Conclusiones de mis TALLERES PARA MADRES Y PADRES VERGONZOSOS. (I): Algunos de los temores sobre el consumo de porno

¿Sabías que la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, ofrece una formación de postgrado única y pionera en el mundo en una universidad pública: “Experto/a en Prevención de los Efectos de la Pornografía en la Salud Afectivo-Sexual”.

¡Fantástico! Aquí tienes más información sobre esta maravillosa iniciativa de formación para profesionales.

Habitualmente imparto conferencias y TALLERES PARA MADRES Y PADRES VERGONZOSOS y, como en casi todos ellos, aparecen diferentes preocupaciones comunes tanto entre los progenitores como en el profesorado que participan en los mismos. He creído oportuno compartir algunas de las más relevantes con mis lectores/as. En mi familia tengo 5 docentes que, muy a menudo, coinciden en el diagnóstico y en algunas de estas preocupaciones.

Por tanto, te propongo la lectura de dos breves artículos, sobre algunas cuestiones que nos parecen de interés y que me encuentro en estas iniciativas formativas para familias (muchas más madres que padres) realizadas en los últimos meses sobre el consumo de porno violento y otros riegos sexuales de Internet. (clica aquí si quieres conocer qué proyectos estamos llevando a cabo denominados Talleres para madres y padres vergonzosos. Clica aquí si quieres conocer en detalle sus características.

En este mismo blog hay otros artículos donde se describen experiencias concretas en medios rurales, en centros específicos como las ikastolas que puedes conocer aquí, o aquellos en los que he tenido en cuenta “el nivel económico” de los colegios. He observado algunas diferencias entre los “colegios ricos” y los “colegios pobres”, desarrolladas aquí, en dos artículos. Estas valoraciones también incluyen grupos de jóvenes y profesionales.

Quiero compartir algunas reflexiones de esta experiencia: Observo una extraordinaria preocupación por los hábitos de sus hijos e hijas, considerados por muchas como adictivos, de acceso a Internet a través del móvil. Un importante grupo de estas madres no saben muy bien que hacer y algunas han tirado la toalla: “Qué hagan lo que quieran, es imposible ponerles límites respecto del tiempo de uso de las redes. Se enfadan y reaccionan agresivamente”. Desconocen en qué páginas están sus hijos/as y les preocupa enormemente lo que leen sobre Tiktok, Onlyfans y el consumo de películas sexuales violentas. No saben muy bien cuales son las características de estas aplicaciones, en particular Tiktok, red social (de origen chino, originariamente para adultos y sin ninguna garantía de controles eficientes) en la que hay muchos “enganches” Y MILLONES DE DEPREDADORES.

A no pocas les angustia pensar en que sus hijas suban fotos íntimas (sexting), sean objeto de acoso (grooming) o se citen con desconocidos. Una buena parte de ella, refieren que ellas no han tenido una buena educación sexual y no saben realmente qué decirles a sus hijos/as. Les asusta pensar que pueden equivocarse al hablarles ciertos temas, aunque también son conscientes de que en Internet se van a encontrar cosas peores. Las noticias sobre agresiones sexuales, abusos sexuales y la violencia entre menores les perturban a casi todas, sobre todo a las que tienen hijas. Las menos hablan de cuestiones anatómicas, fisiológicas o de los preservativos, sobre todo con las niñas. Conversan muy poco con los chicos con los que tampoco lo hacen sus padres. Son excepcionales las que afirman hablar con sus hijos/as de temas tales como conductas sexuales, masturbación o riesgos de la pornografía.

No hay duda de que estamos en una encrucijada de la que muchas familias no saben muy bien cómo salir. Este hecho no hace sino darles alas a las películas sexuales pornoviolentas, referentes educativos de nuestros menores y jóvenes.

Talleres para madres y padres vergonzosos.

Se trata de intervenciones dirigidas a aquellos progenitores que les da corte (vergüenza o simplemente no saben cómo hacerlo) hablar de estos temas con sus hijos/as. Por esa razón estas iniciativas pretenden animarlos a que lo hagan, sugiriéndole criterios, orientaciones y materiales educativos concretos, es decir capacitándoles para ello, bajo la premisa de que, si ellos no lo hacen, otros lo harán en su lugar, como les pasó a ellos cuando eran menores. Esos otros, en el momento actual, son sobre todo las Películas Sexuales Pornoviolentas  (P.S.P) según la denominación que he propuesto en otras publicaciones.

Y, no hay duda, de que aprendo mucho de lo que me cuentan.

Son progenitores, mayoritariamente madres, hecho que ya nos da una pista sobre la realidad del problema, que han decidido dedicar al menos un par de horas de su tiempo libre a escuchar a alguien que les va a hablar sobre un tema que les preocupa, circunstancia que sugiere que ya están sensibilizados. Se les da la oportunidad de preguntar antes del comienzo del taller, en el debate ulterior y con posterioridad al mismo.

 Incluimos en el paquete aquellos que nos han formulado preguntas y consideraciones sobre el particular en las muy diversas conferencias online realizadas tanto para España como para Latinoamérica (clica aquí si quieres saber más).

Mi impresión general es que las familias sensibilizadas hacia esta problemática son una franca minoría, que hay muchas que no la viven como próxima, es decir que de lo que hablamos puede pasar en otros hogares no en los suyos, o en todo caso que la ven muy lejana y que inclusive a ellos/as no les va a pasar. Más en concreto, dudo que la preocupación de la “adicción a las pantallas” sea una cuestión prioritaria en la mayoría de ellas.

En el próximo artículo hablaremos de aquellos padres y madres, al parecer muy pocos que, aunque cansados, resisten como buenamente pueden a las imposiciones omnipresentes de nuestro mundo digital, a saber:

¿Hay que comprarle el móvil al hijo/a cuando ellos/as lo pidan? Porque cada vez es más generalizado y más precoz esa demanda. Y una vez tenga su móvil ¿pueda navegar sin control por las aplicaciones, escuchar canciones y videoclips con diferentes dosis de violencia y de violencia sexual o videojuegos similares, plataformas específicas, suscripciones al influencer del momento, o a algunas de las infinitas webs existentes?

Hay un interesante debate entre quienes son partidarios del uso de las pantallas, sin apenas controles, y quienes están en contra de dárselas a los menores. De hecho hay un debate nacional en los medios de comunicación al respecto, que está teniendo repercusiones en adoptar medidas políticas, incluso gubernamentales, de prohibición del uso del móvil en centros escolares, por ejemplo. Debate un poco tardío, a juzgar por los especialistas que venimos advirtiendo de esta situación desde hace algunos años.

En todo caso, bienvenido este debate y bienvenida cualquier medida que ponga un poco de sentido común en esta temática que tiene serias implicaciones en la salud

Echo en falta un debate en profundidad y una mayor implicación de los/as políticos no solo por las pantallas sino por el hecho de que vivimos en una sociedad hipersexual, con infinitos estímulos de esa naturaleza a diario en todos los medios de comunicación y en Internet, en particular el consumo de pornoviolencia. El sexo interesa sobremanera y vende, utilizándose sin pudor para ello.

Mi planteamiento.

Considero que todos los niños y niñas necesitan unos conocimientos mínimos para entender no solo las cuestiones corporales, desarrollo, identidad… (la suya pero también las de los demás) sino igualmente comprender sensaciones, sentimientos y emociones vinculadas inevitablemente a las cuestiones sexuales y afectivas, que le acompañarán toda la vida y que tienen que ver con su salud.

A menudo, las familias no hablan de estos temas (como les pasó a ellos/as cuando eran como sus hijos) en sus casas, lo que obliga a los chicos y chicas a buscar las respuestas fuera. Internet, las RRSS y el porno violento son no solo un referente educativo muy importante en el momento actual, sino también el modelo de conducta a seguir en sus primeras relaciones sexuales.  

Dado los riesgos (bien conocidos) que eso supone, mi propuesta es formar y capacitar a las familias. Mis talleres (llamados Talleres para madres y padres vergonzosos) pretenden motivarles a que lo hagan, sugiriéndole criterios, orientaciones y materiales educativos concretos, es decir capacitándoles para ello, bajo la premisa de que, si ellos no lo hacen, otros lo harán en su lugar, como les pasó a ellos cuando eran menores. Esos otros, en el momento actual son, sobre todo, lo que denomino las Películas Sexuales Pornoviolentas  (P.S.P.)

Frente a esta realidad, más tarde o temprano esta generación de padres y madres será la primera que va a tener que romper el bucle generacional de una educación sexual basada en el silencio, para prevenir los efectos adversos que la pornografía violenta está produciendo. Yo les digo: ¿Quién educa el futuro sexual y afectivo de sus hijos? Tienen que decidir entre el porno violento o ustedes.

A lo largo de mis 46 años de experiencia profesional, observo una progresiva crisis de participación de las familias en formarse en estos temas, lo que complica mucho la solución. Hay una cierta obsesión por encontrar recetas, tips y consejos rápidos e inmediatos para salir del paso.

Temores y preocupaciones

Pues bien, en esta primera entrega, quiero trasladar algunos de los temores y preocupaciones que parecen presentar padres y madres sobre el consumo de porno violento de menores y jóvenes, todo ello desde un punto de vista muy general y como reflexiones personales.

Previamente, apuntamos un par de cuestiones:

a) Hay quienes piensan que sus hijo/as no ven películas sexuales de esas características, especialmente si son niñas, bien porque son muy pequeños (generalmente suelen referirse a menores de 10-12 años) porque no los han pillado (masturbándose, comprobando si hay manchas en las sábanas, o viendo películas sexuales), que no tienen edad para eso o que tienen una aplicación que controla las páginas web que visita en el ordenador, impidiendo el acceso a las que previamente se han elegido. Algunos incluso de admitirlo creerían en todo caso que es excepcional.

NOTA: Las fotos de Pilarín Bayés corresponden a la serie de 5 libros de educación sexual publicados en euskera, castellano y gallego de nuestro programa de educación sexual. Clica aquí si quieres conocer todos nuestros libros publicados.

En el último estudio sociológico, promovido por el Gobierno de Baleares, se concluía que el 90% de los jóvenes(chicos y chicas) consumían pornografía, mientras que solo el 15% de las familias lo reconocía.

b) Afirman que no hablan con sus hijo/as/as de estos temas específicos, ni tampoco de otras cuestiones relacionadas con la conducta sexual y que, muchos de ellos, no saben muy bien cómo hacerlo. La mayoría refieren su propia experiencia personal para justificar su inacción y, en el caso de tener hijos/as adolescentes, corroboran la dificultad de entablar algún tipo de conversación al respecto. Es más, algunos de ellos dan la comunicación por imposible.

Foto: Pilarín Bayés

En el caso de encontrarlo algún día viendo porno, no sabrían cómo reaccionar y, seguramente, una parte de ellos no harían nada. Esta situación concreta es objeto de trabajo educativo práctico en los talleres a partir de analizar casos similares supuestos con diferentes alternativas conductuales, que habrán de considerarse a partir de las ventajas e inconvenientes que pueden producir cada una de ella. Amable lector/a: ¿Qué harías si encontraras a tu hijo viendo películas sexuales?

¿Cuáles son los cuatro temores más frecuentes?

1. Aunque hay algunos padres, habitualmente varones, que considerarían normal que sus hijos vean porno, bien porque eso le abrirá los ojos a la realidad (que tienen que foguearse y no se debe coartar su libertad) o bien porque creen no tiene efectos perjudiciales significativos; sin embargo, encontramos un buen número de familias que tienen miedo a que ese consumo se convierta en una adicción y que quiera cada día más.

 2. Que ese consumo, si es excesivo, pudiera afectar a su comportamiento cotidiano, es decir que tienda a aislarse y obsesionarse con el sexo, hechos que pudieran afectar a su salud.

Es difícil precisar que se entiende por excesivo, pero se suelen referir a verlo con frecuencia, incluso a diario.

3. Que esa exposición frecuente pudiera condicionar su vida sexual en el futuro (insatisfacción sexual, masturbación compulsiva, sin control, o bien otras conductas sexuales patológicas y parafílias).

4. Que pudiera afectar a sus relaciones de pareja futuras.

Entendemos que estas cuatro preocupaciones son muy razonables, en la medida en que hay evidencias científicas suficientes como para considerarlas importantes riesgos de salud.

Como sabrás, recientemente ha saltado a los medios de comunicación la intención gubernamental de restringir el acceso a estos vídeos pornográficos por parte de nuestros menores. En este otro artículo he dado mi opinión al respecto, enviándole una carta al Presidente del Gobierno.

Te adelanto que, en mi opinión, si bien celebro cualquier medida que regule este acceso, considero que son insuficientes por sí solas; primero porque dudo de que las web porno deban gestionar la información confidencial y los datos de sus clientes, en particular las que no son nacionales, es decir la inmensísima mayoría. En segundo lugar los jóvenes avezados se saltaran los controles rápidamente, tercero las prohibiciones suelen tener el efecto contrario de lo que pretenden y cuarto porque el elemento central es la educación/capacitación específica de los menores. Sabemos que la gran mayoría de los jóvenes no han recibido una educación sexual profesional y científica.

Es verdad que desincentivaran el acceso de un grupo importante. Pero ni mucho menos de la mayoría, si no fijémonos en el ejemplo del alcohol, el tabaco o los porros. Está regulado el consumo en menores, pero ¿Cuántos se lo saltan?

Muchos padres y madres no son conscientes de la necesidad de hablar con sus hijos e hijas de todas estas cuestiones que tienen que ver con la sexualidad y la pornografía cuantos antes, agobiados por preguntas de este tipo: ¿Qué decirles? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿De qué hablarles? ¿Cuántas veces? ¿Y si no preguntan?  etc. lo que conlleva a abandonar el diálogo. En mi programa TUS HIJOS VEN PORNO, explico todo ello con amplitud y subrayo las consecuencias de repetir el bucle del silencio de generación tras generación, así como la necesidad de formarse y actualizar sus conocimientos.

En este segundo artículo seguiré hablando de todo esto, porque la formación de padres y madres es, a mi juicio, prioritaria y fundamental. Hasta entonces.

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