Un post potencialmente censurable

Dado que en las RRSS Instagram y Facebook, así como en la red profesional LinkedIn, suelen censurar algunos de mis post o imágenes que les acompañan (me han suprimido las cuentas en alguna ocasión) publico aquí el contenido:

“La semana pasada he estado en Madrid participando como ponente en las III Jornadas Internacionales sobre trata con fines de explotación sexual, organizadas por la entidad Oblatas, hablando sobre las conexiones entre el consumo de pornografía y el de prostitución. Este tema, ha sido analizado en varios artículos en este mismo blog, por ejemplo aquí en dos entregas y aquí. También en mis dos manuales Tus Hijos ven porno 1 y 2 abordo estas cuestiones en profundidad.

Con el fin de explicar “en vivo”, a la audiencia que me escuchaba, la vinculación entre la empatía, la compasión y la prostitución, en un momento de mi intervención me he acercado a una mujer que estaba en la primera fila, le he cogido por el brazo y le he dicho:

 “Hola guapa. Estás muy buena. Me gustas.  Me ponen tus tetas y tu culo. Quiero follarte. Quiero que me hagas una mamada y que después me pidas con insistencia que te empotre, que te rompa el culo y te folle duro. Toma 30 euros y vamos“.

Y la he cogido de la mano para llevármela.

Ya seas hombre o mujer ¿Cómo te has sentido durante la lectura de ese relato?

Por cierto, la mujer citada sabía de antemano lo que iba a ocurrir y estuvo de acuerdo en dramatizar la secuencia”.

Estos días con el CASO ERREJON (puedes leer mi artículo aquí) he hablado del modelo cultural predominante en nuestra sociedad, que tiene sus raíces en la historia más antigua. Durante siglos, los valores machistas dominantes relativos a las relaciones sexuales, han promovido hasta la saciedad, un modelo de hombre que debe tomar la iniciativa hasta conseguir su objetivo de penetrar a la mujer, sea como sea. Era su obligación, so pena de ser considerado blando o marica. Cuántas  más mujeres folladas  más macho, más hombre. Así era en mi infancia y adolescencia, así ha sido durante siglos y sigue siéndolo, aunque ahora coexiste con otros valores diferentes, más dignos, éticos y justos.

Mientras, el modelo de mujer se basaba justamente en lo contrario: no manifestar deseo, ser pasiva y dejarse hacer, es decir un ser sin iniciativa y “medio tonta”, incapaz de tomar decisiones. Cuántas más relaciones con hombres, más puta y más fácil. Hay influencers, con millones de seguidores que siguen diciendo lo mismo en este momento.

En el caso de la prostitución la deshumanización es absoluta. Deshumanizar a otra persona es la antesala del maltrato, debido a la alteracion de la empatía y la compasión, dos cualidades esencialmente humanas. Ese es el mecanismo básico que funciona en el consumo precoz y abusivo de pornografía violenta, que he analizado con rigor en mi último libro ¿Hablamos de porno? y que se materializa en el mundo de las mujeres explotadas sexualmente.

El porno violento es una fábrica de valores sexuales machistas. En chavales/as muy pequeños que comienzan a consumirlo. A diario. Pero también de refuerzo de los valores de los adultos consumidores.

En mi opinión, las películas sexuales pornoviolentas (P.S.P.) son el manual de instrucciones 3.0 de las primeras relaciones sexuales de nuestros menores, replicando  lo que ven, lo que les ha excitado y con lo que se han masturbado cientos de horas.

Estos vídeos, no han hecho más que potenciar exponencialmente esos valores machistas tradicionales, normalizándolos.

Por ello, pensar que, solo el punitivismo y el castigo social o penal, va a cambiar estas actitudes y conductas dominantes durante siglos, y ahora también, es ser muy ingenuo/a. Yo apuesto, sin ningun género de uda  por una #educacionsexualprofesional realmente transformadora, científica y humanista, considerándola un requisito imprescindible para el cambio. Y en este asunto estamos todavía en pañales. Hay mucho por hacer.

Siempre ha habido agresiones sexuales. Lo que ha hecho el consumo de porno violento es proponerlas como la normalidad. Ha erotizado la violencia sexual, mostrando que ejercer la violencia sobre mujeres y menores es excitante y que a ellas les encanta.

En la prostitución este modelo se proyecta de manera inequívoca, porque es el lugar donde los hombres usuarios, llevan a cabo sus fantasías sexuales.

Entre otros muchos, tres de los mensajes que las películas pornoviolentas ofrecen a los menores son:

1. Es muy fácil follar. Basta proponérselo e insistir un poco. Ellas lo están deseando.

2. A la mujer le gusta que la fuercen. Luego se convierte en una loba sexual con el fin exclusivo de darle placer al hombre

3. Follar sin condón es lo mas guay. Consecuencia: el incremento de algunas Infecciones de Transmisión Sexual en España ha sido del 266%.

Por otra parte, trabajo con adolescentes y mi conclusión es que tienen un concepto muy particular de las relaciones sexuales, condicionado probablemente por el consumo precoz y abusivo de películas sexuales pornoviolentas. Hay ciertos comportamientos sexuales que no son violentos para ellos/as.

Finalmente he de decir que, en la conferencia citada donde hice ese”teatro” o dramatización, como es obvio, expliqué el sentido de mi iniciativa: Se trata de un hombre que se cree con derechos y privilegios incuestionables sobre una mujer y su cuerpo. Que se acerca a ella, que invade su espacio corporal de intimidad, tocándola, que se dirige a ella como un objeto(yo quiero y tú me haces), que solo le interesa para satisfacer su deseo sexual y sus fantasías aprendidas en el porno, que la deshumaniza  y cosifica completamente con la finalidad de comprar su voluntad y hacer solo lo que él quiere, ilusionado en que a ella le gusta ser penetrada y tratada de esa manera. Es un hombre que, seguramente, nunca se ha puesto en el lugar de esas mujeres (¿de otras?) porque no lo contempla en ningún momento, una mujer que necesita disociarse y utilizar drogas o alcohol para soportar ese trato a diario  varias veces. Es su deseo y, su descarga, la prioridad exclusiva. Finalmente la coge y se la lleva, después de darle 30€, que es su precio por hacerlo.

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