UNA EXPERIENCIA FORMATIVA CON FAMILIAS DE UNA IKASTOLA NAVARRA

El martes pasado tuve la satisfacción de participar en una conferencia para un nutrido (e increíble por la cifra, en los tiempos que corren) grupo de padres y madres de la Ikastola Alaitz de Barañain, acompañados de algunos/as profesores/as. La mayoría con una edad promedio en torno a los 35- 40 años y, claro, con sus niños/as en ese centro educativo.

Al día siguiente el presidente de la Asociación de Padres y Madres del centro educativo (APYMA) me escribía y, entre otros extremos, me comunicaba lo siguiente:

No contento con lo anterior, el jueves me encuentro en Twitter este amable tuit del presidente de esa APYMA

En consecuencia la satisfacción inicial, se torno en un verdadero placer de haber impartido esa charla, porque no solo la afluencia de padres/madres es menester mencionar, sino su interés y participación en la iniciativa, de la que yo así mismo me beneficio porque conecto con la realidad y la actualizo cada vez que trabajo. Citar igualmente la divulgación que hicieron en un periódico local de este evento formativo y de sus características que puedes leer aquí .

Las Ikastolas (para los amigos/as latinoamericanos) son colegios públicos o privados que imparten sus enseñanzas fundamentalmente en el idioma euskaldún. Tienen merecida fama en liderar iniciativas educativas con novedosas metodologías y llevarlas a sus aulas, implicando activamente a profesorado, dirección y familias. En mi experiencia con algunas de ellas, no puedo más que dar fe de esa participación y del compromiso de los/as docentes y familias en empujar, con una sola mano y en la misma dirección, ese modelo.

Cada vez observo con cierta pena, un descenso significativo del interés y la participación de las familias en su propia formación y en las tareas educativas de los centros, participando en la gestión, en coordinación con el profesorado, añorando tiempos pasados.

Sin embargo, ese día, no tuve esa impresión y me alegré.

La conferencia se extendió más allá de la hora prevista, con todos/as pegados a las sillas, y seguramente a juzgar por la motivación del grupo, tendrá continuidad en un TALLER PARA PADRES Y MADRES VERGONZOSOS, cuyo contenido puedes consultar aquí.

Si tuviera que destacar tres aspectos de los que mayor interés despertaron en la audiencia tendría que señalar: ¿Tenemos que hablar de pornografía con nuestros hijos/as? ¿Cuándo tendríamos que hacerlo? ¿Qué decirles?

Les insistía en que los cambios acontecidos en nuestra sociedad, con la irrupción de Internet, sobre todo en el aprendizaje de los hechos sexuales, ha dado un vuelco total a la situación. Ahora las familias tienen que elegir entre el porno violento, gratis y a diario y del que conocemos sus efectos y consecuencias, o sus propias influencias, su propio poder, en la educación sexual de sus hijos/as. Ese es el dilema que tienen que decidir y que sabemos tiene que ver con el futuro sexual y afectivo de ellos/as. No pueden delegar, de ninguna manera, el privilegio de educar a sus hijos en este área tan importante de su vida, en los modelos pornográficos. De ninguna de las maneras.

La mayoría de las intervenciones precisaban la dificultad de hablar de ese tipo de contenidos, en una generación como la suya que no tuvo ni siquiera una educación sexual mínimamente científica adecuada y cercana y que, además, estaban tratando de no distanciarse de la revolución, en todos los órdenes, que están generando las pantallas. Una sociedad de personas, grandes y pequeñas, empantalladas.

Pero, trataba de subrayarles que tenemos que dejar a un lado los miedos y las vergüenzas para hablar de sexualidad desde muy pronto, porque la educación sexual comienza desde el mismo momento del nacimiento. Hay que instruir y educar a nuestros menores para que sean capaces de afrontar los riesgos sexuales que comporta la generalización de Internet y que puedan elegir rechazar el porno violento que hace tanto daño, porque lo van a tener en la palma de su mano, cuando quieran. La capacitación es, consiguientemente, la clave. La de las familias y la de los profesionales primero para luego poder aplicarla a la gente menuda.

Porque de lo que se trata es de hacer la competencia a la todopoderosa industria del porno violento, mucho más influyente que las industrias del tabaco y del alcohol juntas, o de las drogas, a tenor de que el poder adictivo del porno es extraordinario y es gratis, a cualquier hora del día y de la noche y ofrece como recompensa el placer sexual y dosis elevadas de dopamina. ¿Quién da más?

Mientras no reconozcamos esto, estaremos contribuyendo a reforzar y generalizar lo que vengo denominando generación de #niñosyniñaspornográficos, cuyo desarrollo he realizado en diversos artículos de este blog, por ejemplo este. Una concreción mas exhaustiva lo he realizado en nuestra propuesta educativa TUS HIJOS VEN PORNO.

Esta experiencia es un ejemplo muy significativo que me estimula a seguir la senda de la sensibilización y la formación de familias y profesionales, que en los últimos 18 meses ha sido apasionante (clica aquí si quieres saber más).

A pesar de las dificultades que Amazon, LinkedIn, Instagram y ahora Twitter, con la reciente suspensión de mi cuenta con 18.000 seguidores/as, me pongan. No saben que me crezco con las dificultades, zancadillas y con los guijarros punzantes del camino.

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