencia sexual, aunque en apariencia invisible, está presente en buena parte de las relaciones en determinados colectivos juveniles.

Diferentes noticias de sobre este tipo de agresiones sexuales, en las que la violencia juega un papel destacado, lleva a preguntarse si, en realidad, algunos hombres necesitarían un plus de violencia para consumar su agresión sexual. No es descabellado considerar la probabilidad de que “necesiten” esa violencia para excitarse sexualmente.

El filósofo Michael Houellebecq , advertía que “Para reafirmar su potencia viril, el hombre ya no se conforma con la simple penetración. Para llegar a sentir placer, ahora necesita golpear, humillar y envilecer a su compañera; sentirla completamente a su merced”.

Pareciera como que la violencia sexual extrema hubiera secuestrado al sexo en el porno, la prostitución y las relaciones sexuales. Porque, en mi opinión, en las agresiones sexuales hay un deleznable uso del poder: A algunos hombres este uso les excita y les transforma en individuos egoístas, sin ningún tipo de empatía, que lo único que persiguen es el control y el sometimiento, por encima incluso de correrse. Decir (y sentir) por ejemplo: “te tengo”, “te poseo”, “eres mío/a”, “te domino”, “estás a mi disposición” …. Parecen excitar enormemente a determinados varones, acompañado incluso de violencia física.

Los diversos informes de la Fiscalía española, los del defensor del menor de algunas CCAA, y determinados datos de organismos oficiales, no hacen sino reafirmarlo.

Si quieres leer la noticia aquí.

Los medios de comunicación o numerosos testimonios que me llegan de las RRSS, no hacen más que corroborar ese crecimiento de conductas sexuales violentas, jaleadas por el grupo y con el acicate de subirla a Internet.

Este por ejemplo referido por Teresa Sánchez en un artículo en EL LEVANTE, una exhibición de un joven ante un público entregado a grabar el polvo público. Según parece, con la aquiescencia de la chica que, no obstante, “parecía una muñeca inerte”. Lamentable experiencia para esa chica, ya marcada de por vida y trofeo a conseguir por el resto de mirones.

La chica, como siempre, se lleva la peor parte, tal y como hemos analizado aquí, dos artículos que han tenido una acogida fantástica en las redes sociales y que han sido leídos por varios miles de personas.

El consentimiento a cuestas

El debate sobre violencia sexual es un debate inacabable. Criterios diferentes entre chicos y chicas y entre cada uno de ellos y ellas. Dejando al margen la violencia letal, parece quimérico ponerse de acuerdo. Sí se observa, un cierto consenso en las manifestaciones más duras como pegar, asfixiar, torturar… pero, aun así, hay quienes plantean el cómo y hasta dónde. Y la gradación. ¿Y si a ella le gusta? inquieren. Cuesta mucho más establecer avenencia cuando se habla de someter, vejar, imponer, cosificar, degradar, insultar o incluso ofrecer dinero para conseguir sexo.

Les planteo que, cuando de una interacción sexual se trata, convendría recordar que violencia no es solo pegar o matar y les propongo analizar que la violencia también es insultar, comprar deseos, someter voluntades, discriminar, cosificar y ningunear el deseo de la otra persona o no tener la más mínima empatía y tratarla como un igual. Empero, las discrepancias en los varones son notorias. ¿Y si ella quiere? Los deseos del chaval se dan por sentados, siempre quiere. Quiere dar pero no recibir. Claro.

Yo prefiero hablar, y plantear este tema como contenido prioritario en la educación sexual de las escuelas y de las familias. Cuando haya, claro. Porque me parece fundamental. En nuestro programa TUS HIJOS VEN PORNO, dedicamos un amplio espacio a esta cuestión.

Veamos solo un ejemplo de nuestra sociedad hipersexualizada: la generalización de canciones y bailes que promueven que niños y niñas aprendan a “perrear”, erotizando y sexualizando sus movimientos, donde el chico es el que da y ella es la que recibe, como muestra este vídeo, que se ha hecho viral en las RRSS.

En mi experiencia profesional no he encontrado, salvo en los casos usualmente excepcionales de trastornos de la conducta sexual o parafílias que tienen que ver con el sadismo o el masoquismo, a mujeres que afirmen gustarles esas prácticas sexuales violentas. Tampoco que le gusten sobremanera ese tipo de films. ¿Mienten entonces? No, creo que no.

Con todo, me pregunto, en comparación con generaciones anteriores: ¿estas consideraciones están cambiando en los jóvenes?  probablemente sí, aunque lentamente y con matices.  Un par de investigaciones recientes sugieren que en torno a una cuarta parte de los jóvenes no creen que haya VG, por ejemplo.

Referido a la violencia en los comportamientos sexuales, cabría tener en cuenta que un importante número de chicas la sufren sin que parezca que sean muy conscientes de ello, en la medida en que viven como normal aquello que nunca debería ser normal. Nos referimos a aquellas prácticas y relaciones sexuales vejatorias, dolorosas, con diferentes dosis de violencia y sin placer. Algo similar a las mujeres que sufren VG y que no lo viven como tal, en razón de la despersonalización que soportan.

Pues bien, creemos que hay mucha gente (incluidos jóvenes) que piensan que, en la pornografía de Internet, no hay violencia contra las mujeres y menores o que esta es excepcional y, en todo caso, que no es para tanto, que carece de importancia. Claro que, tampoco la hay en los chistes sexistas o en la prostitución como ha revelado este estudio reciente .

No es nada nuevo. Muy al contrario, es el guion de lo que ocurre en muchas películas sexuales pornoviolentas, donde la mujer y más específicamente chicas aniñadas, incluso menores en algunas webs, son objeto de violencia sexual por parte de hombres adultos y jóvenes que, parecen considerarlo algo no solo aceptable, como en las películas que ven y le excitan, sino imprescindible para conseguir y mantener la excitación sexual. Y ellas acaban asumiéndolo como tal: solo es un juego con quien me quiere.

Un reciente estudio de consumo de pornografía en jóvenes canarios, encargado por el Cabildo de Tenerife, concluye que “los mensajes que emite la pornografía ayudan a normalizar la violencia a través de su erotización” subrayando el hecho de  que “la mayor parte de las y los jóvenes tinerfeños consideren positivo el consumo de pornografía”.

El estudio subraya que la edad media a la que los jóvenes canarios comenzaron a consumirlo es de 12,7 años en los chicos y en las chicas de 14 años. Un 24% de los encuestados declaran que en el último mes se podrían considerar adictos/as a la pornografía, en razón de su consumo, siendo el porcentaje de chicos bastante superior (29,7%) al de chicas (8%) subrayando que “la mayor parte de las/os jóvenes tinerfeños consideran positivo el consumo de pornografía”.

¿Todavía no nos damos cuenta de lo que se nos bien encima? Una cuarta parte de jóvenes están, a diario, sintiendo placer, masturbándose excitados, viendo porno violento que erotiza la agresión sexual a mujeres y menores, considerándolo positivo

Por otra parte, no habrá de soslayarse el que estos vídeos son un reflejo de la realidad social y que reproducen, amplifican y refuerzan una visión romántica del amor que perpetua la idea socialmente aceptada de la posesión, de los celos y del control por parte de los chicos.

Un modelo que sigue considerando una clara discrepancia en la vivencia de cada sexo: ellos tienen más necesidad fisiológica y deben “descargarse”, o que una vez iniciado el proceso de respuesta sexual no pueden parar, mientras que ellas tienen que entregarse solo a quienes las amen, empeño casi imposible en los tiempos que corren, porque las presiones para “hacerlo” son extraordinarias y vienen de todas partes.

Pero, claro, los números no cuadran. Las que se “dejan” no son siempre las mismas. Una idea que vincula el sexo y el amor solo para las chicas y solo para las relaciones estables a futuro. Romper ese principio es arriesgarse a ser considerada una putilla. Es decir, el chico malote y canalla que sigue triunfando con determinados tipos de chicas adolescentes. Y algunas chicas entran en ese modelo masculino como símbolo de libertad y empoderamiento. Y unas pocas de estas, anhelan la segunda cita que nunca llega. Y sufren.

No han de extrañar tales actitudes y valores, por cuanto algunas telenovelas y series de éxito en la actualidad o programas de TV, donde se despellejan las intimidades sin pudor alguno -cual mercadillo cutre y barriobajero, en el que se ponen a la venta emociones y sentimientos con contratos previos, bien generosos – por un buen montón de euros para unos y otros.

O se pone a prueba la fidelidad de las parejas con premio final: alborozo para algunos/as y ruptura de la pareja para otros/as, con el consiguiente espectáculo de lloros y lamentos, objetivo final de esta basura que no tiene fin luego en exclusivas que se estiran sin límite. Hacer leña del árbol caído… e ir a por el siguiente. El share es el que manda, porque es el que determina la publicidad de los anunciantes y los ingresos de todos y cada uno de los que participan en ese circo.

Programas donde se siguen reforzando ciertos estereotipos machistas y aplaudiendo una estrategia de ligue donde el varón sigue siendo el protagonista y ellas se dejan hacer, sucumbiendo o no a sus “encantos” destacando a menudo la musculatura de gimnasio. Poco más.

Estos valores parecen reproducirse en algunas de las relaciones sexuales y afectivas de nuestros jóvenes, en las que hay una segunda parte: una vez el objetivo ha sido conseguido, hay que contarlo y valorarlo: era una guarrilla. Ahora de lo que se trata es de alardear de ello, recrearse en lo ocurrido y que el resto de la cuadrilla lo corrobore, utilizando esa información para denigrar y culpabilizar a la chica fácil con un lenguaje aprendido en el cine porno violento. Y aquí chicos y chicas por igual participan de esa vejación de la que se atrevió a hacerlo. Si te gustó hacerlo con fulano, ¿por qué no conmigo?

Ser atrevida en los deseos y las manifestaciones sexuales parece ser un tanto arriesgado: puede ser motivo de una valoración negativa, por lo que se abstienen de expresar apetencias y dejarse hacer. O no decir lo que le gusta y, por tanto, poner en cuestión las destrezas amatorias del chico que es el que sabe de esto. O fingir el orgasmo para dorarle la píldora al chaval y no poner en solfa sus habilidades.

O ir directamente al empotramiento y dejarse de tantas tonterías de juegos previos. Como en el porno. Y hacerlo rápido, penetrar enseguida, como ocurre allí, sobre todo para no tener un gatillazo porque eso supondría provocar un terremoto a la masculinidad. Porque, esa es otra, el actor porno además de tener un pene descomunal aguanta lo indecible, ambas cosas imposibles de emular.

El coste de la disfunción eréctil, como efecto del consumo abusivo de porno, es uno de los pocos argumentos a los que prestan atención los chicos jóvenes cuando hablo con ellos de todo esto.

Y algunos especialistas no paran de decir que la disfunción eréctil en población juvenil va en aumento.

En cualquier caso, mucho me temo que los cambios en la doble moral sexual, omnipresente en nuestra tradición cultural, no han cambiado en gran medida. convirtiéndose en una losa que no hay manera de quitar. Una cosa es la novia y otra bien distinta el resto. Como antaño.

Una reciente investigación de la fundación Atenea sobre los ligues en las aplicaciones de Internet, revela la persistencia de algunos tópicos. Entre otras consideraciones, el estudio señala que las aplicaciones para buscar pareja,  reflejan lo que somos, maximizando aquellos estereotipos que nos definen, entre los cuales está la visión masculina de la interacción sexual como derecho, constatando que mayoritariamente las mujeres han sufrido algún tipo de ofensiva verbal, a veces acompañada de material visual, que los hombres no sufren en este tipo de aplicaciones, pero si ejercen.

Por tanto, da la impresión de que, en amplios sectores juveniles, el que manda sigue siendo el chico y por tanto es el que impone las reglas de juego. Como en el porno. La cosificación de la mujer es uno de los rasgos más habituales en los vídeos pornográficos, de modo que no importa tanto la belleza de la chica, como conseguirla para luego alardear de ello. En otro momento (clica aquí) hablaba del ligue como una estrategia de caza y captura.

Tambien en otro artículo, he dicho que el deseo sexual no se compra ni se vende. Pero, sin embargo, lo que los jóvenes ven en muchos de esos vídeos, es que es muy fácil tener relaciones sexuales. Que está chupado. Que todas las mujeres sucumben al final. Que es cuestión de estrategia, bien a través del engaño o las milongas, de la fuerza o de unos cuantos euros.

La mujer es la que provoca el deseo sexual del hombre y, por tanto y, en consecuencia, debe satisfacerlo, tiene que acabar lo que empezó, y si no, no haberlo iniciado. Porque de lo contrario es una calientapollas. Esta idea sigue vigente en amplios sectores juveniles y está perfectamente planteada en el corto “PARA”, de Samuel Miró, que me es de gran utilidad para reflexionar sobre este tema con jóvenes. El movimiento Incel, considera que están obligadas a hacerlo.

Este es el mensaje: la chica está para satisfacer al chico, poniendo calma y quietud a sus poderosos impulsos sexuales imposibles de controlar, so pena de arriesgarse a utilizar la fuerza, para conseguirlo. El mensaje perverso que transmiten no pocas cintas sexuales violentas es que a la chica le gusta que le den un poco de caña, porque luego acaba cediendo.

No recuerdo haber visto ningún film pornográfico en el que se acepte el rechazo de la actriz por parte del actor. En todo caso, si aparece al comienzo de la cinta, enseguida se torna aceptación, a tenor de las diferentes “técnicas persuasivas” empleadas, entre las que destaca forzarla a través de variopintas estrategias, a veces burdas a más no poder.  El hombre, si inicia, siempre tiene que acabar y la chica prestarse gustosamente a que lo consiga. Sí o sí. En las películas pornoviolentas no existe el consentimiento. Mucho menos aún el mutuo acuerdo. Ella está para entregarse a los deseos de él, procurándole un orgasmo cósmico y darle todo el placer.

 De una u otra manera acaba consiguiendo que ella se preste a sus deseos, acaba penetrándola y eyaculando en zona visible, para que se aprecie el trofeo expresado inequívocamente en la mirada de ella buscando le recompensa del reconocimiento por el trabajo bien hecho. Esa mirada de la actriz, con el semen en la cara o en la boca, solicitándole, casi pidiéndole, una “buena nota” por el feliz resultado.

El guion literario no da para mucho más, pero me temo que tiene el poder de persuasión suficiente para que los menores lo sigan al dictado. La excitación y el placer que lo envuelve es lo que le confiere el valor de refuerzo conductual. Y la inexistencia de otros modelos educativos que compitan con aquel. Es la generación de #niñosyniñaspornograficos que cosechará graves destrozos emocionales cuando sean adultos.

Muchos padres y madres no son conscientes de la necesidad de hablar con sus hijos e hijas de este tipo de temas, así como de sexualidad y de pornografía cuantos antes, agobiados por preguntas de este tipo: ¿Qué decirles? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué hablarles? ¿Cuántas veces? ¿Y si no preguntan?  lo que conlleva a abandonar el diálogo. En mi programa TUS HIJOS VEN PORNO, explico todo ello con amplitud y subrayo las consecuencias de repetir el bucle del silencio de generación tras generación. Es preciso que se formen y actualicen sus conocimientos.

NOTA FINAL.

Desde mi compromiso formativo y de prevención, en nuestro libro TUS HIJOS VEN PORNO 2analizamos el papel de las películas sexuales porno violentas en las agresiones y abusos sexuales, proponiendo un modelo de intervención educativa para desarrollar en casa y en los centros de enseñanza, que prevenga esas lacras en nuestra sociedad. 

2 comentarios en “VIOLENCIA SEXUAL EN LAS RELACIONES JUVENILES”

  1. Querido Juan Carlos quie estudios estarían demostrando las defunciones que los jóvenes estarían desarrollando al ver este tipo de películas? Es una de ellas el abuso de la masturbacion que puede generar eyacuación precoz??Nos los puede compartir por favor.

    1. Jose Luis García

      Me llamo José Luis, Hay pruebas sobradas de que la adición y las disfunciones eréctiles son una consecuencia del consumo abusivo de pornografía violenta. Una mayor frecuencia de la masturbación está asimismo asociada y a su vez, algunos sugieren que tendría cierta vinculación con la eyaculación precoz. Con todo en mi libro TUS HIJOS VEN PORNO 2, una extensísima aproximación a este problema, HABLO EN UN CAPÍTULO DE 133 PÁGINAS SOBRE TODO ESTO. Está disponible en PDF y cuesta 3,29€ más taxas. https://joseluisgarcia.net/tienda/educacion-sexual/tus-hijos-ven-porno-2-que-pueden-hacer-las-familias/
      Un saludo
      José Luis García

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