
Tengo el gusto de informarte de mi nuevo libro, (¿Hablamos de porno?) publicado por Plataforma Editorial, en el que resumo mis 46 años de experiencia educativa con familias y profesionales, orientado a ayudarles en esta difícil y compleja tarea de la educación sexual y afectiva de sus hijos/as. Si quieres más información, clica aquí.
He tenido el placer de ser entrevistado por Matías Pérez Weber, productor del programa Cómo te Afecta del canal público de TV, de Alemania, Deutsche Welle con, nada menos, que 468 K suscriptores en YouTube, con una gran repercusión en AMERICA LATINA. Hemos hablado de muchas cuestiones, durante una hora, sobre la realidad del consumo de pornografía en España y Latinoamérica.
Le ha sorprendido que le dijera que siempre ha habido representaciones sexuales. Las hay ahora y las seguirá habiendo hasta que el meteorito nos extinga, porque el sexo le interesa a todo el mundo, debido a su raigambre biológica y su vinculación directa con la supervivencia de la especie. Además, mostrar sexo es un gran negocio para algunos.
Lo que ha ocurrido es que han ido evolucionando según la tecnología, siendo la irrupción de Internet y su omnipresencia, un factor determinante en su crecimiento y generalización por todo el planeta. Donde quiera que haya un móvil, allí estará el porno. Las películas sexuales que hay ahora, esencialmente asociadas a diferentes tipos de violencia sexual explícita contra las mujeres y los menores, son un hecho novedoso pero, así mismo, enormemente peligroso para la salud afectiva y sexual de toda una generación que la consume a diario, constituyendo su manual de instrucciones 3.0 de sus primeras relaciones sexuales.
Le he dicho que estos vídeos pornográficos solo desparecerán cuando dejen de consumirse, nunca antes. En consecuencia, la tarea de padres, madres, educadores, así como de la mayoría social, es la de diseñar e implementar programas educativos tendentes a capacitar a los menores para que tomen decisiones responsables y saludables para su vida y para los demás con los que se relacionen, es decir no consumir esos productos que fomentan y promueven la violencia sexual.
Pueden y deben ponerse obstáculos al acceso, pero mientras no se capacite en profundidad a través de una #educacionsexualpofesional y científica, poco avanzaremos.
También he reiterado, como hago siempre cuando me preguntan, mi mantra:
“Prácticamente la totalidad de los jóvenes ve o verá porno, sí o sí, a menudo con violencia sexual, incluso con agresividad extrema. Aunque las chicas ven menos que los chicos, sufrirán las consecuencias de que ellos lo vean de manera generalizada y transversal. Además, aunque algunos lo hagan expresamente, lo cierto es que la industria del porno les va a buscar y encontrar. A todos.
Durante cientos de horas, con su cerebro en construcción, excitados y masturbándose asociaran lo que ven en la pantalla a conductas normalizadas ya que no tienen otros modelos alternativos, es decir erotizarán la violencia sexual. Las consecuencias de todo ello son tan conocidas como dramáticas.
La evidencia científica sugiere que la capacitación específica, es la única alternativa disponible para hacer frente a esta deriva. En consecuencia, es absolutamente necesario que la familia, se involucre activamente y se comprometa en la dotación de recursos educativos a sus menores, para que puedan afrontar este desafío, con un cierto éxito, si bien muchos sucumbirán a las consecuencias derivadas de la adicción.
Por tanto, “Si tus hijos ven porno, ¿Hablamos de porno?”.
Entre otras, me ha dado tiempo a contestar, estas preguntas:
¿Por qué la gente y los adolescentes consumen pornografía? ¿Por qué es tan atractiva para ellos?
¿Tiene usted cifras de consumo por parte de adolescentes en la región latinoamericana o su país?
¿Cuándo se vuelve problemático el consumo de pornografía? ¿Se le puede considerar una adicción?
¿Cuáles son los efectos que produce la pornografía en los adolescentes? Cerebrales, psicológicos, sociales, emocionales.
¿Es el consumo de pornografía perjudicial para la salud mental de los jóvenes?
¿Existe una relación directa entre consumo de pornografía y las actitudes sexistas, la misoginia o la violencia sexual?
¿Cómo han cambiado Internet y las redes sociales el consumo de pornografía y las relaciones sexuales de los adolescentes?
¿Es OnlyFans una plataforma de pornografía? ¿Cuáles son sus recomendaciones para tratar a los adolescentes que consumen o son adictos a la pornografía?
Creo que los medios de comunicación pueden contribuir a sensibilizar a la población acerca del consumo precoz y abusivo de pornografía violenta sin una educación sexual y afectiva científica, por esa razón suelo responder a las demandas de entrevista que frecuentemente me hacen.




