El Consejo de Europa, en Estrasburgo, me invita a presentar mi trabajo educativo.

Tengo el gusto de informarte de mi nuevo libro, (¿Hablamos de porno?) publicado por Plataforma Editorial, en el que resumo mis 46 años de experiencia educativa con familias y profesionales, orientado a ayudarles en esta difícil y compleja tarea de la educación sexual y afectiva de sus hijos/as. Si quieres más información, clica aquí.

Wowww… noticia maravillosa. El Consejo Europeo, en Estrasburgo, me invita a que presente mi trabajo sobre la prevención de los efectos del consumo precoz y abusivo de pornografía violenta y su impacto en la violencia sexual.

?Qué es el Consejo de Europa?

Es una organización internacional independiente de la UE que, entre otras funciones, se centra en promover los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho en Europa. Define la orientación y las prioridades políticas generales de la Unión Europea. Tiene un trabajo interesante, por ejemplo, a la hora de supervisar la situación democrática y de los derechos humanos en otros países, como por ejemplo en los procesos electorales.

Está compuesto por 46 países miembros, incluidos todos los países de la UE y algunos otros. Tiene su sede en Estrasburgo, pero también en Bruselas y Luxemburgo. Los representantes son elegidos democráticamente en cada país. Por ejemplo los de España son senadores/as.

Esta invitación me hizo una gran ilusión, ya que me permitió exponer a los eurodiputados/as, mis propuestas y reflexiones sobre este grave problema de salud y sus vínculos con la violencia sexual. Ya estuve en los Parlamentos de Navarra y Andalucía (si quieres conocer la experiencia clica aquí) haciendo lo propio y, aunque no confíe mucho en las medidas subsiguientes que puedan aprobarse y que deberían implementar estas instituciones mastodónticas y poco operativas, merece la pena seguir intentándolo. A veces tengo la impresión de que es un poco entretenimiento de los parlamentarios y que luego todo queda en agua de borrajas.

La política condiciona y determina en buena parte la vida y las relaciones que se establecen en la sociedad, incluyendo innumerables fenómenos sociales, entre los que incluyo el consumo de pornografía con enormes implicaciones de muy diversa índole. Por ejemplo, que es, por encima de todo, un enorme negocio (Clica este enlace si quieres saber más), cuyas características al igual que el tabaco, el alcohol o las drogas, deben conocerse y regularse rigurosamente en atención a los graves efectos que comporta su consumo para la salud, en particular para los menores. Si bien para determinadas sustancias hay algún tipo de regulación, sin embargo estos controles de acceso no existen en, lo que vengo denominando, las películas sexuales pornoviolentas (PSP).

En otro artículo he planteado mí propuesta a este respecto por si es de tu interés.

Les hice saber, que no se puede permitir por más tiempo la situación en la que viven nuestros menores, expuestos sin ningún control ni capacitación, a la violencia sexual que destilan la gran mayoría de estos vídeos, que acaban convirtiéndose en un referente educativo para sus relaciones afectivas y sexuales. Las instituciones nacionales y europeas, no han tomado medidas suficientemente relevantes como para que tengan un efecto significativo en la realidad de nuestros jóvenes. Como bien dijo la senadora Laura Castel, en ese mismo foro: “La libertad de expresión se reconoce como la base de las sociedades democráticas, pero, como demuestra la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, este derecho conlleva responsabilidades y no puede utilizarse para incitar a la violencia”.

En 2011, el Parlamento Europeo, en su Resolución 1835 sobre Pornografía violenta y extrema, “llamó la atención sobre el grave impacto de la pornografía degradante en el comportamiento de los niños y adolescentes, quienes aprenden a vincular la violencia y la degradación de la mujer con el placer y la excitación sexuales. Las generaciones más jóvenes deben ser protegidas; además, la negligencia de los Estados miembros en la protección contra la pornografía agresiva y violenta es una omisión de su deber”.

En 2021, en otra resolución (en concreto la 2412 “Aspectos de género e implicaciones de la pornografía para los derechos humanos”) La Asamblea europea “destacó una vez más que la pornografía está lejos de ser neutral en términos de género en su impacto en la sociedad. El texto instó a los Estados miembros a proteger, entre otras cosas, los derechos de todos los involucrados en la producción de contenido pornográfico, y a promover la educación sexual integral como la principal fuente de información sobre sexo y sexualidad para jóvenes y niños”.

Es necesario retomar esas consideraciones y a la luz de lo que ocurre en la actualidad, valorar muy seriamente adoptar medidas radicales encaminadas a frenar la deriva que nos está llevando esta situación.

Mi presentación tuvo lugar el día 29 de enero, en el edificio (espectacular por cierto, inundado de gentes de todos los países) del Consejo de Europa lado del Parlamento Europeo, en la sala 7. Hubo varios expertos de otros Estados y también colaboró activamente la senadora española Laura Castel, que es la responsable directa de esta movida interesante, con una especial sensibilidad sobre los efectos del consumo de pornografía y su relación con la libertad de expresión.

Mi propuesta fue corta y contundente. Hay que ser valientes e intervenir YA. Ya tengo una edad y experiencia como para plantear mi visión de la realidad sin florituras, compartiéndoles a los representantes democráticos de esos países, cómo veo el fenómeno de la pornografía, cuál es mi diagnóstico de la realidad actual en menores y jóvenes, los riesgos de salud sexual y reproductiva, así como mi propuesta de prevención y atención clínica, a partir de la educación sexual y afectiva. Hice una análisis de la realidad española (también con datos de algunos países europeo cuya situación es similar), proponiendo diferentes consideraciones, como que la educación sexual y afectiva, científica y profesional, no ideológica ni religiosa, es la única alternativa que tenemos para hacer afrontar con éxito la realidad en la que se encuentran nuestros jóvenes. Es cierto que hay mucho por hacer, pero deberíamos comenzar por tres iniciativas:

  1. Establecer normas jurídicas claras y medidas regulatorias efectivas en el acceso a los menores que se concreten en un control riguroso de la exposición Internet y de las páginas web y plataformas vinculadas a la industria pornográfica, así como de los nuevos avances tecnológicos que se utilizan sin ningún rubor para promover un mayor consumo y generar adicción.

También es prioritario aclarar los límites entre la libertad de expresión y la incitación a la violencia sexual. No todo vale cuando de menores se trata. No se puede permitir por más tiempo que los jóvenes aprendan a diario que la violencia sexual es erótica.

Sin embargo, por mucho control que se implemente, si no se establecen medidas educativas eficientes, poco avanzaremos. En este sentido propongo que:

2. Las familias necesitan imperiosamente ayuda para conversar con sus hijos sobre sexualidad y pornografía y sobre aquellos temas más difíciles como el placer sexual o las conductas sexuales. No es fácil. A la mayoría les da vergüenza, pero es importante que desde muy pequeños entiendan la diferencia entre una visión positiva de la afectividad y de la sexualidad, frente al modelo de violencia sexual que ofrece la pornografía en una sociedad hipersexual, conociendo, sin miedos ni amenazas, sus posibles consecuencias. 

3. Los centros de enseñanza deben incorporar programas obligatorios de educación sexual y afectiva desde educación primaria hasta la universidad, impartidos por profesionales cualificados en cada centro.

Necesitamos programas específicos de educación sexual para hacer frente y competir con el poder extraordinario de esta poderosa industria. Mi propuesta es que en esos programas debe incluirse un concepto de sexualidad radicalmente diferente al que verán, tarde o temprano en esas películas sexuales. ¿Qué concepto?: es una dimensión positiva de la vida de los seres humanos, vinculada con la salud, la pasión, el afecto, el placer y el bienestar, siempre que se dé en un contexto de respeto escrupuloso por la libertad de la otra persona y el mutuo acuerdo. Dado que está hecha para el contacto gozoso y el encuentro tierno y apasionado, no puede ser que, bajo ningún punto de vista, se convierta en una experiencia traumática, dolorosa y trascendental en la vida sexual, afectiva y emocional posterior de muchas niñas, trastocando su futuro.

Este modelo educativo tiene que incluir la idea de que la violencia no es sexualidad y que no hay ninguna necesidad de incluir la violencia en las relaciones sexuales. La sexualidad tiene suficiente potencial en si misma para tener efectos bienhechores sin necesidad de servirse de ningún tipo de agresión.

En definitiva, entre todos, tenemos que decidir qué futuro sexual, afectivo y emocional queremos para nuestros jóvenes y quienes serán los referentes educativos a lo largo de toda su vida. En mi opinión el dilema no es otro que este: El pornoviolento, o las familias y los docentes cualificados.

Creo que mi presentación generó interés y hubo algunas preguntas relacionadas con las soluciones a este problema, por ejemplo: ¿En aras de la libertad de los adultos, se puede permitir acceder a la violencia sexual más extrema, gratis, por parte de los menores? ¿Tiene que haber límites? ¿Cómo se puede regular el acceso a Internet y a las webs pornográficas? (Esta preocupación es muy común en otros países.) ¿Qué límites y quién los pone? ?Hasta cuándo la educación sexual científica y profesional va a ser la asignatura pendiente?

No sé cual será el impacto de mi trabajo. Confío en que la senadora Laura Castel elabore un documento que pueda ser asumido por este organismo y que sirva de sensibilización a algunos Estados miembros. Ya veremos. Por intentarlo que no quede.

El drama es que, mientras discutimos o no la conveniencia de hacer algo, nuestros menores siguen teniendo como referente educativo fundamental de su educación sexual, la pornografía violenta. Y seguirán haciéndolo hasta que no tengan otra alternativa radicalmente diferente.

2 comentarios en “El Consejo de Europa, en Estrasburgo, me invita a presentar mi trabajo educativo.”

  1. Inma Araújo L9pez

    La droga es ilegal para todos por el daño que produce a la población, la pornografía debería de ser ilegal ya que no solo produce un daño grave a menores por estimulación precoz y aprendizaje inadecuado o abusivo. También es fuente de adicción para adultos, de estimulación a través del poder y la violencia, de cosificación de la mujer, de incitación al acoso, abuso, agresividad…prohibir la pornografía es la única manera de hacer entender a la sociedad que es dañina. Por supuesto que, igual que las drogas, se seguirá consumiendo, pero siendo conscientes del daño que provocan, de que es nocivo. La población en general lo normalizan, xq la ley lo normaliza. Pero no solo la pornografía, todo contenido sexual violento en todo tipo de medios.
    Por otra parte deben de dejar de hablar de pornografía infantil y prostitución infantil pasar a llamarlo por su nombre: explotación sexual infantil.
    La tercera pata de la mesa es la educación sexual no con talleres ridículos, hay que establecer la educación sexual como un tema transversal en los centros de estudios.
    Y por último la obligación a los gobiernos de invertir en intervención especializada con menores víctimas y victimarios.

    1. Jose Luis García

      Inma, estoy de acuerdo. Las regulaciones del consumo del alcohol o el tabaco en menores no son suficientes. Con la pornografía es mucho peor, porque el deseo sexual interesa a todo el mundo. Creo que había que cambiar el termino pornografía porque confunde ms que aclara. Es un saco sin fondo.

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