NUEVAMENTE LA RED PROFESIONAL LINKEDIN, CENSURA MIS POST Y, ADEMÁS, SUSPENDE MI CUENTA.

Nuevamente, y van cuatro, la red profesional LINKEDIN ha censurado mis publicaciones y, en este caso además, me ha suspendido mi cuenta con 5000 seguidores profesionales y no me permite acceder a ella. ¿Motivo?: Compartir el link de un artículo mío sobre el negocio de la pornografía por la peregrina razón de que contiene “sexo y desnudez”. La inquisición sexual del S. XXI. ¿Por qué lo censuran? ¿Quieres leer tú el articulo censurado? Aquí lo tienes: https://cutt.ly/mL9xyQP

Es esperpéntico que una red de profesionales como LinkedIn , tenga una especie de comité de censura sexual, que atiende las denuncias y reclamaciones de individuos que no les gusta lo que yo publico. Y les hacen caso, en detrimento de mi trabajo y de mis seguidores. A mí, hay muchos post que no me gustan pero no los denuncio por ello, en particular aquellos que se basan en conocimientos, investigaciones y estudios científicos.

Mis planteamientos están basados en hechos científicos, en la salud y en una ética humanista. Si LinkedIn da prioridad a esas personas que me denuncian?Por qué no lo hace con quienes valoran positivamente mis post?
?Por qué los desprecia en favor de los ultraconservadores? ?Eso es justo?
Además una red profesional debe atender a criterios profesionales y científicos no a valores personales que cada cuál tiene. Para eso están las iglesias.
Me gustaría  que este celo que manifiesta LinkedIn con asuntos sexuales, se generalizara a asuntos racistas, de inmigracion, machistas,  sexistas que abundan por doquier en post de esta Red PROFESIONAL, reitero lo de profesional.
Y qué decir de los panfletos políticos que nos encontramos en algunos post…
Dar al César lo que es del César

Prostitución y pederastia

Hace unos meses LinkedIn me censuraba también unas imágenes relativas a la prostitución. Eran un primer plano de la cara de una mujer y un hombre. Nada más.

Las dos ultimas censuras fueron comentarios míos a otros profesionales que interactuaban conmigo. En concreto la primera, una en la que hablo de la instrumentalización de las niñas por parte de la industria pornográfica, del uso de actrices con apariencia de niñas o aniñadas y del consumo de este tipo de materiales porno, ASÍ COMO DE LAS CONSECUENCIAS DE VISIONAR ESTE TIPO DE VÍDEOS, a partir de varios artículos de divulgación como este que se ha publicado en este blog.

Luego nos quejamos del aumento de agresiones sexuales a menores.

La segunda censura corresponde a la información sobre otro artículo de este blog en el que analizo el negocio del porno, como he indicado anteriormente.

Es desolador perder tanto tiempo en la burocracia que genera una decisión de estas características y que todo el trabajo de varios años se vaya al traste. Es inaceptable.

No es la primera vez. Twitter me suspendió una cuenta durante casi un año con 18.000 seguidores (clica aquí), Instagram hizo lo propio con una de más de 5000 seguidores. Facebook, Instagram y LinkedIn han censurado varios post e imágenes que le acompañaban.

Estos actos inquisitoriales, más propios de épocas pasadas, obligan a muchos profesionales a llevar a cabo una AUTOCENSURA SEXUAL.

Siempre he manifestado mi más enérgica repulsa por esta censura de la que soy objeto en las RRSS, que refleja la hipocresía y la irracionalidad de los putos algoritmos de las mismas, algoritmos que están programados por personas reales y con manías censoras. Aunque cuesta creerlo, en el S.XXI, hablar de Sexo y de Sexualidad de una manera profesional y científica no es posible en las RRSS más importantes: Facebook, Instagram, TikTok y, en menor medida, Twitter. También otras Redes profesionales como LinkedIn, se suman a la inquisición.

Cuando publicamos post referidos a nuestro ámbito profesional, nos obligan a cambiar los términos correctos en nuestra lengua, exigidos por la RAE, por otros como: porn1, No-por, pr@stitución, porn3grafía, ped1filo, peder@sta, h3mosexual, sex0, sexualid@d, trans@xual… y así un listado interminable de palabras, que la mayoría de profesionales sigue al pie de la letra so pena de ser censurados y sus cuentas suspendidas, como me ha ocurrido en varias ocasiones. No solo en la escritura, también en los subtítulos de los vídeos, se siguen estos preceptos.

Pero lo que evidencia este tipo de prohibiciones es que hay mucha ignorancia, no sabemos si interesada. Por ejemplo, confunden (creo que intencionadamente) producir y distribuir pornografía, con investigar y divulgar los efectos de su consumo precoz y abusivo. No distinguen entre una cosa y la otra. ¿Qué ocurriría si hicieran lo propio con la industria del tabaco o el alcohol, con los servicios médicos y psicológicos de atención a las personas adictas a estas sustancias? Un despropósito, bueno pues esto es lo que hacen con la pornografía. O divulgar sobre determinados trastornos de la conducta sexual y asociarlo, incomprensiblemente, con promover dichos trastornos. Inaceptable desde todo punto de vista, pero así estamos.

Mientras, esas mismas redes sociales, en particular Instagram y Facebook son un ejemplo de riesgo elevado de sufrir problemas de salud mental, como han señalado numeroso especialistas. Además, de manera vergonzante toleran y permite todo tipo de publicaciones de odio, violencia, racismo y timos varios.

Es claro que estas redes, que tienen como efecto colateral o incluso objetivo principal, crear legiones de personas adictas, especialmente en menores, pretenden dar lecciones de SU MORAL. No nos engañan: su objetivo es ganar dinero con la publicidad y les interesa un comino la salud de los menores. Y, de vez en cuando, se convierten en adalides de su moral, pero no son más que lobos carroñeros con piel de cordero. Pregonan vino, pero venden vinagre.

Imagínate por un momento que tu terminología profesional, sea cual sea, tuviera que pasar este filtro esperpéntico. ¿Cómo te sentirías?

Error y falta de respeto

En mi opinión estas decisiones son un claro error y también de UNA FALTA DE RESPETO AL PROFESIONAL Y A SUS SEGUIDORES.

Y así lo creo en razón de que CONFUNDEN:

a) La producción, DIVULGACIÓN Y DISTRIBUCIÓN de películas pornográficas con, el estudio científico de los efectos de su consumo en menores, y por tanto su prevención, que es MI TRABAJO en la clínica y en la universidad.

Es tan irracional como que estas redes sociales/profesionales decidieran suspender las cuentas de profesionales que trabajan en prevención del consumo de alcohol, drogas o tabaco en menores y jóvenes.

b). Confundir la promoción de la pedofilia y la pederastia con el tratamiento y prevención de estos dos trastornos sexuales que es lo que yo hago.

c)Promover la prostitución cuando mi trabajo es ayudar psicológicamente a las mujeres prostituidas y prevenir su explotación en menores tarea en la que llevo muchos años.

Manifiesto que nunca he insultado a nadie, ni he manifestado violencia ni mensaje de odio alguno en mis publicaciones , circunstancias que, muy al contrario, están presentes en infinidad de cuentas de esas redes sociales, diariamente y que no son suspendidas.

Tampoco publicaciones que atenten contra la autoestima corporal de las adolescentes, hecho en el que Instagram y Facebook son una autoridad.

Nunca he publicado desnudos o similares.

UNICAMENTE me he dedicado a divulgar conocimientos y reflexiones sobre educación para la salud sexual, basados en mi experiencia profesional de 46 años, contenidos que han sido reconocidos por los miles de seguidores que tenía en Instagram, y por los cerca de 50000 que tengo en mis cuentas en otras RRSS.

En ocasiones mis publicaciones son testimonios reales de personas adictas al consumo de pornografía, que me autorizan a ello, y que son publicadas sin censura de ninguna naturaleza, en los términos y con el lenguaje real que a mi me manifiestan. Mi labor es transcribir esos testimonios de manera anónima.

Durante mucho tiempo mi objetivo ha sido, inequívocamente, el de generar contenido serio y riguroso, basado en la evidencia científica, para compartirlo con mis seguidores.

Por tanto, estas censuras son injustas, inaceptables y arbitrarias.

Es agotador tener que explicar a LINKEDIN que soy un profesional de la salud, que llevo trabajando 46 años en centros e instituciones oficiales en Psicología, Sexología y conductas sexuales. Es pues una actividad profesional que nadie discute. Hay que ser ignorante o tener mala fe para cuestionar la historia de estas ciencias.

Linkedin tiene que saber que mi trabajo consiste, entre otros aspectos, en divulgar cuestiones sobre sexo, sexualidad, infeccione sexuales, pornografía, prostitución o trastornos de la conduta sexual ESE ES MI TRABAJO. Por tanto es inaceptable que se me censure y mucho más que se me suspenda mi cuenta, que me ha costado muchos años conseguir, y hurtar a mis seguidores de mis aportaciones.

Mi conclusión es que, en consecuencia, LinkedIn parece posicionarse del lado de quienes defienden la pornografía, los pederastas y la prostitución, porque suspendiendo mi cuenta y censurando mis posts, promueven justamente lo contrario de lo que yo divulgo.

LinkedIn tiene que informarse y documentarse sobre estas ciencias, y no volver a repetir esta medida completamente irracional. Confío en que se restituya mi cuenta a la mayor brevedad.

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